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| 1/15/2012 12:00:00 AM

Dos faenones hicieron justicia

Dos faenones. Sí, de esos de quilates y solera. De aquellas obras grandes y perennes que nos ponen de cabeza. Esa cabeza en la que nos cupieron tantas cosas buenas a la vez, como las que nos llevamos a casa tras el arrastre del sexto.

Sí, la tarde tuvo mucho más que eso, pero vale comenzar por quinto y sexto, aunque también podríamos hablar primero del último y luego del que lo antecedió, pero guiémonos no más que por la antigüedad.
 
Y echemos la película a rodar, con El Juli descubriendo desde el primer lance que había de dónde sacar petróleo, con ese bravo de Las Ventas del Espíritu Santo portador de dos consignas: repetir y exigir. En las banderillas, tras dejarse ver en el caballo, mostró que lo suyo iba en serio.
 
Con ese reto por delante, Julián lo citó en los medios y se apretó los machos para ganarle terreno y desde ahí, en el sitio que había que estar, cuajó las series, sin enmendar y con la muleta puesta todo el tiempo. A medida que el maestro le iba dando toda la importancia, el toro sacó lo mejor y entonces la emoción encontró lugar para darle mayor valor a lo que sucedía. El Juli desoyó alguna petición de perdón y se tiró para cobrar las dos orejas. Que asomaron del palco tan pronto como la justísima vuelta al ruedo al ejemplar de Rincón.
 
Enseguida, sin pausa, Sebastián Castella dictó lo suyo: una auténtica lección de mano izquierda que hizo de cada natural una pieza de colección. Antes, con el capote, anunció que no estaba dispuesto a salir por un camino diferente al de la puerta grande. Fueron las verónicas y el quite personalísimo de delante por detrás, el mejor homenaje a la calidad del toro, que coqueteaba a veces con los adentros.

Y luego, lo dicho, la muleta delicada y el toro en el mismo son. Series largas, de esas en las que el quinto pase saca a la gente de la localidad para decir ¡torero! Y después, la desaparición de cualquier término que signifique terrenos, porque el francés siempre se empeña en hacerlos suyos. Un tiro de cañón en la suerte suprema y las dos orejas.

En los cuatro turnos previos, la corrida subió y bajo, más de la mano de los imponderables que de la falta de fondo. Con el aplicado primero de la tarde, de mucho fuelle además, Sebastián Vargas estuvo a punto de conseguir más que esa ovación, a no ser por la espada. Y en el cuarto, que tenía un pitón izquierdo sensacional, Vargas cobró una oreja, tras labor variada.

En cambio, El Juli tuvo que ver, con mucho pesar, como el auténtico tío que salió como segundo, debía claudicar cuando ya era mucho más que una promesa, por culpa de la lesión en las extremidades anteriores. Y el tercero dejó señales de calidad pero la falta de fuerza lo traicionó, mientras Castella le ayudó a mantenerse en pie.

Ficha

Temporada bogotana 2012

Primera corrida de abono

Seis toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Desiguales de presentación. Bravo y encastado el quinto, al que le dieron la vuelta al ruedo. Primero y sexto, nobles. El segundo, muy serio, se malogró. El cuarto valió. El tercero, sin fuerzas.
500, 564, 541, 479, 462 y 479 kgrs.

Sebastián Vargas

Burdeos y oro

Saludo y oreja

El Juli

Grana y oro

Palmas y dos orejas

Sebastián Castella

Grana y oro

Palmas y dos orejas

Detalles:

Más de tres cuartos. Tarde fresca.
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