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| 10/7/1985 12:00:00 AM

AMOR Y AMISTAD

COMPAÑERA MIA PARA TI NACI...
Si usted hace una encuesta entre gente joven y les pide repartir y justificar un cierto por ciento entre los siguientes factores: amor, hijos, compañerismo, porvenir asegurado y sexo, las respuestas seguramente le darán grandes sorpresas.
Hernando Camargo, decano de la facultad de Educación de la Universidad San Buenaventura de Medellín ha hecho esta clase de encuestas entre gente joven que apenas inicia su carrera universitaria, y no dudó en afirmar que "ahora aumenta el factor companerismo por encima de los demás, y es prueba de que lo que se busca es compartir". Este factor se llevó un porcentaje del treinta y cinco por ciento, seguido del factor sexual que se quedó con un veinte por ciento. El cuarenta y cinco por ciento restante quedó repartido por partes iguales entre porvenir asegurado, amor e hijos.
Lógicamente esta proporción empieza a cambiar cuando la persona se casa, y los hijos, el compañerismo y el porvenir asegurado ocupan los tres primeros puestos con un veinticinco por ciento cada uno. Una explicación a esto quizás deba buscarse en el acelerado cambio de la sociedad en los ultimos años durante los cuales se paso de una sociedad tradicional y conservadora a una liberal, para la que casi nadie estaba preparado.
EL MUNDO FELIZ
Hasta hace muy poco tiempo la juventud creyó que la felicidad estaba al alcance de sus manos y que no pasaría mucho tiempo sin que todo el mundo lograra obtenerla. Fue la época en que una juventud desilusionada que había quedado desvinculada de su pasado, buscó sus propios medios de expresión como respuesta a un ayer en el que nadie creía y en el cual sólo se hablaba de violencia y bombas atómicas. El lema de la época fue "Haga el amor, no la guerra" y logró imponerse como norma a toda nueva manifestación cuyo fin fuera proporcionar el mayor deleite a toda una colectividad que andaba en busca de nuevos estereotipos que seguir. Todo el mundo afirma que la juventud de ese tiempo estaba confusa, pero esta confusión hizo que se creara una nueva cultura que algunos llaman urbana, en respuesta a las necesidades de la época. La música rock, los nuevos lenguajes en poesía y literatura, en cine y pintura, llenaron el mundo de nuevas expectativas, y se vio claro que se trataba de algo nuevo. Luego pasaron varios años y la historia tomó de nuevo su rumbo.
Existe un medio que de forma amena y simpática logra ser lo suficientemente persuasivo como para convencer a todo el mundo, enseñando formas de vivir, lo que nos queda mejor y lo que más nos conviene: hablamos de la publicidad. Todo se volvió tema de anuncio y cualquier anuncio logra seducir a millones de jóvenes que se sienten felices ante las maravillas de la época. Los norteamericanos, virtuosos en este medio, comenzaron a exportar estereotipos, costumbres y formas de declarar el amor que fueron rápidamente acogidas por los muchachos, felices de que les enseñaran a hacer las cosas. En la vida cotidiana todo se multiplicó: los cines, las tabernas, las peluquerías y los estadios, y hombres y mujeres se empezaron a pasar la vida de un lado para otro. Mientras antes se sufría porque los padres se podían oponer a su amor, luego se empezó a sufrir porque no se iba a llegar a tiempo a una cita o porque la llamada que llegó no era la que esperaban. ¿Soñar?, todo el mundo se puso de acuerdo en no soñar, y quien conquistaba era quien tomaba la iniciativa. La gente aprendió a actuar con seguridad y confianza. Sin embargo...
"MIENTRAS MAS ANTIGUO, MAS LINDO"
Esto no dudó en contestarlo una sardina de 16 años llamada Valentina Sierra cuando se le preguntó cuál consideraba la declaración ideal. Cuando parecía que ya los jóvenes habían superado todas las barreras de comunicación y una declaración amorosa era lo más fácil de decir, la juventud decide volver a los patrones que ya se consideraban pasados de moda. Una rosa, el tuteo, nada de vulgaridades, ir bien vestido, afeitado y pensar muy bien lo que se va a decir, parece ser la norma que se impone para lograr el "sí" cuando la pregunta es "¿Quieres que seamos novios?". La explicación a este cambio es aún prematuro buscarla, pero no estaríamos muy lejos si consideramos que tanta colectivización hizo que la gente volviera a poner sus ojos en pequeños detalles que siguen teniendo su significado, cuando de lo que se trata es de compartir.
La experiencia de las encuestas sigue desconcertando a los teóricos para quienes esos nuevos movimientos son muy banales, pero a lo mejor ese halago que hace una persona a otra cuando busca estar con ella en todos los momentos de su vida puede conseguir que el mundo termine siendo mejor.
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