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| 6/18/2010 12:00:00 AM

"Entraré en la nada y me disolveré en ella": José Saramago

Así describió lo que sería su muerte el Premio Nobel de Literatura hace cinco años. El domingo sus restos serán incinerados en Lisboa, Portugal, su país natal, donde ya se declaró luto nacional.

Los restos mortales del escritor José Saramago, Premio Nobel de Literatura, serán llevados a Lisboa (Portugal). En las próximas horas, un avión recogerá el cuerpo en la isla de Lanzarote, España, donde residía desde 1993.

El escritor y único Premio Nobel portugués falleció hoy a la edad de 87 años, a causa de una leucemia crónica.

Por el momento, los restos del literato se encuentran en la Biblioteca José Saramago, en Lanzarote. Según la Fundación César Manrique, seguidores de su obra harán lecturas espontáneas en la sala que lleva el nombre del Nobel.

La familia del escritor confirmó que los restos mortales serán trasladados a Lisboa el sábado, después del mediodía, y será expuesto en el Salón de Honor del Ayuntamiento de la capital portuguesa. Sus restos serán incinerados el domingo (20 de junio) en el cementerio Alto de Sao Joao.

La pérdida de Saramago ha sido lamentada por las principales autoridades portuguesas y el Gobierno de ese país anunció la celebración de un Consejo de Ministros de urgencia para declarar luto nacional por su muerte.

La ministra de Cultura de Portugal, Gabriela Canavilhas, en representación del Gobierno, dijo que el funeral del escritor se celebrará en Portugal para que sus compatriotas puedan rendirle un último homenaje.

La ministra también destacó del escritor su "libertad creativa, que no tenía que ver con afiliaciones políticas ni con gobiernos" y que "otorgó a su literatura tanta riqueza".

A su vez, el Presidente Aníbal Cavaco Silva, y el primer ministro, José Sócrates, expresaron su pesar y tristeza por la desaparición del gran escritor.

Cavaco Silva exhortó a "leer y dar a conocer a las futuras generaciones la vasta obra literaria" de Saramago, al que consideró un "escritor de proyección mundial justamente galardonado con el premio Nobel de Literatura" y que "será siempre una figura de referencia de nuestra cultura".

También el ex presidente portugués e histórica figura socialista Mario Soares expresó su pesar por la muerte de Saramago y afirmó que la celebración de las ceremonias fúnebres en Portugal "es un imperativo y un honor para el país, que tiene que reconocerlo y valorarlo".

El gobierno de Colombia, a través de un breve comunicado de la Cancillería, dijo que la muerte de Saramago implica perder a "uno de los seres más representativos de la literatura y el pensamiento universal", y expresó, además, su "solidaridad con la hermana República de Portugal y su pueblo".

"Adiós, por tanto. ¿Hasta otro día? Sinceramente, no creo": José Saramago

Esta es la frase de despedida que recuerdan quienes acompañaron a José Saramago durante un año en su aventura por internet. Aunque, con una posdata, el escritor matizaba: "Pensándolo mejor, no hay que ser tan radical".

Nueve meses después de aquella posdata, en su casa de la isla española de Lanzarote, el escritor y Premio Nobel portugués falleció a causa de una leucemia crónica.

José Saramago emprendió el 15 de septiembre de 2008, a sus 85 años, una apasionante aventura en "la página infinita de internet", a través de un blog en el que escribió una crónica personal de la actualidad desde el espíritu crítico que siempre le caracterizó.

Con "El cuaderno de Saramago" estableció una nueva forma de comunicación con sus lectores, que día a día pudieron compartir sus comentarios, opiniones y reflexiones en voz alta sobre los acontecimientos más variados.

Durante casi el año que duró su experiencia en la red, el premio Nobel de Literatura asistió desde su ventana de internet a acontecimientos como el estallido de la crisis financiera mundial y el triunfo electoral en Estados Unidos de Barack Obama.

Saramago fustigó a la izquierda –“que ni piensa ni actúa ni arriesga una pizca", escribió-, arremetió contra líderes de la derecha europea (José María Aznar, Nicolas Sarkozy, Silvio Berlusconi) y se declaró ofendido por la "displicencia" con que, a su juicio, "el Papa y su gente" trata al Gobierno español.

El escritor confesó en su blog que lloró cuando fue citado por el ex diputado colombiano Sigifredo López en la rueda de prensa que ofreció tras ser liberado por las Farc en febrero del pasado año.

López quiso expresar su gratitud a la senadora Piedad Córdoba, principal dirigente del movimiento "Colombiano por la paz", y la comparó con la mujer del médico de la novela de Saramago "Ensayo sobre la ceguera".

