SEMANA: ¿Cómo recibió la afirmación de Faustino Asprilla de que usted podría ser el mejor jugador colombiano de la historia?
JAMES RODRÍGUEZ: ¡Imagínese! Para mí es un honor, un orgullo que un futbolista como él y otros que tanto admiré en mi infancia ahora expresen esa confianza en mí y en mi fútbol.
SEMANA: ¿En qué momento sintió que su carrera tenía un salto cualitativo?
J.R.: En Argentina. La exigencia en los entrenamientos allí y la intensidad del torneo fueron indispensables para desarrollarme físicamente.
SEMANA: ¿El fútbol se juega con los pies?
J.R.: Y con la cabeza. Es vital la mentalidad, salir a ganar siempre. Un buen entrenamiento físico, concentración, entrega y disciplina tanto en la cancha y fuera de ella, son una buena combinación.
SEMANA: ¿Cuándo pensó que sería futbolista?
J.R.: Desde que vi el primer balón, me fui detrás de él y nunca más lo solté.
SEMANA: ¿Quién le ayudó a cultivar el talento?
J.R.: Además de mis entrenadores, mi madre, mi familia. Ella creyó en mí, siempre ha estado presente, me acompaña a las competencias y me insiste en que puedo mejorar.
SEMANA: ¿Qué es un gol?
J.R.: Es una bendición. Es una alegría inmensa, una satisfacción enorme que me impulsa a darle gracias a Dios.
SEMANA: ¿Quién es Falcao?
J.R.: El Tigre es un gran jugador, un verdadero profesional. Nuestras carreras han sido similares, empezamos en Colombia, pasamos por Argentina y llegamos a Europa. Nos parecemos aunque cada uno tiene su estilo y juega en posiciones diferentes en la cancha.
SEMANA: Alguna vez lo llamaron el niño genio del fútbol, ¿qué tanto de niño y qué tanto de genio tiene?
J.R.: De niño nada, soy joven pero me gustan las responsabilidades importantes. Y de genio tampoco, esas son apreciaciones de la gente, yo solo hago lo que más me gusta.
SEMANA: Les ganamos a Uruguay y a Chile, ¿un pronóstico contra Paraguay?
J.R.: Estamos comprometidos para ir al Mundial. Tenemos la disposición de seguir por el camino correcto. Lo queremos hacer por nosotros y por el país. Y hay muy buenos jugadores para lograrlo.