Lunes, 23 de enero de 2017

| 1994/10/10 00:00

AMOR Y AMISTAD

AMOR Y AMISTAD




LA REINA DE LAS REINAS

Doña Tera Pizarro de Angulo es una mujer sencilla y tímida. Ha estado detras del trono del reinado de belleza de Cartagena durante 34 años.

SENTADA EN UNA cómoda poltrona, doña Tera Pizarro de Angulo recuerda con nostalgia el tiempo que ha pasado desde que por primera vez se realizó en Cartagena el Reinado Nacional de la Belleza. De eso ya hace 60 años y son muchas las historias y las anécdotas que guarda en su memoria esta mujer sencilla, de palabras cortas, que no gusta de las fotos ni las entrevistas y que a lo largo de sus años frente al concurso lo único que ha buscado para Cartagena y el país es un rato de esparcimiento.

La oficina de doña Tera funciona en una hermosa casona en el Portal de los Escribanos, en Cartagena la vieja. Es una casa colonial de paredes blancas, techos de madera y ventiladores que zumban desde muy temprano. Allí, en medio de la nostalgia y la tristeza por la pérdida de su esposo Leopoldo, quien fue su compañero inseparable y el hombre que siempre la apoyó en la aventura del reinado de belleza, doña Tera devuelve la película de su vida en el Concurso Nacional de la Belleza. "Me acuerdo tanto que en 1957 tuvimos un superávit de 25 .000 pesos, le pedí a los miembros de la junta organizadora que los invirtiéramos en la compra de un lote para más tarde construir la clínica de los ojos. Con los años, el lote se vendió y se compró una casa y hoy tenemos la clínica que le presta servicio a los más necesitados", recuerda doña Tera.

Las afugias siempre estuvieron al lado de doña Tera en los primeros años de organización del concurso en Cartagena. En 1965, faltando tan solo un mes para las fiestas novembrinas, no había un solo peso para comprarle el regalo a la reina que se elegiría ese año. "Misael Pastrana siempre ha sido mi amigo y en ese entonces ocupaba un alto cargo ejecutivo. Lo llamé y le conté lo que pasaba. El me dijo que iba a mirar cómo me podía ayudar, pero no me dio ninguna garantía. Faltaban apenas unos días para las fiestas cuando recibí una llamada a nombre de él que me solucionó todos los problemas".

Esos primeros años también fueron de incomodidad. La organización del reinado funcionaba en una vieja oficina en la casa de la Inquisición. No había espacio y la mayoría de los miembros de la junta se mantenían enfermos por la humedad. Doña Tera se dio a la tarea de conseguir un lugar más amplio y cómodo para trabajar. Encontró la casa en el Portal de los Escribanos. Estaba a la venta y su precio era de un millón 300.000 pesos. "No había plata para comprarla, entonces busqué a unos amigos políticos de Cartagena para que me ayudaran con algunos auxilios. Me dieron 800.000 pesos y el resto lo sacamos del presupuesto del Concurso". Hoy no sabe cuánto vale esa casa, lo único claro que tiene es que no está a la venta y que es uno de los lugares más visitados por los turistas extranjeros.

Los problemas económicos comenzaron a solucionarse cuando aparecieron los patrocinadores del Concurso. Sus aportes fueron una bendición pues había plata para invitar a las representantes de los departamentos, brindarles un excelente hospedaje y facilitarles su comodidad en esa maratónica jornada en que se han convertido los 14 días de la fiesta de reinas. "Esa ayuda nos ha permitido sobrevivir en los últimos años. Todos creen que nos hemos hecho millonarios con el reinado. Pero eso es una gran mentira. Esta es una organización sin ánimo de lucro que cumple una función social", dice categóricamente doña Tera.

A pesar de que es la mujer que mueve todos los hilos del reinado, ella nunca ha salido del país a acompañar alguna de las Miss Colombia a los concursos internacionales. Primero porque le tiene pavor a viajar en avión y segundo porque en la única parte que se siente segura y tranquila es en Cartagena. "Me han invitado al Japón, a Europa, a Estados Unidos, pero el solo pensar que tengo que subirme a un avión es suficiente argumento para decir no, muchas gracias".

Para ella todas las participantes y las reinas elegidas en Cartagena son hermosas. No tiene preferencias por ninguna, aunque siempre guarda un recuerdo muy especial por las primeras mujeres que decidieron participar en esa aventura que en sus primeros años no era bien vista por la sociedad. "Son cosas del pasado, pero a medida que han pasado los años la gente ha entendido que el concurso es patrimonio de los colombianos y ellos no están dispuestos a que las fiestas de noviembre se cancelen por ningún motivo".

Doña Tera es consciente de que el concurso pasa por un momento dificil. Los escándalos protagonizados por algunas de las candidatas y reinas que han participado en los diferentes concursos, han puesto en la picota pública al reinado. "Es una situación grave, difícil de manejar. Nosotros no somos la Fiscalía para investigar qué niña anda en malos pasos. Para este año vamos a tomar una serie de medidas que nos permitan controlar en algo la situación", señaló a SEMANA, doña Tera Pizarro.

Y quizá uno de los momentos más tristes que ha vivido fue cuando se enteró de que la representante del Amazonas, el año pasado, era casada. "Ella me engañó. Yo personalmente fui hasta el hotel y hablé con esa señora, quien me juró que todo era una mentira. Le creí y permití que continuara concursando. Cuando supe toda la verdad, me derrumbé".

Pero esa historia ya es cosa del pasado. Doña Tera no quiere mirar más hacia atrás sino por el contrario hacerle frente a la realidad y sacar adelante el concurso de belleza y lograr que otra vez se convierta en la fiesta más grande del país. Para ello trabaja sin descanso y con su equipo de colaboradores están estudiando con lupa las hojas de vida de las concursantes que se darán cita este año en La Heroica. "Yo sólo le pido a Dios que me ilumine, que este año sea el mejor del reinado. Estoy convencida que así será".

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.