Sábado, 21 de enero de 2017

| 2005/05/29 00:00

Amor, seguiré tus pasos...

La infidelidad de su pareja atormenta tanto a algunos, que hasta acuden a detectives para comprobarla.

La mitad de los hombres colombianos admite haberle sido infiel alguna vez a su pareja. La mayoría de las mujeres dice nunca haber sido infiel. Los expertos creen que la realidad es otra.

Kojak es detective privado. Lleva 20 años en el oficio y ha visto de todo. Aunque hace todo tipo de trabajos: dactiloscópicos, grafológicos, de comportamientos de caso, lo que más tiempo le ocupa son los múltiples casos de seguimiento a infieles. Y no es para menos, de cada 10 solicitudes de investigación que acepta semanalmente, ocho son por infidelidad.

La mayoría de sus clientes son mujeres desesperadas que llegan hasta su oficina incrustada en el barrio Chapinero de Bogotá. Buscan la prueba reina de la infidelidad de sus maridos. Y para conseguirla entregan una foto de él y las coordenadas de la ciudad por donde debe desplazarse. Durante seis días, como mínimo, un investigador lo persigue. De la casa al trabajo, del trabajo ... al motel, al bar de salones oscuros y rincones cómplices. Ellas llegan hasta el detective con una gran sospecha. Algunas contabilizan el kilometraje del carro y no corresponde al recorrido que diariamente debe hacer entre la casa y la oficina: varios kilómetros de más sirven como indicio. Los investigadores hacen su trabajo y encuentran que, salvo unos contados casos de celotipia, la infidelidad es real.

"Los hombres parecen ser más infieles aunque cada vez hay más mujeres. Pero los reyes de la infidelidad son los homosexuales que además de celosos son peligrosos. Cuando cogen a su pareja con las manos en la masa son muy agresivos", dice Kojak.

La experiencia de este detective que, en realidad se llama Tulio Salvador Gutiérrez y en sus años de juventud trabajó para el DAS y la Policía, le dice que las personas buscan amantes más jóvenes. Pero además, la infidelidad se da más frecuentemente en parejas que llevan 15 ó 20 años de matrimonio.

Esta teoría la confirma Martha Lucía Palacios, una de las terapeutas de pareja con mayor experiencia en el país. "Hay una etapa intermedia en la que la infidelidad es más frecuente. No son los primeros 4 o 5 años de matrimonio, incluso algunos pasan más de 10 años sin tener una relación extramatrimonial, pero de repente aparece una situación a la que no se resisten". El reconocido siquiatra Julio Roberto Correa dice que hay algunas razones que salen a flote comúnmente en la consulta: "La infidelidad muchas veces tiene que ver con insatisfacción sexual con su pareja pero también porque se sienten abandonados por su pareja aunque vivan bajo el mismo techo".

En los consultorios, las cartas se ponen sobre la mesa. Cuando llegan hasta allá es porque la situación es insostenible y quieren salvar sus relaciones o acabar definitivamente con ellas. Aunque muchos -la mitad, según la encuesta- de los infieles tienen algún sentimiento de culpa, por lo general no lo confiesan. Tienen que llegar ante el terapeuta para admitir su falta. A los consultorios de Correa y Palacios llegan más mujeres que hombres en busca de ayuda, "las mujeres admiten más fácilmente que hay problemas", dice Correa. Por eso es difícil determinar cuál de los dos géneros es más infiel. Lo cierto es que hasta donde Kojak llegan cada vez más hombres solicitando perseguir a sus mujeres que son más difíciles de agarrar "no porque no sean infieles sino porque se cuidan más".

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