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| 2/4/2012 12:00:00 AM

De la mano de la emoción

Los dos que le correspondieron a Iván Fandiño dejaron en evidencia que estamos ante un torero con el que hay que contar para las temporadas que vienen. Y no como un número más sino en las divisiones de eso que llamamos, a boca llena, categoría.

La corrida tuvo muchos matices y un solo denominador común, la emoción. Por eso, turno a turno, la poca clientela pudo encontrar en donde calmar la sed, mientras allá abajó, en la arena, los toreros se apretaban los machos para imponerse, o consultaban la guía para buscar la solución a los retos que plantearon los hijos de la ganadería de Carlos Barbero.
 
Y más allá que la corrida haya terminado abajo, porque sexto y séptimo pagaron alto precio a inconvenientes físicos (una lesión el primero de ellos y poca fuerza el otro), hubo del segundo toro a su hermano quinto, cosas más que dignas de evocar.
 
Por ejemplo, la faena al primero de los que le correspondieron a David Mora, en la que dos series de naturales tocaron bien hondo, como, de seguro, lo sintió el torero español.
 
Hubo en ellas, primero, temple; largura, también; y profundidad, además, para abrir (no la puerta grande, porque falló con la espada), pero sí ese lugar de honor en el corazón de una afición de La Macarena, que degusta lo bueno y le abre campo en la memoria. Eso se lo ganó Mora ante un toro que transmitió mucho en la muleta - luego de saltar al callejón y no dar pelea en el caballo - pero al que había que poderle. Y David lo hizo no sólo bien sino con ramalazos de arte que sedujeron. Oreja.
 
A ese ejemplar lo premiaron con la vuelta al ruedo, que al final no pudo hacerse carne por problemas con el tiro de arrastre. Pero quien en verdad lo merecía era el siguiente, cuarto de la tarde, ese jabonero de añeja estampa que debió dejar un espacio en blanco en alguna viñeta de finales del siglo XIX para plantar bandera de trapío y exigencia, frente a Juan Solanilla. La voluntad hizo la tarea, pero las obligaciones eran mucho mayores. Por eso la lidia, que era el primero de los requisitos, se fue diluyendo entre intenciones y dudas. Lástima.
 
Los dos que le correspondieron a Iván Fandiño dejaron en evidencia que estamos ante un torero con el que hay que contar para las temporadas que vienen. Y no como un número más sino en las divisiones de eso que llamamos, a boca llena, categoría. En su primero puso toda la firmeza para estar a la altura del duelo que el toro le planteó en terrenos de compromiso. Hubo raza, mientras el toro se sostuvo allí en los medios, exigiendo, porque al final pareció dar la espalda. Petición y oídos sordos del palco.
 
Y en el otro, más serio, Iván buscó montarse en la faena, en un paso a paso que le permitió sacar una serie sobre la derecha para ilusionar, y otra más, tras ser desarmado. Los muletazos francos y de hombre de ambiciones le merecieron esa ovación con que le extendieron una tarjeta para volverlo a ver.
 
Los otros dos ejemplares, como se dijo. no pudieron saltar por encima de su propias debilidades. Uno, el sexto, dejó esperando a Mora, tras sufrir una lesión en el primer tercio; y el otro, el último de Solanilla, vio como su calidad de estrellaba contra la falta de fuerza.
 
El rejoneador Francisco Javier García tuvo momentos de lucimiento, en especial de salida, ante un toro de Vistahermosa, que se movió, aunque no con la continuidad que hubiese querido el torero nacional para poder templar. Palmas tras aviso.

Ficha

Feria de La Macarena 2012

Tercera corrida de abono

Siete toros, uno de Vistahermosa, de más a menos, y seis de Santa Bárbara: enrazados segundo y tercero de la tarde, al que premiaron con la vuelta al ruedo. El cuarto, serio y encastado, ovación en al arrastre. El quinto, bien presentado y sin terminar de romper. El sexto, con problema físico que lo hizo inválido; y el séptimo, noble pero nulo de fuerzas.

474, 452, 448, 482 485 498 y 504 kgrs.
 
 
Francisco Javier García

Palmas tras aviso


Iván Fandiño

Caña y oro

Ovación y ovación


David Mora

Oreja y palmas


Juan Solanilla

Hueso y oro

Silencio y palmas


Detalles: Un cuarto de entrada. Tarde calurosa.
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