Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 10/13/2012 12:00:00 AM

Nuevos Cronistas de Indias: por las buenas historias

Durante la semana pasada se llevó a cabo el encuentro Nuevos Cronistas de Indias, que contó con la participación de algunos de los más destacados del continente. Estas fueron las conclusiones.

La segunda edición de Cronistas de Indias se llevó a cabo en la Ciudad de México. Durante tres días, varios de los periodistas y editores más importantes de la crónica en lengua española, hablaron sobre el género periodístico, sus desafíos y su futuro.
 
El evento fue organizado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y CONACULTA (el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes). Las jornadas se dividieron en privadas y públicas. Talleres a puerta cerrada por la mañana en el Palacio de Chapultepec y en las tardes encuentros públicos en el Museo Nacional de Antropología.

La octogenaria escritora, Elena Poniatowska, dio inicio a las charlas con un texto en el que resumió mucha de la tradición periodística del país azteca e hizo un tributo al fallecido cronista mexicano, Carlos Monsiváis, quien dedicó su vida a contar la historia del pueblo.
 
“La voz de los llamados sin voz es una fuente formidable de enriquecimiento, remiten a una historia colectiva y permiten hacer, dentro de las limitaciones de cada escritor, periodismo de investigación, de denuncia, de resistencia”, explicó.

La responsabilidad del periodista como denunciante fue una constante durante las discusiones. La chilena Mónica González de CIPER dijo que “la agenda está hecha por los poderosos” y que los periodistas tienen la “obligación” de comunicar eventos relevantes sin perder el “arte de escribir y hacerlo con rigurosidad”.
 
Por la misma línea, Gumersindo Lafuente, quien dijo ser “un periodista realmente indignado”, hizo una autocrítica de la prensa española. “¿Dónde estábamos los periodistas estos 20 años? Al lado del poder”.

La indignación y las ansias de denuncia inspiraron varios proyectos como el de elfaro.net de El Salvador, uno de sus fundadores, Óscar Martínez, dijo que su mayor motivación era contar lo no contado y acabar con la desinformación y ¿por qué no? ser un “idealista” e intentar generar cambios con sus investigaciones. Óscar pertenece a una nueva generación de cronistas latinoamericanos que acudieron al encuentro y compartieron experiencias con grandes como Jon Lee Anderson, Martín Caparrós o Juan Villoro.

Herodoto hizo también su aparición durante la ponencia de Sergio Ramírez: “un viajero” y el primer cronista. Y abrió la puerta para una discusión constante en el encuentro: la borrosa línea entre la crónica y la literatura. Para el escritor nicaragüense, “en el tiempo de Herodoto la distancia entre la verdad y la mitología se vuelve nula” y tuvieron que pasar siglos para que llegara alguien a “enhebrar de nuevo los hilos de la crónica”, Richard Kapuscinski, quien también “era un nómada”.

Otro viajero, Martín Caparrós, indicó que “el viaje es un accidente dentro de la crónica” y habló sobre el uso del “yo” –una nueva tendencia de los escritores que antes era impensable– “cuando un cronista empieza a hablar más de sí mismo ya no es un cronista”, aunque él mismo aparezca en algunos de sus textos, pero mencionó que la diferencia está en “poner el foco entre eso que uno ha ido a ver o en uno mismo”.
 
Muchos talleristas coincidieron en que “el yo” no es negativo mientras no supere la historia y sus personajes. Varios comentaron que más allá de la primera persona, un riesgo fuerte del oficio latinoamericano es la tendencia a caer en lo exotismo. Según Santiago Gamboa, “Gabriel García Márquez fue su promotor y se fue devaluando con sus sucesivos copistas, pero el estereotipo quedó ahí: exotismo, revolución y evasión”.

Retratar con palabras los problemas más viscerales de nuestro continente para algunos periodistas es una obsesión, pero varios editores asistentes al evento se mostraron renuentes a publicar historias repetitivas como Ignacio Rodríguez, de la revista mexicana Emequis, quien afirmó que “hay una fascinación por los victimarios y es hora de voltear la ecuación”.
 
Mónica González compartió la opinión de Rodríguez, “no somos cuenta muertos”, pero mencionó la importancia de empatizar con el lector, “en la medida en que tú tocas temas de su vida cotidiana, la gente hace más por leerte”.
 
El colombiano Camilo Jiménez dijo por su parte que “ya no quiero leer perfiles de chefs, hay que ampliar el rango de la mirada”. Tendría que haber un catálogo enorme de temas debido al auge actual de la crónica.
 
Para Cristian Alarcón, de la revista Anfibia, el boom ha creado mucha “basura, el 80 por ciento de las propuestas son de lo singular y las agendas públicas se perdieron de vista”.

Novedad es lo que busca Julio Villanueva Chang, de Etiqueta Negra, cuya preocupación es hacer textos que “interesen al público y los pueda desengañar”. A Chang no le gusta la palabra “función social” y consideró que no tocar temas sociales “no es necesariamente vanal”, pues siempre se pueden encontrar formas de relatar la indignación con la curiosidad.
 
Karina Salguero-Moya, de la revista digital Orsai, dijo que como editora lo que le gusta es “que me cuenten buenas historias”.
 
Finalmente, intervino el editor de Soho, Daniel Samper, quien tiene claro que su objetivo es hacer una revista con identidad fuerte. Aseguró que “prefiere ser predecible” mientras tenga crónicas “interesantes antes que importantes”.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.