Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1995/05/22 00:00

AL FIN JUNTOS

Las empresas ahora sí quieren integrarse para reducir costos y así ser más competitivas.

AL FIN JUNTOS

COLGATE Y KOLYNOS siempre compitieron por darle las mejores sonrisas a América Latina. Pero la pelea llegó a su fin, no por que el uno le haya quitado un diente al otro, sino porque el año pasado cerraron una transacción de 1.040 millones de dólares, mediante la cual American Home Products le vendió a Colgate-Palmolive la división de Kolynos, su negocio dental en el sur del continente y con eso lo convirtió en dueño del 79 por ciento del mercado de la región. La operación toca obviamente las puertas de Colombia y se convierte en una más de las alianzas estratégicas que le piden pista al gobierno para trabajar en compañía después de ser unos simples contrincantes.
Y es que la filosofía de que es mejor solos que mal acompañados, que parecía convencer a muchos empresarios en Colombia mientras que en Estados Unidos y otros países se vivía la fiebre de las alianzas, parece estar pasando al baúl de los recuerdos. La moda de integrar varias compañías en una sola, para reducir costos y así ser más competitivas, llega cada día con más fuerza a la mente de los empresarios en el país. Entre agosto de 1993, cuando la Superintendencia de Industria y Comercio comenzó a supervisarlas, y diciembre del año pasado, hubo 75 integraciones de todo tipo, para un total transado cercano a los dos billones de pesos en todos los sectores. No obstante, las fusiones -donde una sociedad absorbe a otra- perdieron terreno dentro de las sociedades grandes, las cuales han preferido tomar caminos distintos como la integración en sí o la consolidación. Sin embargo, ya se dieron casos como aquel mediante el cual Cervecería Unión absorbió a la distribuidora Unión de Papeles, Inversiones Unión y la Unión de Valores, con el fin de integrar varias líneas de su proceso de producción en una sola empresa.
En cuanto a otro tipo de integraciones, los procesos más interesantes se vivieron en Colgate; Carvajal, que dividió la compañía en ocho empresas para administrar independientemente cada una de sus divisiones; Coltejer, que le vendió a Enka su filial Polímeros por las altas pérdidas que arrojaba en sus balances; Basf que se asoció con su filial Glasunt dedicada a la producción de pinturas; y las siderúrgicas Caribe, Boyacá y Muña, que firmaron una alianza para conformar un bloque que les permita dominar la misma línea de producción. Este año ya se integraron Colseguros y La Nacional para crear una Entidad Promotora de Salud -EPS- y competir dentro de la Ley de Seguridad Social.
En la mayoría de los casos una empresa le coquetea a otra con la idea de crear una integración vertical u horizontal. Es decir, conformar un grupo empresarial dentro de la misma línea de producción, como hace el Grupo Santo Domingo con las cerveceras, o adquirir todas las empresas que tienen a su cargo una parte del proceso de producción, como es el caso de la Organización Ardila Lülle con la producción de azúcar y vidrio, entre otras cosas.
Por uno u otro motivo lo cierto es que las compañías se han dado cuenta de que la soledad no siempre es buena, pues es más fácil pelear unido, en un país que cada día recibe más competencia, que hacerlo como si uno fuera un universo aislado y desprotegido.

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