Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2000/02/07 00:00

Adiós a los libros

Bill Gates, presidente de Microsoft, pronostica que a la vuelta de 10 años el libro de papel habrá desaparecido.

Adiós a los libros

Leer textos escritos sobre papel es una costumbre tan arraigada en nuestras vidas que es difícil imaginar que algo pueda reemplazar alguna vez las marcas de la tinta sobre la pulpa de los árboles talados. Desde que Johannes Gutenberg inventara en el siglo XV un sistema de tipos móviles metálicos con el cual se pudo producir rápidamente material de lectura, a costos relativamente bajos y en grandes cantidades, la palabra impresa ha mostrado una perdurabilidad impresionante. ¿Quién, entonces, creerá que las ventas de libros electrónicos igualarán las de libros de papel dentro de aproximadamente una década? Vale la pena recordar, ante todo, que el papel no es más que la última de una serie de ‘tecnologías’ de lectura que resultaron obsoletas cada vez que surgió una solución mejorada. Las pinturas en las rocas le cedieron el paso a las tablillas de barro húmedo sobre las cuales se imprimían a presión los caracteres cuneiformes antes de que secaran. Luego de la cerámica vinieron las pieles de animales marcadas con textos y más tarde los rollos de papiro. Para el año 100 de la era cristiana ya había aparecido el códice, pero no fue sino hasta el siglo IX cuando se produjo el primer libro verdadero de papel. En Europa el papel siguió siendo escaso hasta después del invento de Gutenberg. Los libros electrónicos tardaron unos cuantos siglos más en aparecer. El primero que los imaginó fue Vannevar Bush, en 1945, cuando era director de la Oficina de Investigación y Desarrollo Científico de Estados Unidos. En su ensayo clásico, titulado Cómo podemos pensar, Bush describió un aditamento que bautizó memex, en el cual “un individuo guarda todos sus libros, registros y comunicaciones... La mayoría de los contenidos del memex se adquieren en microfilme y están listos para ser insertados y utilizados en el aparato. Libros de todo tipo, fotografías, diarios y revistas son obtenidos del mismo modo... Aparecerán formas totalmente nuevas de enciclopedias, completamente listas para consulta gracias a una infinidad de sendas de asociación de los contenidos de sus artículos...”. Aunque los escritores de ciencia ficción adoptaron con entusiasmo las ideas de Bush —especialmente en la serie de televisión Viaje a las estrellas, en la cual los libros electrónicos portátiles eran presentados con regularidad— el mundo real ha permanecido leal al papel. El libro electrónico solamente ha progresado de verdad en el mercado de las enciclopedias, el cual fue transformado por los CD Rom a mediados de los años 80. Se han vendido más enciclopedias en CD Rom de las que jamás se vendieron impresas en papel, desde la Encarta de Microsoft hasta la Enciclopedia Británica. La razón es que cuestan apenas una fracción del precio de una enciclopedia tradicional y que facilitan mucho la búsqueda. Sin embargo los intentos de ampliar el alcance de la tecnología del libro electrónico a los lectores ‘lúdicos’ (aquellos que leen por el placer) han sido infructuosos. Desde finales de la década de 1980 el mundo de la publicación electrónica ha presenciado el fracaso de numerosas empresas de libros electrónicos. ¿Por qué? La mayoría de ellas utilizaron aparatos que eran demasiado estorbosos de cargar o que obligaban al usuario a ‘alimentar’ su biblioteca mediante procedimientos incómodos: uno de los modelos propuestos requería que se visitaran ‘bancos de libros’, unas máquinas parecidas a los cajeros automáticos de los bancos que debían ser ubicadas en las librerías. Antes de que se extendiera el uso de Internet no existía un procedimiento universal para descargar en el computador nuevos materiales de lectura. No obstante el problema fundamental consistía en la carencia de una tecnología de producción de la imagen que compitiera con el papel en lo que respecta a la lectura lúdica. En los libros de papel la cualidad de ser legibles depende de muchos factores: tipo y tamaño de letra, longitud y espaciado de los renglones, tamaño de la página y del margen y el color de las letras y del papel. En los libros electrónicos la legibilidad depende de un número aún mayor de factores, entre los cuales se cuentan la resolución, el centelleo, la luminosidad, el contraste y el brillo. La mayoría de los tipos de letra no estaban diseñados en función de las pantallas y, debido a la restricción de un número limitado de pixeles, se convierten en