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| 12/3/2005 12:00:00 AM

Amparo Sinisterra de Carvajal

Infatigable luchadora por la divulgación de las bellas artes en el Valle del Cauca, la llaman la 'primera dama de la cultura en Cali'.

Tiene la voz gruesa y un marcado acento caleño que la llena de orgullo. Lleva más de 50 años dedicando cada minuto de su tiempo a la cultura. Dirige la casa Proartes y aunque las encuestas dicen que podría ser alcaldesa de Cali, ella sólo sonríe. En su oficina, que es como su casa, rodeada de arte y memorias de sus logros, esta mujer de aspecto fuerte habla de su vida y de su relación con la cultura. Escarbando en el pasado encuentra las razones que la acercaron al arte, "De niña recuerdo un radio Telefunken de mi papá, era la joya de la casa, tenía onda corta y sintonizaba emisoras de Europa. Él se aprendía las melodías y luego las silbaba". El amor por la danza la llevó a matricularse en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad, donde hizo su primer intento por convertirse en bailarina. A los 15 años su cuñado la invitó a Estados Unidos para que estudiara lo que quisiera y ella, sin dudarlo, escogió el ballet. "La gente me decía que estaba loca, que por qué no estudiaba secretariado bilingüe". Cinco años pasó estudiando primero en el American Ballet Theater de Boston y luego en el Carnegie Hall de Nueva York. A su regreso a Colombia le dió rienda suelta a la otra pasión de su vida: la docencia. Su abuela y su mamá habían sido maestras, por lo que para ella era innato el deseo de enseñar. "En los años 50 no era posible aprender a bailar en Cali, por eso decidí fundar una escuela para que las muchachas no tuvieran la dificultad que yo tuve". Gracias al presidente del Club Colombia pudo dar clases a las hijas de los socios. Varios años después fundó la academia de danza Ana Pavlova, de Cali, que ya cumplió 30 años. Así pues, la fundadora de una academia de ballet, un centro cultural, la emisora Carvajal, el canal regional Telepacífico y la fundadora de mil cosas más, empezaba su carrera como promotora y luchadora de las artes. Ella lo cuenta como si nada; en un país donde el arte y la cultura han sido proyectos secundarios del Estado, esta mujer los considera su vida. Los que la conocen dicen que tiene la cabeza dura, que jamás se cansa de hacerles entender a los gobiernos y a los empresarios la importancia que tiene para la gente estar en contacto con las manifestaciones del arte. Fiel a ese principio, Amparo Sinisterra, en compañía de Leo Foelssberg y de Bernardo Garcés Córdoba, concibió la idea de Proartes. "Queríamos una fundación que convocara a la empresa privada para promover las artes. Nos fuimos de empresa en empresa aquí en Cali a pedirle a cada una 1.000.000 de pesos que en 1979 era mucha plata. Creamos un fondo y con los socios fundadores se hizo la junta de Proartes que verifica las tareas de la fundación". Su obra más destacada ha sido el Festival de Arte de Cali, "uno de aquellos milagros que ocurren y se colocan en contravía del camino de violencia, abandono y desesperanza al que parece condenada la capital del Valle", según el diario El País. Amparo Sinisterra es el motor de este acontecimiento que bajo el lema "Espacio para la creación", en su décima segunda versión costó 1.300 millones de pesos y llegó a más de 30 municipios del Valle a través del tren de occidente. Amparo Sinisterra siente a Cali en lo más profundo de sus huesos y a ella le ha dedicado su vida. Se enamora de su ciudad a las 5 de la tarde, cuando la brisa que baja desde San Antonio la golpea en su oficina de la casa Proartes bajo una luz que sólo dura un rato, pero que se repite cada tarde. *Periodista de SEMANA

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