09 noviembre 2012

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Cuando lo que parece basura suena a Mozart

Por Cristian Mendoza, periodista de Semana.com

BOGOTÁUn grupo de niños de Paraguay interpretan música clásica con instrumentos hechos de desechos. Viajan por el mundo para llevar su iniciativa y este fin de semana se presentan gratuitamente en el coliseo El Campín de Bogotá.

Cuando lo que parece basura suena a Mozart. Los violines interpretados por los niños de la orquesta están hechos de tarros de pintura, platones, tenedores y otros materiales reciclados

Los violines interpretados por los niños de la orquesta están hechos de tarros de pintura, platones, tenedores y otros materiales reciclados

Foto: Cristian Mendoza

Hace seis años Favio Chávez llegó al vertedero de basuras de Cateura, al sur de Asunción en Paraguay. Inicialmente iba a desarrollar un proyecto de manejo ambiental, entró como ingeniero ecólogo y salió como director de orquesta.

Los hijos de los recicladores que habitan en el botadero se co
nvirtieron en sus alumnos de música y la basura que recogían se transformó en guitarras, violines, saxofones, chelos y un sinnúmero de instrumentos con los que estos niños han interpretado música clásica alrededor del mundo.

La 'Orquesta de instrumentos reciclados de Cateura' ha visitado países como Alemania, Panamá, Brasil y ahora aterrizó en Colombia para participar del festival internacional 'Bogotá Basura Cero' que pretende acercar artistas, empresarios, gobiernos y ciudadanos del común para sensibilizar y buscar alternativas de manejo de residuos.

Nadie mejor que ellos conoce el potencial que se esconde tras lo que la mayoría considera desperdicio. Con una lata de pintura, madera un par de cucharas de palo y mucha creatividad son capaces de construir un violín o un chelo.

Y es que para estos virtuosos y creativos músicos, que no pasan de los 22 años, el valor de las cosas adquiere una nueva dimensión cada vez que las intervienen. Recientemente en Alemania, mientras explicaban como estaba construido un saxofón (un tubo de metal, mangos de cucharas, tapas de botella, botones y una moneda de guaraní) un niño germano preguntó a cuanto equivalía en euros esa pequeña monedita que servía de llave en el instrumento.

"Hicimos la conversión y daba menos de 'cero coma algo', pero vale mucho más que un euro, porque intentamos usar un euro para construir otro instrumento en ese taller y la moneda se rompió. En cambio, el guaranicito sigue ahí, cuatro años después, como si nada", dice Favio con una amplia sonrisa.

El comienzo



Chávez, de 36 años, se inició desde muy pequeño en la música. Salió de Carapeguá, una pequeña ciudad a poco más de 80 kilómetros al sur de Asunción, a recorrer el país cantando, es tenor. Durante sus giras adquirió conocimientos suficientes para internarse tres años en un conservatorio a estudiar canto.

En una extraña mezcla de saberes, decidió estudiar también ingeniería en ecología humana y trabajar paralelamente como cantante e ingeniero. Con un proyecto de manejo de residuos en una mano y una guitarra en la otra llegó en el 2006 al botadero de Cateura y al notar que los niños de la zona vivían entre las basuras y no tenían mayores espacios de esparcimiento o formación consiguió un par de guitarras prestadas y empezó a enseñarles música.

Poco a poco el grupo de estudiantes fue creciendo y los instrumentos no alcanzaban para todos. De modo que Favio pensó en construir los instrumentos con lo que tenía a la mano: basura. Recogieron latas de aceite, tarros de galletas, pedazos de madera, tapas de botellas, botones y todo lo que les permitiera armar un instrumento que sonara y sirviera.
 
Con la ayuda de ‘Colá’, uno de los recicladores con conocimientos de carpintería, Favio y los muchachos empezaron a construir sus instrumentos. Aprendieron la teoría y en menos de cuatro años estaban tocando fuera de su país. The Beatles, Vivaldi, Mozart, folklore paraguayo, música andina, el repertorio es extenso. Tanto como las millas que han acumulado presentando su iniciativa.

Recientemente un representante de la ONU empezó gestiones ante el gobierno paraguayo para llevar el proyecto de la orquesta a Panamá, el gobierno de Bogotá los ha invitado a quedarse un poco más de tiempo en la ciudad para conocer mejor su propuesta artístico-ecológica y hasta en Kenia tienen interés en replicar el modelo.
 

