Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1983/10/10 00:00

AMOR Y AMISTAD

Tarde o temprano, la mayoría de las personas se ven enfrentadas a una decisión: casarse o no casarse

AMOR Y AMISTAD


ARGOLLAS Y RAMOS DE AZAHAR
"Sé que lo amo, cada vez que lo veo me tiritan las piernas, siento que se me para la respiración y luego se me acelera el ritmo del corazón. "
¿Será esto amor? Los investigadores afirman que todas las emociones provocan un conjunto de reacciones físicas que difícilmente pueden diferenciarse. Las piernas se sueltan por temor, uno queda sin respiración por rabia los latidos del corazón se aceleran de alegría.
¿QUE ES EL AMOR?
¿Qué es el amor? ¿Una fantasía? ¿Una enfermedad? ¿Un producto de nuestra imaginación y deseo? ¿Es una necesidad instintiva que debemos satisfacer? ¿Por qué algunas personas pueden morir de amor o por falta de él? ¿Por qué otras no se conmueven mucho ante él ni ante su propia incapacidad para conquistar amor? ¿Se tratará de un fenómeno en que participan las creencias sociales o será una predisposición genética? Quizás, en respuesta a todas estas preguntas, lo único que podemos decir es que el amor existe realmente, que es una fuerza poderosa e importante, su presencia o su ausencia contribuyen a determinar la naturaleza de las relaciones.
LA ELECCION DE LA PAREJA
El matrimonio, relación íntima y estrecha, que permite a los esposos actuar como agentes para el crecimiento en sus respectivas personalidades, es precedido por un acto de vital importancia y que juega un gran papel: la elección inicial de pareja.
Elección, según el diccionario de la Real Academia, significa acción y efecto de elegir. Elegir es descrito como escoger, preferir persona o cosa para un fin. Esta es una acción y decisión que toman casi el 95% de las personas no sólo una vez sino 3,5 veces en promedio durante la vida. La decisión de casarse o de permanecer soltero es quizás, una de las más importantes decisiones que se puedan tomar. Esta elección tiene consecuencias para todos los otros aspectos de la vida. La persona específica que se elige-que es elegida como pareja-va, obviamente, a afectar el estilo de vida que se espera tener.
La mayor parte de las personas deciden, en algún momento de la vida, que desean casarse. Desgraciadamente realizan la elección basados en razones de poco peso, las que posteriormente son usadas como acusación en el proceso de nulidad. Algunas de estas razones son verbalizadas como sigue: "Estaba tan sola, mis padres se habían separado, mamá había vuelto a casarse y vivia fuera del país. Yo estaba en casa de mi abuelita y no podía más".
"Las peleas en mi casa eran tan terribles, mis padres no podían pasar un día sin insultarse y agredirse, luego llegaban donde mí para que actuara de árbitro ". "Yo veía en Raúl todo lo que me faltaba, él era sociable, activo, le era fácil hacerse de amigos. Pensé, además, que tenía buena situación económica por lo que no volveria a tener problemas y él iba a apoyarme y guiarme para siempre". Otra frase que cada vez se escucha con más frecuencia es: "Quedé esperando niño; no iba a abortar, aunque él insistentemente me lo pidió. No me atrevía a decirlo a mi familia, es asi como decidimos casarnos. " Cada persona se casa con cierto propósito y objetivo específico. Aunque los objetivos primarios del matrimonio son aumentar el placer, la realización personal, el cumplimiento de determinadas metas biológicas, sicológicas y culturales, lo más probable es que éstas no logren ser obtenidas en un grado suficiente. La presencia de aspectos conscientes e inconscientes en la elección de pareja hace que muchas personas elijan por compañero a alguien que, posteriormente, no corresponde a las expectativas.
EL MIEDO A LA SOLEDAD