remedos borrosos de los originales. El resultado es que leer de una pantalla es una actividad pesada para los ojos y conlleva mucho más esfuerzo. La gente lo hace cuando se trata de documentos cortos. Entre más largo sea el texto que haya que leer más irritantes se tornan las fallas de presentación, diseño y acabado y tanto más contribuyen a la pérdida de concentración. La mayoría de dichos problemas está siendo resuelta. La World Wide Web brinda una herramienta de gran flexibilidad para entregar libros en bits y, a medida que crezcan las inversiones en infraestructura de banda amplia, facilitará aún más la constitución de bibliotecas electrónicas. Docenas de empresas, incluyendo pioneros de los libros electrónicos y casas editoriales bien establecidas, como R.R. Donelly, Penguin Putnam, Nokia, Barnes & Noble y Microsoft, se han unido para crear estándares para los libros electrónicos de manera que un amante de la lectura pueda acceder a cualquier título disponible en cualquier marca de libro electrónico. También ha habido avances tecnológicos increíbles que facilitarán muchísimo la lectura de textos largos en pantalla. Microsoft ha desarrollado una tecnología de presentación de letras denominada Clear Type que, mediante la manipulación de los subpixeles de rojo, verde y azul que conforman los pixeles de una pantalla electrónica, triplican la calidad de la resolución. Si el Clear Type se utiliza conjuntamente con los últimos adelantos en software y hardware para la lectura de libros electrónicos la experiencia de ésta en pantalla empieza ya a rivalizar con la misma en papel. ¿Por qué preferiría alguien un libro electrónico a uno de papel independientemente de que se haya mejorado la legibilidad? Porque los libros electrónicos tienen muchas otras ventajas. La entrega de uno de éstos es inmediata y uno puede guardar cientos de novelas en un aparato del tamaño de un libro de bolsillo actual. La tecnología electrónica permite guardar una biblioteca entera en un bolsillo o en un computador personal: un laptop moderno puede almacenar más de 30.000 libros. Su proveedor jamás le volverá a decir que las existencias están agotadas y las ediciones no volverán a agotarse. Sus hijos podrán pedir que el libro les diga las palabras difíciles para aprender a pronunciarlas. Usted también contará con el servicio de audio sincronizado con el texto de modo que podrá pedir que le continúen contando la historia en situaciones en las que no pueda leer como, por ejemplo, mientras maneja. Adicionalmente los libros electrónicos prometen revolucionar la manera en que la gente lee. Mientras que los libros de papel son entidades autónomas los electrónicos pueden incluir vínculos de hipertexto con contenidos complementarios que se encuentren tanto en otros libros como en bases de datos o sitios web. De este modo los libros electrónicos no estarán restringidos a una estructura lineal que sea igual para todos: cada lector será libre de utilizar a su modo los vínculos, imágenes y sonidos. Usted también podrá personalizar sus libros electrónicos añadiéndoles sus propias notas, vínculos e imágenes. En un libro de papel el contenido está establecido y es inmodificable. Con la tecnología electrónica se vuelve variable y flexible. Finalmente, usted podrá realzar el texto y complementarlo mediante sonido e imágenes en movimiento. Se creará así un multimedio totalmente nuevo. El libro electrónico también revolucionará el funcionamiento económico del sector editorial. El costo de edición de los libros caerá dramáticamente como resultado del ahorro de materiales, trabajo, manufactura y distribución. En el proceso también se salvarán muchos árboles y hasta el autor más desconocido podrá publicar sus obras por sí mismo. Ello aportará mucha más posibilidad de elección para los lectores. El precio de los libros caerá y las ventas se dispararán. Aunque actualmente es difícil de imaginar, una de las consecuencias de la existencia de los libros electrónicos, que constituirá a la vez uno de sus mayores aportes, podría llegar a ser la disminución del analfabetismo y el aumento de la educación en los países menos desarrollados. Actualmente los habitantes de las naciones pobres no pueden darse el lujo de comprar libros y pocas veces tienen acceso a bibliotecas. Dentro de pocos años, a medida que continúe reduciéndose el costo del hardware, será posible instalar bibliotecas públicas ‘virtuales’ que den acceso a un contenido equivalente al de la biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

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