Con las uñas

Los chicos practican dos horas diarias todos los días en sus casas y cinco horas a la semana, tres los miércoles y dos los sábados, en grupo en la improvisada escuela musical que han levantado de entre lo que otros consideran desechos inservibles.

La orquesta, como muchas propuestas artísticas, no ha contado con el apoyo que se esperaría de una idea que cambia la vida de niños y jóvenes pobres, sensibiliza y educa sobre el valor de la gestión adecuada de recursos, todo al ritmo de Vivaldi y Mozart.

A pesar de que sus viajes son patrocinados por quienes los invitan, existen gastos que no pueden eludirse: las maletas de viaje, algo de ropa para los niños, permisos, papeleo y el sostenimiento del proyecto que recae únicamente en Favio, quien abandonó la ingeniería y se dedica de lleno a dictar clases a los niños, trabajar con la comunidad y tocar puertas para conseguir apoyo a la iniciativa.
 
El dinero que consiguen con sus presentaciones, se distribuye en los niños, el 60 porciento, y un fondo de sostenimiento de la orquesta con el que pagan a Colá, el luthier, y otros gastos. Pero, además, que usan para mejorar las condiciones en que viven los niños y sus familias. Hace poco emplearon el dinero del fondo para ampliar un poco la humilde casa de una de las niñas.
 
"No es normal que un violín esté en la zona en donde viven estos niños. De hecho, un violín normal fácilmente puede costar más que su propia casa", sostiene Favio, señalando lo importante que es para estas comunidades este tipo de iniciativas.

Pese a su talento y al reconocimiento que han alcanzado dentro y fuera del país, sólo hasta hace muy poco recibieron un espaldarazo del Fondo de Cultura Paraguayo (FONDEC). Una pequeña partida llegará a los bolsillos de la fundación. Y , gracias a las gestiones de Favio, la Universidad Tecnológica Intercontinental (UNTIC) ofreció una beca, que se entregará una vez al año a uno de los chicos de la orquesta.

Pero la falta de apoyo no es solamente estatal. Muchos profesores no entienden del todo como interpretar instrumentos sacados de la basura pueda cambiar la vida de los niños. Conseguir los permisos para ausentarse de clases durante los viajes y presentaciones puede resultar un verdadero problema cuando los profesores se rehúsan a colaborarles.

Por el lado de las familias el panorama no es muy diferente. Si bien algunos padres se comprometen con la orquesta y colaboran al máximo, otros son más reticentes y pueden llegar a dificultarles el trabajo. Pero, son los desentendidos los más difíciles de tratar. Sucede que también hay padres a quienes simplemente no les preocupa o no ven relevancia en lo que hacen sus hijos con las latas y trozos de madera.

El futuro

Todos los integrantes de la orquesta coinciden en una cosa: aman la música y quieren estudiarla profesionalmente, seguir tocando juntos o en agrupaciones profesionales. Favio asegura que la idea es que los niños se formen y después puedan pasar a 'verdaderas' orquestas.

De hecho, Favio sólo les da clases de principios musicales, una vez los niños alcanzan un nivel de conocimiento y experticia él consigue profesores que continúan enseñando a los pequeños y que paga con una parte del producto de lo que recibe la orquesta en sus presentaciones.

Pese a que quieren continuar con la música, muchos de los niños anhelan estudiar también otra carrera profesional: veterinaria, administración, química, la lista es larga, como el suspiro de Victor, el chelista de 20 años que ya es profesor en lenguaje musical y piensa estudiar para ser director de orquesta, al pensar en como llevar la idea a los colegios donde enseña que, como él dice, "con poco se puede hacer mucho".
 
La iniciativa ha resonado hasta Hollywood.Un equipo de documentalistas sigue el proyecto y está realizando un documental sobre el trabajo de la orquesta, que presentará en un festival de cine en Estados Unidos, "el próximo año haremos una gira por Estados Unidos promocionando la pelicula" dice emocionado Favio.
 
 
 
Prográmese
 
La orquesta de instrumentos reciclados de Cateura se presentará este Sábado y Domingo en el Coliseo cubierto el campín en el marco del festival Bogotá Basura Cero. Entrada Libre.
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