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| 1/27/2011 12:00:00 AM

Hay 2011: al son de Rubén Blades

La primera conferencia del Hay Festival 2011 en Cartagena, con Ruben Blades como protagonista, se redujo a lo más básico: el relato y la conversación.

Un poco después de las 12:30 de la tarde, ante más de 1.600 asistentes, el director de El tiempo Roberto Pombo y Ruben Blades—cantante, músico, abogado, político y hasta estrella de cine—empezaron a conversar como viejos amigos. Más que el Teatro Adolfo Mejia, parecía que estuvieran en la entrada de una casona vieja de la cuidad amurallada, reclinados en dos sillas blancas, recordando otros tiempos. Aunque si hubiera sido al aire libre, Blades, de saco gris a rayas y pantalón tal vez hubiera sudado un poco más.

Empezaron por el principio. El panameño, siempre amable y con esa picardía que da el acento costeño, recordó que venía de una familia de trabajadores, pero que nunca fueron pobres. “Mi abuela me decía que la pobreza estaba en la cabeza, en el alma.” El estudio era gratis entonces no había razón para no hacerlo y por eso se instruyó en derecho. “Salías de la esquina a la universidad o te quedabas en la esquina.” Reconoció sin pena que era aplicado y buen estudiante, pero que sí había perdido varias materias, entre ellas matemáticas y música.

Pombo, prudente y sin hablar más de lo que corresponde, lo guió por sus años de universidad en Panamá y Harvard, y por los años que limpió pisos en Nueva York “yo fui pobre dos veces, en inglés y en español” dijo, hasta llegar a su verdadera pasión: la música.

Reveló que desde chiquito lo suyo era escribir y que lo que había hecho y seguía haciendo hasta hoy era escribir historias. Evocó sus tiempos en la Fania con los grandes de grandes, como Willie Colon, Richie Rey, Bobby Cruz y Hector Lavoe, a quien le regaló la canción que lo inmortalizó “El cantante” porque “ el la podía cantar mucho mejor. Ese era el y no era yo.”

Humildemente reconoció que nunca habla de si mismo, que no tiene retratos gigantescos en su casa y que ni siquiera tiene manager. “Yo no entiendo como me pasan todas esas cosas, ni siguiera tengo tarjeta de presentación.” Estas cosas incluyen, actualmente, trabajar en más de 15 discos con ritmos tan distintos como la Sinfónica de Berlín y la música carioca, y filmar una película con Denzel Washington y Ryan Reynolds que se llamará “SafeHouse.” También quiere seguir estudiando y aunque en un momento prefirió la sociología, la descartó porque le tocaba meterse con los números. Desde el próximo año estará en la prestigiosa Universidad de Columbia en Nueva York donde verá cursos de derecho para alimentar su curiosidad política, aquella que no ha podido dominar y que según él, le ha costado muchísimos errores. Va a estudiar para poder hacer algo con esta “sociedad materalista” porque reconoce que no se puede arreglar esto a punta de cancioncitas.

Pero fue una canción en particular que prendió al auditorio. Poco antes del final, en una pantalla gigante apareció un Blades más joven cantando el mítico “Pedro Navajas” frente a miles de fanáticos y el auditorio en pleno lo acompañó con los versos “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.” Si le queda alguna duda, esta es definitivamente su tarjeta de presentación. Y después, el Ruben Blades de carne y hueso decidió sorprender a los asistentes con su guitarra y entonó una de sus canciones menos conocidas pero más sentidas.

Entre aplauso y aplauso, después de oír buenas historias y hasta un poco de música, los asistentes al Hay 2011 no pudieron negar que aquí se esta cocinando algo bueno.
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