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| 7/15/1996 12:00:00 AM

ALERTA VERDE

EN COLOMBIA SE DEFORESTAN 600.000 HECTAREAS DE BOSQUE AL AÑO Y SOLO SE HAN REFORESTADO 300.000 EN LAS ULTIMAS DECADAS.

Colombia es un país privilegiado desde el punto de vista de la diversidad biológica. A pesar de que esta Nación representa apenas un 0,8 por ciento de la superficie total del planeta, aquí se concentra casi el 14 por ciento de la diversidad de especies naturales del mundo. Sin embargo no muchos colombianos se han concientizado de la importancia de mantener ese liderazgo a nivel mundial. Muestra de ello es que el 69 por ciento de sus tierras son de aptitud forestal pero actualmente sólo el 46 por ciento de dicha área está cubierta de bosques. La razón: la deforestación de un promedio de 600.000 hectáreas al año. Colombia tiene una de las cinco mayores tasas de deforestación de bosque tropical húmedo en el mundo. Según el documento Conpes 2834, sobre Política de bosques, elaborado por el Ministerio del Medio Ambiente en coordinación con el Departamento Nacional de Planeación, "durante la década de los 80 se destruyeron en el mundo 15,4 millones de hectá3reas de bosque tropical húmedo, de las cuales 4,5 por ciento se deforestó en Colombia. La tasa de deforestación anual de este tipo de bosques sólo es mayor en Zaire, Malasia, Brasil e Indonesia". ¿Qué sucede entonces? Como afirma Rafael Matallana, presidente de Pizano S.A., "le toca a los colombianos echarle la culpa a alguien; y ¿quién termina siempre por ser ese alguien?, las industrias de papel y de madera, que aunque todos piensan que son las mayores destructoras de nuestros bosques, son las responsables de apenas el 11 por ciento de la deforestación en Colombia". Para ser exactos, la colonización es la culpable del 76,3 por ciento de la deforestación en el país. Para los campesinos es ya una tradición talar y quemar los árboles para dedicar los terrenos a la agricultura y la ganadería. Esto es entendible si se toma en cuenta que, hasta 1988, para que el gobierno entregara la titularización de tierras, obligaba a efectuar al favorecido un mejoramiento de las tierras que consistía en talar las dos terceras partes del terreno para dedicarlo a la agricultura y la ganadería (Reforma Agraria de 1961, corregida jurídicamente con la Ley 30 de 1988). Obviamente, no faltan las tierras en las que se cortan exóticas especies tropicales para darle paso a la marihuana, la coca y la amapola. Tal y como aparece en el documento Conpes 2834 enero de1996, "se calcula que por cada hectárea de coca sembrada se destruyen dos hectáreas de bosque, y por cada hectárea de amapola se destruyen 2,5 de bosques. Según estimaciones, durante 1992 se talaron 11.000 hectáreas de bosques altoandinos para cultivar amapola". Otro 12,7 por ciento de la deforestación en el país se debe al uso de la leña como combustible para cocinar alimentos en las zonas rurales. Por otra parte, las obras de infraestructura contribuyen con el 4 por ciento de la destrucción de los bosques; el aserrío con el 6,7 por ciento y las papeleras con el 0,3 por ciento. A pesar de que todo el mundo le cae encima a los fabricantes de papel y procesadores de madera, ellos son los que más dinero y tiempo han invertido en actividades de reforestación. Según Antonio Villa, director general forestal del Ministerio del Medio Ambiente, la razón de lo anterior es muy sencilla: para esos industriales la materia prima proviene de los bosques, y si no los cuidan pierden el negocio. En pocas palabras, para ese sector de la población los bosques tienen un gran valor económico, y eso no sucede en el caso de los colonizadores o los cultivadores de especies ilícitas. Basta echarle un vistazo a las actividades de reforestación emprendidas por Smurfit Cartón de Colombia y por Pizano S.A., una compañía productora de madera, para cerciorarse del compromiso que algunos han adquirido con la conservación de los bosques. Un bosque produce otro bosque En el caso de Pizano S.A. todo comenzó en 1974, cuando sus dirigentes se pusieron la tarea de iniciar un programa de reforestación. Como en aquel entonces no existía en el país ningún tipo de experiencia con la plantación de especies subtropicales, los ensayos e investigaciones tardaron años. Después de varios intentos fallidos, en 1980 arrancó Monterrey Forestal Ltda., un proyecto ubicado en Zambrano, Bolívar, que desde hace 15 años siembra cerca de 1.500 hectáreas cada año entre ceibas rojas y melinas. Desde 1981 Pizano invierte un promedio de dos millones de dólares al año en reforestación, y al parecer los resultados del programa son alentadores pues de 1981 a 1993 la compañía taló 228.221 árboles de bosque natural y sembró 7.200.000 árboles, lo que significa que por cada árbol extraído se plantaron