Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2015/09/01 00:00

El dólar no afectará las viviendas

A pesar de que la construcción hace al año importaciones que rondan los 2.000 millones de dólares, el precio de las viviendas no subirá significativamente pues la industria nacional puede atender la demanda.

Construcción

Cuando hace un par de semanas el dólar empezó a repuntar y a ganar cada vez más valor se encendieron las alarmas de los importadores, pues muchos de los productos que se traen del exterior, que se pagan en la divisa, empezaron a tener incrementos importantes en el precio, una subida que ya se está trasladando al consumidor final.

En Colombia, prácticamente todos los sectores económicos tienen un vínculo estrecho con las importaciones, y en ese grupo también está la construcción, que al año compra en el exterior alrededor de 2.000 millones de dólares.

Según investigaciones de Camacol, los productos más importados son hierro, acero, cobre, aluminio, vidrio, cerámica y manufacturas de piedra, yeso y cemento. No obstante, el hierro, la materia prima que más se compra fuera de Colombia, viene de China, un mercado con el que la construcción hace un poco más de un mes empezó a hacer transacciones en yuanes.

Para César Augusto Llano, presidente de Fedelonjas, que ya no se esté pagando en dólares este producto ayuda a amortiguar el efecto que pueda tener la tasa de cambio en el valor de las viviendas nuevas. “Además, el país está en condiciones de cumplir con la demanda de insumos básicos de la construcción. En esa materia se puede decir que hay autosuficiencia”, asegura el dirigente gremial.

En ese orden de ideas, el efecto que pueda tener el dólar en el precio de casas y apartamentos es marginal.

Según expertos en el tema, la capacidad instalada de la industria colombiana está subutilizada, y ante una coyuntura económica como la actual lo más probable es que se aproveche para producir lo que ya no se puede traer más barato de otros países.

Mario Ciardelli, gerente general de Amarilo, cree que la alta cotización del dólar debe abrir espacios a la industria nacional. No obstante, aclara que la pregunta es qué tan preparadas están las empresas colombianas para abastecer los mercados que perdieron hace años por cuenta de un dólar bajo que impulsó las importaciones. “Confiamos en que su capacidad de reacción sea buena y este fenómeno contribuya a reindustrializar el país en nuestro sector y en otros”, afirma.

Pero para Jorge Mattos, presidente del Grupo Neos, el dólar alto puede ser un arma de doble filo para los productores del país, pues aunque las oportunidades están ahí, no se puede desconocer que aproximadamente el 60 o 70 por ciento de las materias primas son importadas y pagadas en dólares. “Planificar hoy en día un negocio que saldrá al mercado en seis meses con un dólar a 3.200 pesos es pensar en un incremento en el costo de 30 por ciento”, aclara Mattos.

Pero, además, no se puede desconocer que muchas de las compañías dedicadas a producir insumos para la construcción exportan a países como Ecuador, Chile, Venezuela y Estados Unidos, solo por mencionar algunos. Eso plantea un nuevo interrogante, pues hasta el momento no se tiene claro si estas empresas estarían dispuestas a ampliar la producción o a reemplazar las exportaciones, pagadas en dólares, por atender el mercado nacional.

¿Qué tan conveniente es comprar?
Que se mantenga el valor dependerá del estrato en el que se busque comprar. Por ejemplo, en los estratos medio-bajos los materiales provienen en su mayoría de la producción nacional, lo que ayuda a tener viviendas con precios acordes al mercado. De hecho, si este segmento llegara a presentar un aumento fuera de lo común estaría relacionado con otros factores como el valor de la tierra o dificultades con los planes de ordenamiento territorial, más no por la incidencia de la tasa de cambio.

Otro panorama es el de los estratos altos, pues aunque los materiales de construcción son prácticamente los mismos, la diferencia está marcada por los acabados, que en su mayoría son traídos de otros países. Ya se habla de un aumento en ascensores, escaleras eléctricas, pisos, cocinas y acabados en general.

Pero ante una depreciación del peso, los extranjeros encuentran en Colombia un buen destino para comprar inmuebles. Para Mattos, el panorama de la construcción en Colombia se presenta como una “verdadera ganga para los extranjeros, porque se están ahorrando aproximadamente el 40 por ciento del valor”.

En ese caso, hay dos clases de inversionistas que quieren llegar al país: el de segunda vivienda que busca destinos como Cartagena o Santa Marta para pasar vacaciones, y los comerciales, a quienes les interesa adquirir viviendas, oficinas y bodegas para arrendar y obtener algún provecho económico.

“Una oportunidad surge para los extranjeros y colombianos residentes en el exterior, quienes pueden aprovechar la devaluación para adquirir en el país a un menor costo en dólares”, aclara Mauricio Montañez, director de valuación y consultoría de Colliers International. Para él, esta situación coincide con la desaceleración de los ritmos de venta de varios segmentos del mercado inmobiliario y la estabilización de los precios de venta.

Sea cual sea el caso, las oportunidades de inversión están a la orden del día y las condiciones actuales del mercado son favorables para los compradores. Además, los conocedores del tema dan cuenta de inmuebles con precios más racionales y menos especulativos, a diferencia de lo que se vivió en el último año.

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