Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/01/27 00:00

Adiós a John Updike

Uno de los más importantes y prolíficos representantes de la narrativa norteamericana de la posguerra y dos veces ganador del Pulitzer murió a los 76 años víctima de cáncer en los pulmones.

John Updike durante ExpoLibro en Washington en 2006 Foto: AP

Jhon Updike fue cuentista, novelista, escritor de ensayos y obras de teatro, además de crítico literario . “Ningún escritor norteamericano ha escrito tantas obras de tanta calidad durante tanto tiempo”, dijo la escritora canadiense, Margareth Atwood en una entrevista al diario El País de Madrid.

Updike era prolífico, incluso compulsivo, con más de 50 libros publicados en cerca de cincuenta años, y para la crítica, su vasta obra está por encima de las ideologías como lo muestra una extensa página del New York Times donde se recogen entrevistas, retratos a lo largo de su carrera y un extenso archivo de artículos dedicados al autor.

Precoz, a los 22 años Updike publicó su primer poema en The New Yorker, revista en la que escribía la crema y nata de la vida intelectual cosmopolita de la época, con firmas de la altura de Dorothy Parker, Truman Capote y Raymond Carver. Su carrera literaria había comenzado con el pie derecho y, al poco tiempo, se convertiría en uno de sus redactores de planta a cargo de piezas editoriales y de la tradicional sección “Talk of the Town”, una ubicación reservada para pocos. Durante su larga y prolífica carrera literaria, de hecho, no dejaría de colaborar con la revista. Hasta el año pasado publicó de manera constante reseñas de autores tan diversos como Don de Lillo y Gabriel García Márquez, uno de sus más queridos autores. ( Vea aquí su reseña de Memorias de mis putas tristes en 2005 )

Con el nacimiento de su primer hijo en 1954, sin embargo, Updike se trasladó al campo y se instaló en un pueblito llamado Ipswich a pocas horas de Boston. Encontraría allí las imágenes rurales y un modelo para los pueblos ficticios de Tarbox, escenario para The Couples, al igual que Eastwick, locación para The Witches of Eastwick, su best-seller de 1984, y para su secuela, The Widows of Eastwick, la última novela que Updike publicó.

Después de publicar esta saga —que algunos interpretan como una pulida sátira de la vida y las costumbres norteamericanas de finales de los años sesenta—, a Updike le costó el apelativo de “misógino” por parte de sus detractores. Sea como sea, “Las brujas” marca un punto de inflexión en su narrativa, al ser la primera obra en la que el autor desarrolla plenamente personajes femeninos.

Dos de las cuatro entregas de su serie sobre Harry “Conejo” Angstrom fueron las que, sin embargo, lo lanzaron a la fama mundial y le aseguraron un puesto en las letras norteamericanas. Por ellas Updike ganó el premio Pulitzer en dos ocasiones. La primera, en 1981, por Conejo es rico y, la segunda, en 1990 por Conejo descansa. Updike se convertiría así en uno de los pocos escritores que han hecho la “dupla del Pulitzer”, junto con Booth Tarkington y William Faulkner. Su nombre sonó durante años para el Premio Nobel de Literatura —premio que sí recibió uno de sus personajes ficticios, el escritor judío Henry Bech.

Este par de novelas, publicadas en intervalos de diez años, narran la vida de un hombre protestante de clase media de un pequeño pueblo norteamericano que intenta ajustarse a la vida adulta, al trabajo y a su familia. Este recorrido vital sirve como marco para diseccionar la clase media norteamericana y dar cuenta de la situación de un país a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.

Para muchos críticos, la saga de Harry “Conejo” es la gran novela norteamericana de los últimos tiempos. Conejo es rico trata sobre los diferentes conflictos de la vida adulta de Harry, quien pasó de ser el joven basquetbolista de Conejo Corre (1960) al dueño de un concesionario de Toyota en su pueblo. El desamor en su matrimonio, las malas relaciones con su hijo y el deseo sexual hacia una amiga de su esposa, son sólo algunos de los conflictos que hacen que el protagonista se sienta insatisfecho con su vida aparentemente boyante. En Conejo descansa, nos encontramos con Harry, que ahora tiene 55 años, y acaba de sufrir un infarto. En esta novela Updike explora el tema de la enfermedad y de la muerte.

Además de publicar reseñas y cuentos cortos en The New Yorker, durante sus últimos años John Updike publicó Conejo en el recuerdo y otras historias (2000), la novela Busca mi Rostro (2002), la antología de cuentos Sueños de golf (2002), la novela Pueblos (2004), la colección de ensayos sobre arte Aún Mirando (2005) y Terrorista en el 2006, una novela narrada desde el punto de vista de un terrorista poco antes de un atentado.


¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.