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| 1/29/2011 12:00:00 AM

1984

La ilusión de un acuerdo de paz con el M-19, el asesinato del ministro de Justicia por parte de sicarios enviados por el narcotraficante Pablo Escobar, y la guerra en Puerto Berrío, son los hechos más representativos de este año.

Fracasó la paz
 
La ilusión de un acuerdo de paz con el M-19 tuvo al país en vilo.

Por María Patricia Orozco*

“El país va a cambiar, encontraremos tranquilidad y prosperidad. Nos despediremos de los conflictos y de la diferencia de clases”. Esas palabras viajaban desde Colombia hasta Holanda dos veces al mes para alegrarme la vida, gracias a las cartas que me enviaba un amigo, mientras yo hacía un posgrado de Planificación y Vivienda, entre los años 84 y 85.

Recuerdo a Gloria Zea visitando campamentos guerrilleros. Fue la primera información que recibí en sus cartas, acompañadas por recortes o páginas de SEMANA. Él creía en los procesos de paz, así que con sus letras me llenaba de ilusión.

En Holanda era muy difícil mantenerme informada. Pero la guerrilla sí tenía un papel muy publicitado en Europa. El tema se veía muy románticamente, porque allá enmarcaban al país dentro de los regímenes militares de Suramérica.

Esas cartas cambiaron mi vida. Cuando hice la práctica en la Oficina de Planeación de Rótterdam, tuve la oportunidad de quedarme, pero mi amigo exudaba tanto optimismo que preferí devolverme a mi país. A veces me arrepiento. Uno solo ve con el paso de los días cómo el conflicto se intensifica o se transforma, pero no desaparece.

* Arquitecta, Bogotá


Así era Lara

Sicarios enviados por el narcotraficante Pablo Escobar asesinaron al ministro de Justicia.

Por Rafael Cuéllar Lara*

Los ciudadanos tal vez no saben que detrás de Rodrigo Lara Bonilla, de ese hombre recio y directo, estaba el ser humano ‘mamagallista’ que tenía mucho humor. Conocí a Rodrigo cuando él tenía unos 7 años; era un niño muy alegre. Yo tenía 19 años, y nuestras mamás unieron a las dos familias, porque eran muy amigas.

Desde pequeño demostró que era líder y que sería un buen dirigente. Él empezó muy joven su carrera política. A los 22 años, fue nombrado alcalde de Neiva. Recuerdo que Rodrigo Lara fue progresando en el Partido Liberal en Huila y alcanzó a tener su propio grupo, Dignidad Liberal. 

A él lo mataron la noche del 30 de abril, como a las 7:30 de la noche. Ese día yo estaba en Brasil desarrollando un proyecto con Naciones Unidas. Cuando me contaron la mala noticia fue como si me hubieran disparado.

Él era muy tranquilo. Yo diría que era un valiente y tal vez se expuso demasiado. Él sabía que los narcos lo buscaban para matarlo; eso tal vez se pudo evitar si no los hubiera toreado tanto. Decía en sus discursos los nombres y los señalaba.
Los políticos fueron muy blandos con los delincuentes, no se enfrentaron a esos bárbaros, los toleraban. No siempre la gente de bien los rechazó, y Rodrigo sí los enfrentó y por eso lo mataron.

Lara tenía un gran porvenir, pudo haber sido Presidente de Colombia.

* Educador, Bogotá



La huella del exterminio
 
Para Puerto Berrío, 1984 fue un año aciago. La confrontación por la tierra y la intolerancia ante las diferencias ideológicas fueron el coctel de una guerra increíble.

Por Luis Javier Cardona*

En el centro de Puerto Berrío, que tiene como 40.000 habitantes, el 9 de enero de 1984 los paramilitares asesinaron a Ricardo Isaza Cardona, concejal liberal. En ese momento yo también era concejal de esa ciudad. Me acuerdo que aún era de día cuando me llamó un amigo a contarme la noticia. Fue terrible. Aquí mataron a políticos, hubo masacres de civiles, hubo destierros y las Farc violaban los derechos humanos.

En ese momento éramos doce concejales, quedamos siete, todos de los partidos tradicionales. En 1983 también viví la tragedia de Luis Ángel Acevedo, concejal del Movimiento Independiente Revolucionario (Moir).

Yo era galanista y pertenecía al Nuevo Liberalismo. Llegué a la política porque junto a un grupo de muchachos simpatizábamos con Galán. Al principio, ni a los liberales ni a los conservadores nos tocaron, el problema era con los de izquierda.
Después nos querían dar a todos. En esa época nos tocaba reunirnos durante el día por seguridad, en vez de por la noche, como era normal. Yo era el primíparo. Recuerdo que me decían mis allegados: “Se está metiendo en la boca del lobo”. Después de eso, no hice más política.

* Ex concejal de Puerto Berrío
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