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| 9/23/2011 12:00:00 AM

El plan B para que los toros vuelvan a Cataluña

Una ley de iniciativa popular o la declaratoria de inconstitucionalidad de la abolición, son las dos vías para que la Monumental de Barcelona vuelva a celebrar corridas de toros.

Contra la prohibición de los toros en Cataluña, que entraría en vigor a partir de enero de 2012, todavía cabe la posibilidad del recurso del Partido Popular (PP) sobre su posible inconstitucionalidad, o la puesta en marcha de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) protaurina.

EL PP presentó el 28 de octubre del pasado año en el Tribunal Constitucional el recurso contra la ley catalana que prohíbe las corridas de toros en dicha comunidad.

Argumenta el recurso que dicha ley es contraria a la libertad de manifestación y creación artística, al acceso de los españoles a las manifestaciones culturales y a la libertad de empresa, amparadas todas ellas por la Constitución.

El portavoz del PP en el Senado, Pío García-Escudero, encargado de presentar el recurso, avalado con la firma de cincuenta senadores de este partido, argumentó que la ley aprobada por el Parlamento de Cataluña "incumple cerca de una docena de artículos da la Constitución".

También se sueña todavía con que la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña saque adelante una maratoniana recogida de firmas -hacen falta medio millón y ya se cuenta con más de trescientas mil- para promover una ILP que declare en el Congreso las corridas BIC (Bien de Interés Cultural) en todo el territorio nacional.

Son las únicas esperanzas para salvar un espectáculo que, pese a todo, está entroncado con la propia historia de Cataluña, de la misma manera que una parte importante de la crónica del toreo se ha escrito en plazas catalanas.

Tanto que la Monumental barcelonesa llegó a tener más peso que la madrileña de Las Ventas por número de festejos y calidad de sus carteles sobre todo en la década de los cuarenta. Un dato: ha sido el escenario donde más veces actuó el mítico y genial Manuel Rodríguez "Manolete", que lo hizo en 70 ocasiones.

La influencia taurina de Barcelona en la primera mitad del siglo XX lo prueba que llegó a contar con otros dos cosos más: El Torín, construido en 1834, y conocido también como Plaza de La Barceloneta, y la Plaza de Las Arenas,de 1900, escenario de una Corrida Regia que presidieron los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia.

El Torín se cerró en 1923 y fue derribada 21 años después, y Las Arenas, en la céntrica Plaza de España, celebró su última corrida en 1977 antes de pasar a albergar un gran centro comercial que conserva todavía la fisonomía de su bella arquitectura neomudéjar inspirada en los recintos taurinos.

El cese de la actividad en Las Arenas coincidió con un abandono de la promoción empresarial del espectáculo también en la Monumental, y desde entonces el esplendor taurino de Barcelona ha ido apagándose hasta llegar a las vísperas de esta despedida que para los más pesimistas huele a definitiva.

Todo comenzó a fraguarse en 1988 con la Ley de Protección de los Animales en Cataluña que prohibió las plazas portátiles, impidiéndose también el acceso a los tendidos a los menores de 14 años, aún acompañados.

Otra golpe contra las corridas en Cataluña tuvo lugar en 2004, cuando la ciudad condal fue declarada antitaurina por su consistorio.

Y ya, lo que daría la puntilla al espectáculo en esta autonomía, fue el de la prohibición a partir del 1 de enero de 2012 aprobada por el Parlamento catalán de la anterior legislatura el 28 de julio de 2010.

La idea equivocada de que "la Fiesta" es ajena al catalanismo no tiene en cuenta la celebridad que en su día aportaron los toreros de la tierra, más de medio centenar en la historia, entre los que cabe destacar a Mario Cabré, Joaquín Bernadó, José María ClaveL, los hermanos Carlos y Paco Corpas, Luis Barceló, Enrique Patón y Serafín Marín.

Y asimismo no se ha valorado en su justa medida el hecho de que el primer presidente del Parlamento de Cataluña, que posteriormente fue elegido presidente de la Generalitat, Lluis Companys (1882-1940), acudiera a la plazas de toros a disfrutar apasionadamente de la lidia como se acredita en muchos documentos gráficos.

Pero no va a resultar fácil salvar el espectáculo en Cataluña, aunque en los difíciles vericuetos por donde estos días camina la esperanza de los aficionados y profesionales todavía se respira optimismo.

Una ilusión que de momento quiere fijar sus objetivos más en el buen resultado que se espera de las dos corridas programadas, con José Tomás al fondo de todas las inquietudes artísticas, que en el significado de asistir a "la última cita" en la Monumental barcelonesa.

 
EFE.
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