Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/10/10 00:00

AMOR Y AMISTAD

AMOR Y AMISTAD



NUEVO REGLAMENTO

Este año el Concurso Nacional de Belleza tendrá un drástico reglamento para las candidatas que participarán.

EL ESCANDALO protagonizado el año pasado por la representante del Amazonas, Catherine Sánchez, rebosó la copa. No era la primera vez que el Reinado Nacional de la Belleza se enfrentaba al fantasma de los dineros calientes. Las investigaciones realizadas por las autoridades colombianas habían puesto sobre el tapete la penetración de los carteles de la droga en el reinado. En 1990 la elección de Maribel Gutiérrez Tinoco le trajo más de un dolor de cabeza a doña Tera Pizarro de Angulo y su corte. La nueva soberana dejó su corona a mediados de 1991 para contraer matrimonio con Jairo Durán, quien en el bajo mundo era conocido con el alias del 'Mico' y que de acuerdo con las autoridades era uno de los hombres del llamado cartel de la Costa.

Varias de las candidatas que participaron en los diferentes reinados entre 1980 y 1993, terminaron implicadas en negocios de la droga y algunas de ellas eran más que amigas de reconocidos traficantes. La situación llegó a extremos cuando Catherine Sánchez participó en Cartagena en condición de señorita cuando era señora.

Muchos llegaron a considerar que la aparición de dineros calientes en el reinado obedecía a los altos costos que significaba la participación de una reina en Cartagena. Se llegaron a manejar cifras entre 30 y 50 millones de pesos. Dinero que se invertía en trajes, peluqueros, preparadores, comitivas, etc.

Frente a esta situación, a las puertas de los 60 años la junta directiva del concurso, que preside doña Tera Pizarro de Angulo, decidió tomar el toro por los cuernos y enfrentar el problema. De de comienzos de este año las directivas del reinado han venido estudiando una serie de medidas encaminadas a lograr severos controles que permitan la mayor transarencia de las participantes.

En primer lugar se diseño un complejo formulario de inscripción, el que cada una de las representantes debe autenticar, bajo juramento, en una notaria. Este formulario exige entre otros requisitos el registro civil de nacimiento expedido con una fecha máxima de tres meses de anterioridad. Un certificado de estudios expedido por la institución o universidad donde la candidata se encuentre matriculada. Si es graduada, debe entregar fotocopia del grado y una certificación de la institución donde obtuvo el título. En caso de que la participante no haya nacido en el departamento que piensa representar, debe anexar el registro civil de nacimiento de sus padres o una certificación idónea, que pruebe su residencia y domicilio en dicho departamento por espacio de tres años continuos e inmediatamente anteriores a la fecha de elección de la participante departamental. Todas las participantes no podrán ser menores de 18 años ni mayores de 26. Los datos entregados por cada una de las candidatas serán estudiados por la junta del concurso, la cual, si llega a encontrar alguna anomalía, tiene la facultad para cancelar la participación.

Pero no sólo los cambios serán en el manejo de la inscripción. Con el fin de abaratar costos y convertir el reinado de Cartagena en un concurso más austero, la junta directiva decidió elaborar un manual de normas que contiene los siguientes puntos: este año las candidatas sólo podrán llevar un vestido de disfraz. Para los compromisos que tendrán que cumplir en el programa oficial, se autorizó tres vestidos de coctel, tres vestidos de calle y uno solo para la noche de coronación. El concurso, además, suministrará el atuendo para los ensayos y todo el vestuario para las reuniones y cenas que darán los patrocinadores. Para los desfiles en vestido de baño, las carrozas y las balleneras, también el concurso se encargará de entregarle el vestuario a cada una de las candidatas.

En cuanto a los preparadores y maquilladores, se decidió tomar cartas en el asunto. Ninguna de las candidatas podrá contratar a maquilladores y peluqueros particulares, pues en el pasado cada uno de ellos cobraba cerca de tres millones de pesos por su trabajo. Ahora el concurso suministrará este servicio con la colaboración de los patrocinadores del reinado. En el piso donde serán alojadas las reinas se montarán los salones de belleza con todo lo necesario para atenderlas en el menor tiempo posible.

Igualmente, la junta directiva hizo un llamado a los diseñadores con el fin de que el vestuario que elaborarán para cada una de las candidatas sea lo menos ostentoso posible. Con ello se busca rebajar costos que habían superado los 12 millones de pesos por vestido de gala. Si los diseñadores hacen caso omiso de las recomendaciones de la junta directiva, ésta entrará a estudiar el próximo año una reglamentación especial para el vestuario de gala de cada una de las participantes.

Con estos cambios, las directivas del concurso aspiran a meter en cintura al Reinado Nacional de la Belleza que a pesar de los problemas que ha enfrentado en los últimos años, sigue siendo la fiesta más importante de Colombia y uno de los eventos que más llama la atención no sólo en el país sino a nivel internacional. Con la celebración de los 60 años, el concurso también celebra una serie de medidas que sólo buscan darle mayor dinámica y prestigio al reinado y que los escándalos se conviertan en cosa del pasado.

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