Evitar la soledad es una razón insuficiente para decidirse a contraer matrimonio. Probablemente, esa persona que tiene permanentemente sentimientos y vivencias de soledad que tiene pocos amigos, suele, además, relacionarse en forma distante e insatisfactoria. Luego, después de casada, puede tener dificultad para establecer una relación íntima ya que en ella se requiere dar amor y cariño al mismo tiempo que recibirlo. Si uno de los miembros de la pareja debe constantemente nutrir al otro, sin recibir a su vez alimento, el matrimonio puede sentirse como una sobrecarga. Si bien pueden aprenderse nuevas formas de relación, a través de nuevas experiencias o por medio de ayuda externa, el aprendizaje es doloroso y puede afectar la relación.
IRSE DE LA CASA
Si una persona desea casarse por la gran cantidad de peleas que se producen en su casa o para alejarse de un padre o una madre dominante, puede encontrarse con que en su propio hogar reproduzca las peleas o elija un cónyuge dominante. Una solución más recomendable sería el que se alejara del hogar para así lograr un mayor autoconocimiento, independencia en la elección y por lo tanto una mayor adecuación a ella. A través de vivir, trabajar y relacionarse con varias personas fuera del grupo familiar se podrá enriquecer la personalidad, ampliar los intereses, pudiendo tener más libertad en la elección.
VENGANZA POR LA PERDIDA DE UN AMOR
Si alguien se casa para vengarse o compensarse por la pérdida de un amor, esta persona está construyendo una casa sobre cimientos falsos y por lo tanto poco estables. La elección no va a ser para algo sino contra alguien.
Esto pone una brecha entre los dos y, de paso, se le exige al otro que tome la tarea de sobrepasar el obstáculo y construir una relación que cure heridas.
TU TIENES LO QUE YO NO TENGO
Algunas personas eligen como pareja a alguien que tiene características que le faltan o que desea poseer.
Por ejemplo, una mujer tímida que se casa con alguien sociable, emprendedor, audaz; a poco andar, se dará cuenta que estas características, junto con la facilidad para llamar la atención y distraerse, la hacen sentirse celosa.
Dirá: "No puede quedarse un sólo momento conmigo creo que ya no me quiere". Es así como el rasgo que quería poseer, al casarse con él, puede llegar a ser un factor importante para la ruptura del matrimonio. Habría sido una mejor inversión haber tratado de sobrepasar la timidez antes del matrimonio.
MATRIMONIO POR EMBARAZO
Casarse porque se está embarazada es también un riesgo. Si bien hay ocasiones en las que se logra felicidad, éstas no son la mayoría. Hay datos de investigaciones, realizadas en diferentes países, que indican que un alto porcentaje de matrimonios realizados en estas condiciones pasan por crisis profundas, algunas de ellas terminando en la separación. Algunos de los factores que deben pesarse al decidir casarse en estas condiciones son: cuán profunda y seriamente está enraizada esta relación más allá del embarazo; desde cuando se conoce esa pareja, así como también si estaba dentro de los planes casarse, si las familias de orígenes pueden ofrecer apoyo emocional y financiero y, finalmente, si la pareja cree que está emocionalmente lista para aceptar la responsabilidad de crear un lazo, criar un hijo y aprender a ser marido o mujer. En estas condiciones, surge el problema de haberse saltado una etapa; se entra de lleno en el periodo de nacimiento del hijo sin poder cumplir con la tarea de establecer la identidad de pareja. Si se casan sin tener verdadero amor e interés mutuo, y lo hacen preocupados por el hijo, puede que posteriormente se culpen entre ellos, pudiendo llegar incluso a cargarle al niño las razones de la infelicidad. La hostilidad de ese hogar no constituye un favor para el niño, sino un precio demasiado alto por la legitimidad.