Desde su "Cuaderno", Saramago intervino en asuntos de máxima actualidad. Abogó por que se agravaran "al máximo" las penas de prisión para los autores de violencia machista y aseguró que con la muerte del poeta uruguayo Mario Benedetti -en mayo del pasado año- "el planeta se hizo pequeño para albergar la emoción de las personas".

Incluso, llegó a sumarse desde su blog a una campaña para la liberación de la elefanta Susi del Zoo de Barcelona.

El escritor se despidió de los lectores de su blog el pasado primero de septiembre, aunque admitió que "si alguna vez tuviera algo que comentar u opinar sobre algo" llamaría a la puerta de "El Cuaderno", al que consideraba el lugar donde "más a gusto" podía expresarse.

Además anunciaba a sus lectores la próxima publicación de "Caín", que a la postre se convirtió en su última novela.

Los textos del blog de Saramago se reunieron hace un año en un libro, titulado también "El Cuaderno" (Alfaguara), que dedicó a su esposa y traductora, Pilar del Río, inspiradora de su aventura en internet.

Un libro que en Italia se negó a publicar la editorial Einaudi, propiedad de Silvio Berlusconi, por las críticas que contenía al primer ministro italiano.

Saramago se tomó aquella decisión con filosofía. "Berlusconi es dueño y señor de Einaudi, era previsible que tomaran una decisión contra el impertinente escritor que le molesta", afirmó en una ocasión.

La edición italiana del libro fue publicada finalmente por Bollatti Borlingheri y el Premio Nobel portugués siguió criticando al magnate y líder conservador italiano.

"Alguien ha dicho que una mitad de la población trabaja para Berlusconi y que la otra mitad sueña con hacerlo. Esta es una de las raíces de la cuestión. La otra, tal vez más importante aún, es que la corrupción no le importa a nadie", aseguró Saramago en una entrevista.

Saramago confesó que su aventura como bloguero había superado todas sus expectativas. "Me impresiona sobre todo -afirmaba- la rapidez de la respuesta de los lectores y la franqueza con que se expresan, como si estuviéramos entre colegas...".

El blog de Saramago nos recuerda hoy que el escritor consideraba "conveniente" que las despedidas "siempre sean breves".

Quienes acompañaron a Saramago en aquella aventura en la red aún recuerdan el texto de despedida del blog: "Adiós, por tanto. ¿Hasta otro día? Sinceramente, no creo". Aunque, con una posdata, el escritor matizaba: "Pensándolo mejor, no hay que ser tan radical".

"Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas"

En su ordenador no quedó una despedida prematura sino una promesa. Una novela inacabada sobre el tráfico de armas que había titulado "Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas", un verso del gran poeta y dramaturgo portugués Gil Vicente.

Tras "Caín", su última novela publicada en 2009, Saramago empezó a escribir esta nueva novela, que empezó muy animado y en la que se atascó porque no acababa de estar satisfecho con el título, y el escritor portugués acostumbraba a tener el título antes de escribir sus novelas.

Le dio muchas vueltas hasta que lo encontró en "Alabardas, alabardas!, espingardas, espingardas!", un verso del conocido por el sobrenombre del Plauto portugués.

Tanto esfuerzo le costó una pequeña alteración en sus constantes vitales y un susto familiar, pero enseguida se recuperó y, con el título ya decidido, reanudó con ímpetu la escritura de la novela, que, según comentó a sus amigos, se le estaba resistiendo dando más quebraderos de cabeza que las anteriores.

En la mesa baja del salón, junto a su sillón de lectura y escritura, han quedado los últimos libros por los que se ha interesado, como "A ciegas", de Claudio Magris, que tan sólo hace unos meses fue a visitarlo a su casa de Lanzarote.

También estaban las reseñas que George Steiner publicó en "The New Yorker", entre 1967 y 1997, libro que recomendaba vivamente a los amigos, y asimismo "Y la palabra se hizo vida", de Eduardo Barreto Betancort, un libro editado con motivo del 25 aniversario de Cáritas Lanzarote, en el que colaboró el propio Saramago.

Sus últimas lecturas incluían "La máquina de hacer españoles", del escritor angoleño Valter Hugo Mae, y "El gran secreto de Jesús", del periodista y escritor español Juan Arias.

Y dos libros muy especiales para Saramago: "Confesiones del estafador Félix Krull", la última novela escrita por Thomas Mann, que acaba de ser reeditada y que el autor portugués editó hace ya muchos años en su país natal, y la correspondencia que el propio Saramago mantuvo con el también escritor portugués José Rodrigues Miguéis entre 1959 y 1971.

Este libro acaba de ser editado este mismo mes de junio y, cuando el Nobel lo tuvo entre sus manos, comentó a su esposa y traductora, la española Pilar del Río: "Ahora ya me puedo morir tranquilo".

Con información de Efe.
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