Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2010/08/23 00:00

''La intimidad amorosa es el más efímero de los lugares'': Pedro Ángel Palou

El autor mexicano habló para Semana.com sobre su obra La profundidad de la piel presentada en la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Se declaró iluso, enamorado y aficionado por la cultura japonesa.

''La intimidad amorosa es el más efímero de los lugares'': Pedro Ángel Palou

Con el anuncio de que publicaría otra novela más sobre la intimidad amorosa, el escritor mexicano Pedro Ángel Palou confiesa su obsesión por el amor en la presentación de su más reciente obra: La profundidad de la piel.

Vestido de negro y usando otras de sus particulares gafas circulares, Palou estuvo en la Feria Internacional del Libro de Bogotá para presentar la historia universal de la decepción amorosa.

¿Qué hay detrás del triángulo amoroso? ¿Por qué importa París en su obra? ¿La profundidad de la piel desnuda la personalidad de Palou? El chef, árbitro de fútbol, editor y académico mexicano habla desde su corazón y su nacionalidad simbólica: la japonesa.

Semana.com: En La profundidad de la piel cuenta la historia universal de la decepción amorosa. ¿Qué lo ha decepcionado?
Pedro Ángel Palou: La hipocresía política, las decepciones de la amistad y mi propia incapacidad para afrontar ciertos retos.

Semana.com: ¿Qué lo motivo a escribir sobre la desilusión?
P.A.P.: He sido una persona ilusa. Me he confiado en el amor y en la política. Por eso busqué la meditación.

Semana.com: Ha sido árbitro de fútbol, ¿Se puede arbitrar el amor?
P.A.P: El amor debe estar exento de todo juicio o se convierte en una relación de poder. Creo en la idea de San Pablo: ‘’El amor no exige nada. Tiene que ser absolutamente incondicional’’.

Semana.com: También es chef, y escribió su libro desde la visión oriental, ¿qué le gusta de la cocina japonesa?
P.A.P: En Japón cocinar es el arte de la paciencia. Su cocina es simple, precisa y ritual. Para el japonés la belleza está en quitarle elementos a la realidad y no en agregárselos. En Occidente creemos que lo ritual es rutina, en Japón lo rutinario libera para que ocurran cosas.

Semana.com: ¿Por qué eligió París para escribir La profundidad de la piel?
P.A.P: Más bien París me eligió a mí. Era un invierno medio crudo. Hacía mucho tiempo que no nevaba y estaba descansando. Salí a caminar una de esas tardes y me vino a la mente la primera imagen de la novela. Me propuse escribir un capítulo al día.

Semana.com: Escribió su obra a mano, ¿dónde está el manuscrito?
P.A.P: Tengo el cuadernito guardado. Está en mi casa en México y no lo mostraré a nadie (risas).

Semana.com: La novela confiesa su afición por la cultura japonesa. Después de practicar la meditación zen, ¿Qué le queda por experimentar?
P.A.P: La meditación zen implica renuncias que el hombre occidental no está dispuesto a hacer. Practiqué la respiración hasta lograr el grado de lentitud deseado. Los budistas llaman el último estadio ‘compasión’: un grado de compenetración con el otro que implica no volver a hacerle daño.

Semana.com: ¿Por qué el ciudadano occidental perdió el sentido de la lentitud?
P.A.P: La tragedia de acumular propiedades en el capitalismo implica una producción vertiginosa y constante. En el plano sentimental la pregunta es: ¿qué pasaría si sólo existiera un acto puramente amoroso de la caricia? Por ejemplo, qué pasa cuando se piensa que el resultado es el viaje y no la llegada. Hoy en día, en Occidente, no hay viajeros, sólo hay turistas. El viajero debe estar dispuesto a perderse en una ciudad; el turista va con la guía, y por tener la foto, para llevarse la realidad, no vive la experiencia.

Semana.com: ¿Qué le deja al ser humano tanto afán?
P.A.P: Nada. Llegará el momento en que el ser humano se detenga y se dé cuenta que está vacío. El pecado más típico de Occidente es la ambición, que nunca se sacia.

Semana.com: ¿La cultura mexicana tiene algo de la sensualidad de la cultura oriental?
P.A.P:
Sí, pero en México la sensualidad está relacionada con la muerte, como dice Octavio Paz en El Laberinto de la soledad: ‘’Hay una especie de gusto casi necrófilo’’.

Semana.com: Así como el libro es intenso y puede llegar a cansar la lectura de varios capítulos en un mismo día, ¿cuándo fatiga una relación amorosa?
P.A.P: Cuando uno de los dos intenta poseer sexual o intelectualmente al otro y se salta la barrera del amor desinteresado.
 
Semana.com: ¿Está obsesionado por el amor?
P.A.P:
Sí. El amor es la fuerza central de la naturaleza. Hasta para levantarse en la mañana y vestirse se necesita amor con uno mismo.

Semana.com: ¿Cómo concibe el amor?
P.A.P:
El amor es un estado frágil. No hay El amor. Hay los amores, las felicidades. El amor es asincrónico: es muy difícil que dos personas sientan lo mismo en el mismo momento. Como dice la escritora norteamericana Carson McCullers: “En toda relación amorosa siempre están el amante y el amado”.

Semana.com: ¿Qué hay más allá del triángulo amoroso?
P.A.P:
Una sombra. Siempre hay un tercero en discordia y no es necesariamente una figura física. Muchas veces son dos personas y una sombra que puede ser un viejo amante o el sentimiento de los celos. Por eso, en La profundidad de la piel el pintor japonés llama a la amiga del cuello largo: 'Sombra'.

Semana.com: ¿Con qué limita el territorio de la intimidad amorosa?
P.A.P:
Con todo. Es el más efímero de los lugares. El recuerdo de un viejo amor puede acabar con la intimidad amorosa, por ejemplo.

Semana.com: ¿Alguna vez ha sido el músico o la amiga de cuello largo de su obra? (El músico es el amigo que ha amado a su compañera en silencio y la amiga de cuello largo es la mujer que atraviesa una ruptura amorosa)
P.A.P:
Claro. He sido el músico y la pintora. Los personajes tienen algo de mí y de historias ajenas. Eso sí, no soy tan radical y rígido como el músico. Creo todavía en el contacto.

Semana.com: ¿La ausencia es dolor y la soledad es felicidad?
P.A.P:
Sí. Se trata de que la vida continúe gracias a esa persona, y no a pesar. Se debe afrontar la ausencia. Todas las experiencias de la vida surgieron por algo.

Semana.com: ¿Por qué la pasión consume y revive al ser humano al mismo tiempo?
P.A.P:
Porque la pasión es placer y enfermedad. Hay una parte del ser humano que necesariamente se pierde.

Semana.com: Los protagonistas tienen una diferencia de edad de varios años, ¿cuándo el amor sí tiene edad?
P.A.P:
Siempre tiene edad. A la amiga del cuello largo le faltan muchos años de vida y no entiende la enseñanza del pintor: "Sólo vas a amar realmente cuando te desapegues y no me necesites’’.

Semana.com: Algunas personas renuncian pero no cierran los capítulos. En el pensamiento budista, ¿cómo se logra un desapego sincero?
P.A.P:
Hay que aceptar el enojo y llevarlo al grado absoluto. No se trata de resistirse como lo hace el hombre occidental. Se trata de no despreciar el día por esperar la noche.

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