un promedio de 31,5 árboles. El presidente de la empresa recalca que Pizano utiliza los bosques naturales de una manera sostenible, garantizando así su renovabilidad. "Nosotros únicamente cortamos los árboles que cumplen con los requisitos en diámetro y altura. Cada hectárea de bosque posee un promedio de 600 a 800 árboles, de los cuales sólo se talan un promedio de 11,5". Cada día Pizano necesitará una menor proporción de madera proveniente de los bosques naturales. De hecho, la empresa acaba de inaugurar una planta productora de aglomerado que se suple en su totalidad por la madera de los bosques cultivados por la compañía. Buenos pinitos El caso de Smurfit Cartón de Colombia es igual de alentador. Esta multinacional productora de cajas y papel ha invertido, desde 1976 hasta hoy, cerca de 20.000 millones de pesos en programas de protección ambiental. Todo se inició en 1969 cuando los directivos de la compañía tuvieron la necesidad de producir fibra larga, de la que carecían los bosques naturales del país. Empezó así su programa de reforestación con el uso de pinos y eucaliptos. Actualmente la empresa aprovecha de manera sostenible 18.000 hectáreas de bosque natural y ha cultivado un total de 45.000 hectáreas. No faltan las críticas de quienes piensan que los pinos y los eucaliptos, por no ser especies nativas, le causan daños a los suelos del país. Sin embargo Carlos Barrera, gerente técnico de la división forestal de la empresa, explica que a la hora de escoger las especies se buscó la homologación climática con Colombia. "Muchos piensan que dañamos las tierras con ese tipo de árboles, cuando en realidad nosotros no cortamos árboles de bosques naturales para sembrar los nuestros. Más bien plantamos los pinos en suelos que ya estaban deforestados y que volvieron a cobrar vida gracias este programa". Así, Cartón de Colombia no sólo le da trabajo a 3.000 personas para que participen en la reforestación, sino que además ha invertido grandes sumas de dinero en programas de investigación forestal. Y como si lo anterior fuera poco, Carlos Barrera reveló que, a partir de 1997, la empresa no va a necesitar talar los bosques naturales pues suplirá el 100 por ciento de sus necesidades de materia prima a través de sus bosques cultivados y de los desperdicios de los aserríos. La raíz del problema A pesar de esfuerzos como los de Pizano y Cartón de Colombia todavía los niveles de reforestación en Colombia son demasiado bajos. En los últimos seis años apenas se plantaron 94.000 hectáreas y el total reforestado en las últimas dos décadas no alcanza las 300.000 hectáreas. Según Barrera, lo anterior se explica en parte por la falta de continuidad en las políticas gubernamentales de reforestación. La plantación de bosques necesita políticas de largo plazo pues un árbol no crece de un día para otro sino que puede tardar más de una década en hacerlo. Antonio Villa, del Ministerio del Medio Ambiente, concuerda con Barrera, pues opina que hasta el momento las políticas del gobierno no han sido las más adecuadas. Precisamente por lo anterior, después de un año de investigación y de concertación entre varios entes estatales y privados, en 1996 se propuso la nueva política nacional de bosques. Al respecto, el documento Conpes 2834 revela que para la conservación y reforestación de los bosques el Estado contará con un presupuesto de poco más de 134.000 millones de pesos. Como enfatiza Villa, además de los incentivos para la reforestación, que seguirán vigentes e incluso se ampliarán, la nueva política pretende comenzar por cambiarle la mentalidad a todos los colombianos para que le otorguen un valor a los bosques. "Los problemas de colonización continuarán si no se le enseña a los campesinos que de los árboles pueden obtener beneficios económicos. La idea es que pasen del monocultivo hacia proyectos agroforestales y aprovechen las semillas, resinas, frutos y todos los productos secundarios que ofrecen los bosques". Para Villa es importante tomar en cuenta que los bosques son una gran fuente generadora de empleo, pues en cada hectárea forestal trabajan un promedio de 14 personas mientras que, por ejemplo, en una dedicada a la ganadería esa cifra escasamente alcanza a ser de un empleado. Al parecer el gobierno ya comenzó a involucrar a la comunidad en los procesos de reforestación. Ejemplo de ello es el programa 'Vías verdes', del Instituto Nacional de Vías, que tiene como meta para 1998 haber sembrado en las laderas de la red vial un millón de árboles. Es así como niños de diferentes colegios y grupos de ciudadanos interesados en la conservación de los bosques nacionales ya han plantado 15.000 árboles y, aunque el camino apenas empieza, todo parece indicar que arrancó con el pie derecho.
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