Viernes, 28 de noviembre de 2014

| 1995/01/09 00:00

AL PIE DEL CAÑON

El Ministro de Defensa ha vivido las consecuencias de representar la derecha en un gobierno de centro-izquierda

AL PIE DEL CAÑON

ES DIFICIL ESCOGER A UN MINISTRO COMO PERSONAJE DEL año. En primer lugar porque cuatro meses, que es lo que lleva esta administración, es un período demasiado corto para evaluar cualquier gestión. Y, en segundo lugar, porque son varios los ministros de Ernesto Samper que se han destacado durante los primeros 120 días de gobierno.
Sin embargo, no hay la menor duda que el ministro que más impacto ha causado en la opinión ha sido Fernando Botero. El titular de la cartera de Defensa ha estado permanentemente en la primera página de los periódicos, para gusto de unos y disgusto de otros y, en todo caso, siempre en el ojo del huracán.
Desde los uniformes militares de sus hijos hasta su propuesta de las cooperativas de seguridad, mucha es la pantalla que ha mojado y mucha es la controversia que ha suscitado. Tanto, que se ha convertido en el blanco favorito de columnistas y caricaturistas.
Algunos interpretan esto como el resultado de un exceso de figuración. Sin embargo el fenómeno Botero no puede ser explicado exclusivamente en términos de medios de comunicación. En el trasfondo hay elementos que son más de sustancia que de imagen. Fernando Botero es un hombre de derecha y el gobierno de Samper es de centro-izquierda. En cierta forma el Ministro de Defensa es una nota discordante en el kínder del Salto Social. El entiende esta realidad y la asume frontalmente, confiando en que a la larga le dará dividendos políticos.
Botero cree que sectores importantes de la opinión pública coinciden ideológicamente con él y está dispuesto a jugarse esta carta aùn a costa de fricciones con sus propios colegas de gabinete. De ahí sus permanentes enfrentamientos con el ministro de Gobierno, Horacio Serpa, y el comisionado para la paz, Carlos Holmes Trujillo. Y esos no son sus únicos contradictores en el equipo samperista. También ha chocado espadas por razones ideológicas con el ministro de Hacienda, Guillermo Perry, y la ministra del Medio Ambiente, Cecilia López.
Tener una rueda suelta dentro de un gobierno podría ser considerado como un problema para el Presidente. No obstante, a Samper le gusta esta confrontación. Es consciente de que la derecha es vociferante y que hay que 'masajearla', y su masajista es Fernando Botero.
La anterior situaciòn, sin embargo, no está exenta de riesgos. La mano dura da dividendos cuando da resultados. Sobre todo en el tema de la guerrilla, donde Botero ha hecho mayores apuestas que en el incierto campo del narcotráfico. Pero si esos éxitos no se presentan va a haber un efecto bumerang de imprevisibles consecuencias. Hasta ahora Botero ha hecho los anuncios. Todavía le falta mostrar los resultados.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×