¿ESTAMOS LISTOS PARA CASARNOS?
Cuando las parejas han pasado algún tiempo saliendo y compartiendo una serie de situaciones, pueden empezar a contemplar la posibilidad de casarse. Uno o ambos se plantean si están listos para emprender esta etapa.
Aún cuando nadie puede predecir con certeza la probabilidad de éxito o fracaso de un matrimonio específico, los datos que se han obtenido en una serie de estudios realizados con matrimonios exitosos y fracasados aportan guías que permiten evaluar la calidad de las relaciones. En primer lugar, algunos analistas han detectado determinados factores de personalidad que afectan adversamente al matrimonio o, contrariamente, lo favorecen. Han reportado que los esposos y esposas de matrimonios felices e infelices tienen las siguiente características contrastantes: los matrimonios felices están constituidos por personas emocionalmente estables, consideradas con los demás, con adecuado nivel de docilidad y dominancia, con confianza en si mismos y emocionalmente dependientes, vale decir, que aceptan necesitar del otro.
Los matrimonios con problemas están conformados por personas emocionalmente inestables, críticas con los demás y consigo mismas, dominantes o excesivamente sumisas, aisladas, faltos de confianza o con mala imagen o baja autoestima.
Esto no quiere decir que las personas se elijan primando en la elección los elementos neuróticos; puede suceder que uno de los esposos haya partido con una personalidad normal y que ésta se vea adversamente afectada en el curso del matrimonio y que, en el momento de consultar, se encuentren uno o ambos perturbados.
Se ha visto que las personas que se casan en las postrimerías de la década de los veinte años tienen matrimonios más felices que las que lo realizan con anticipación. Estas personas pueden tener más experiencia, más preparación, más autoconocimiento y madurez que los más jóvenes.
Aún cuando sea difícil admitirlo, el dinero es un aspecto necesario para la vida. El dinero, para la mayoría de nosotros, se adquiere a través del trabajo; mientras más preparados, por lo menos en épocas normales, mayores son las probabilidades de obtener un trabajo. Si la meta es trabajar o estudiar, sería preferible hablarlo y saber lo que cada cónyuge espera del otro. Junto con hablar de dinero, es necesario analizar los aspectos de la historia médica y de salud de los miembros de la pareja y sus familias.
Un examen médico, previo al matrimonio, puede ayudar a solucionar problemas menores y mayores. Entre los primeros, la presencia de infecciones, rigidez del himen y otras; y entre las últimas, las incompatibilidades cromosómicas que impiden procrear hijos sanos. Sabiendo cuál es el problema y su gravedad, se puede enfrentar su solución y las expectativas.
Estar preparado, por otra parte, en los aspectos sexuales, es de vital importancia. Algunas parejas pueden considerar la posibilidad de leer y conversar acerca de libros de sexualidad.
Habitualmente, la pareja ha comenzado la exploración sexual que puede llevar a la máxima expresión de amor.
Se haya o no dado comienzo a la actividad sexual, lo que depende de los valores personales y religiosos de ambos, surge como importante el discutir las alternativas, deseos y temores en relación a estos temas y otros relacionados.
No hay dos personas similares: atm cuando tengan intereses y valores semejantes somos todos diferentes.
Cada uno tiene un conjunto único de experiencias que lo hace ser quien es.
La pareja comprometida representa dos familias, y ambas difieren en sus valores, formas de relación, creencias acerca de la gente, formas de entretenerse y en muchos otros aspectos que sería largo enumerar. Pero también los individuos dentro de cada familia son diferentes unos de otros. Aun cuando puedan compartir algunos atributos.
Un sicólogo ha dado una regla de oro que permite medir nuestra posibilidad de éxito y fracaso en la vida. El dice: "La vida nos presenta tres tareas principales: el trabajo, la amistad y el establecer una relación duradera con una persona del sexo opuesto. El éxito está dependiendo de nuestro deseo de cooperar con otros en el logro de nuestras metas. Quizás una de las mejores predisciones de que vamos a tener éxito en el trabajo, en la amistad y en las relaciones heterosexuales del futuro es si lo hemos tenido ahora". Esta frase puede ser de gran utilidad para aquellos que empiezan a considerar el matrimonio.

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