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| 8/18/2007 12:00:00 AM

“Una norma para los hijos de nuestros hijos”

Los guambianos votaron el Derecho Mayor Misak, que busca recuperar su dignidad. Didier Chirimuskay, secretario del cabildo, habla lo ocurrido.

Semana: ¿Qué es la Ley Misak?
Didier Chirimuskay: El pueblo guambiano aprobó unas normas que están por encima de cualquier ley o Constitución nacional o internacional. Es nuestro derecho natural que ha existido siempre, en el que se ratifica el poder que tenemos sobre nuestros territorios, de proteger nuestra biodiversidad, para que no seamos atropellados por las multinacionales, por los actores armados o el mismo gobierno

Semana: ¿Eso suena a un nuevo Estado?
D.C.: El derecho mayor permite que lleguemos a acuerdos entre nosotros y con los otros, sin que seamos atropellados.

Semana: ¿Por qué creen que las multinacionales son sus enemigas?
D.C.: Las multinacionales explotan en beneficio de ellas, no de los indígenas, y eso es lo que no queremos.

Semana: ¿De qué van a vivir si no hay explotación?
D.C.: Hemos vivido de nuestro territorio, de la agricultura. Lo que hemos ganado con el Estado ha sido con argumentos, poniendo muertos, sangre de nuestros líderes. Por ejemplo, estamos en contra del militarismo del Estado.

Semana: ¿Pero ustedes repudian las fuerzas del Estado mientras la guerrilla y los paras se pasean por sus territorios?
D.C.: No se trata de eso. Esta guerra no nos pertenece, pero hemos sido víctimas de ella, de las armas, de las leyes, del desarrollo rural. El gobierno sigue maltratándonos y no queremos más eso. Nuestra arma siempre ha sido la palabra. Uno de los artículos aprobados prohíbe a los guambianos pertenecer a grupos armados.

Semana: ¿Cómo puede la palabra vencer un fusil?
D.C.: Los hechos han demostrado hasta ahora que lo podemos hacer.

Semana: ¿Busca la nueva ley que costumbres como la coca se permitan?
D.C.: Hasta 1980 el ‘mambeo’ de coca era muy fuerte, pero hoy pocas personas lo hacen. Para nosotros la hoja de coca no es un negocio, hace parte de nuestra cotidianidad, del trabajo, de la medicina, de nuestra cosmovisión. Vamos a recuperar la coca, que es una planta alimenticia y medicinal que hemos usado por siglos, de la misma forma que vamos a dejar los sombreros negros por los tambaguarí.

Semana: Didier no es un nombre indígena.
D.C.: Mi padre me puso Didier, pero estamos recuperando nuestras costumbres. Mi hijo se llama Yasguen Yoyu (autoridad máxima en la casa) y yo prometo cambiarme el nombre por Untak, que significa respeto, amor. Cuando lo haga, les aviso.
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