Jueves, 19 de enero de 2017

| 1994/10/10 00:00

AMOR Y AMISTAD

AMOR Y AMISTAD




AMOR ELECTRONICO
El arte de cortejar para conseguir las primeras miradas y respuestas de amor están pasando de moda. Hoy es el computador el encargado de decidir con quién se puede realizar la primera cita o a quién escribirle la primera carta.

MUCHOS Libros de historia versan sobre los cortejos amorosos de personajes conocidos y desconocidos. Las lides del amor eran una y otra vez contadas por abuelos y padres a sus nietos e hijos. Lugares, fechas, anécdotas quedaban por siempre como recuerdo de la historia personal de cada quién. Sin embargo, el ritmo de la vida actual, la falta de tiempo para socializar y conocer nuevas personas ha hecho que los métodos para que la media naranja llegue a golpear la puerta del corazón sean mucho más sofisticados que los utilizados en el pasado. Y por eso actualmente es el computador y los medios de comunicación los que suplen esa falta de tiempo.

¿Los resultados? Nada malos. Hoy en día son miles las parejas, alrededor del mundo que gozan de matrimonios exitosos y llenos de expectativas logrados a través de una base de datos conectada en todo el planeta y que une almas gemelas sin distingo de raza, condición social o cultura.


INTERESES COMPATIBLES

El camino más aceptado para conocer al futuro cónyuge, sin necesidad de salir con la misma persona varios años antes de casarse, es el de la agencia matrimonial. En Bogotá existen, aproximadamente, 15 empresas encargadas de encontrar el hombre o la mujer ideal a todos los solteros que lo requieran, de la mayor parte de países del mundo. Aunque todas tienen el mismo fin, no ocurre lo mismo con los métodos que utilizan. Unas han diseñado sus programas basados en los intereses y la personalidad de sus candidatos y otras definitivamente llaman la atención de los solteros a través de fotografías.

Los que optan por la primera forma de encontrar marido reciben 24 horas después de pagar una suma determinada de dinero -de acuerdo con la edad- fichas sistematizadas con datos como el estado civil, personas a cargo, aspecto físico, actividades que realiza, nivel de estudios, hábitos personales, idiomas que maneja y otros tantos que le dan al interesado una idea básica de lo que puede encontrar en su cónyuge potencial. El paso siguiente y los resultados finales dependen exclusivamente del grado de interés de cada quién por conocer y establecer contacto con el candidato en cuestión. Dentro de este método, que centra su interés en la personalidad y cualidades de cada quién, hay centros como la Agencia Matrimonial Reunámonos, que además refuerza el proceso con reuniones sociales organizadas semanalmente y a las cuales acuden grupos compatibles con intereses determinados y que desean continuar reforzando lo empezado con alguien a través de una simple ficha técnica. Este mecanismo tiene que ser acertado o no se habrían presentado 285 matrimonios el año pasado y todos por medio del sistema de esta agencia. Como dato curioso, hay que mencionar que de esos matrimonios una buena parte se efectuó entre personas de la tercera edad. Ya que para ellas también existen programas especialmente diseñados que casi siempre logra sacarlos de la soledad en que vive la mayoría después de haber criado y casado a sus hijos. Los métodos para conseguir pareja no terminan en este punto, las agencias también preparan revistas y boletines que actualizan a los socios tanto sobre actividades como sobre nuevos prospectos para elegir.


CUANDO ENTRA POR LOS OJOS...

El computador es una herramienta indispensable para que estos encuentros tengan un final feliz. Sin embargo existen otras agencias que manejan básicamente las fotografías para realizar los primeros contactos. Una de ellas es el Instituto Internacional de Matrimonios, que se especializa en relacionar específicamente a colombianas con extranjeros. Como lo que prima en este segundo método para conseguir pareja es la imagen, el costo varía según la edad. Partiendo de la premisa de que a más edad más dificultad para ubicar una pareja en cualquier parte del mundo. Es por eso que las fotos deben ser grandes y muy bien logradas, para animar a hombres y mujeres por igual. La agencia se encarga de enviar las fotos de las colombianas a países como Estados Unidos, España, Francia e Italia, principalmente. Contando con otros mucho más alejados como Dinamarca, Australia y hasta Suráfrica, todo depende de lo que la clienta pida.

Una vez llega la foto, esos respectivos países eligen y establecen contacto, que pueden ser cartas, llamadas y videos. Todo empieza, generalmente con el pie derecho, ya que no falta los que se eligen mutuamente, a miles de kilómetros de distancia y sin haberse visto nunca. Cuando se conocen la reacción es casi inmediata y los resultados ni se diga ya que generalmente corren al altar pocas semanas después de conocerse.

Sin embargo pasa algo curioso y es que finalmente a la mayoría de las parejas que se conocieron y formaron un hogar mediante este método no les gusta hacer conocer el camino que escogieron para encontrar a su principe azul. La mayoría desaparece o hace la salvedad del caso antes de invitar al matrimonio. Cuestiones de cultura, especialmente latina, que aún ve al amor por computador como la herramienta que utilizan las mujeres "quedadas" o los hombres poco agradables a primera vista, para conseguir pareja para toda la vida. La realidad es muy distinta. Los tímidos jamás se acercarían a probar un método como este, considerado audaz para la mayoría. Y los que pasan de la edad fijada, culturalmente, para casarse casi siempre son más atractivos para los solteros de otras culturas.

Una de esas historias por computador es la de la colombiana Lucía con Bob, un joven estadounidense. Ella acudió a una de las agencias de matrimonio y revisó los catálogos que estaban disponibles. La foto de Bob fue la que más le llamó la atención. Coincidencialmente Bob visitó una agencia en Nueva York y encontró en las carpetas la foto de Lucía. Los dos intercambiaron sus historias. La de ella, muy triste: huérfana, con problemas económicos y falta de amor. El, multimillonario y solo en la vida. Tardaron apenas seis meses en intercambio de cartas y fotos en las que Bob siempre dijo ser un hombre de pocos recursos y que apenas tenía para el pasaje y venir a Colombia a conocerla. Se encontraron personalmente y hace un año se casaron en Colombia, la llevó a Nueva York y cuando descendieron del avión Lucía se llevó una gran sorpresa: una limosina la estaba esperando a la salida del aeropuerto.

Lo realmente cierto es que -a este paso- las historias. las esperas bajo el balcón y todo el ritual del flirteo van a pasar de moda. El computador y las publicaciones especializadas en unir solitarios en busca de pareja están ganando, de puertas para adentro, más y más adeptos. Prueba de ello son las miles de parejas que tanto en Colombia como en el exterior hacen parte de matrimonios felices y complementarios.

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