Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1993/06/07 00:00

ANIVERSARIO

ANIVERSARIO

TEMPLE,CARACTER Y BUEN HUMOR
TIENE 82 AÑOS Y VIVE EN Miami Beach. Es Jorge Franklin, el caricaturista que dibujó las portadas de SEMANA entre octubre de 1946 y noviembre de 1948. Su historia personal está llena de antiguas anécdotas, lamentablemente no muy amenas. Pero el se ha encargado de imprimirle optimismo y de buscar la tranquilidad necesaria para entregarse al pincel y a la plumilla. Por esto, y por su hermosa labor en la primera etapa de la revista, se ha ganado el privilegio de ocupar -con una autocaricatura-la portadilla de la separata del undécimo aniversario y un recuento de su vida y su obra. Cuando lleguen a sus manos, seguramente sonreirá con la misma cordialidad y entrega que tanto influyó entre quienes lo conocieron en Colombia. Y además podrá recordar que hace ya más de 26 años fue portada de la revista entera y protagonista central de la sección "La gente", donde aparece entregado a su trabajo.
En ese entonces Franklin rozaba los 40 y ya había vivido dos experiencias que lo marcarían para siempre. A los 10 años sufrió una infección en un oído y la intervención quirúrgica que le practicaron lo dejó, por un tiempo, paralizado de medio lado. De allí el gesto de su cara, que él mismo se encargó de caricaturizar en numerosas ocasiones.
Más tarde, en la década de los 30, pasó 24 meses en una prisión de Barcelona (España) por publicar en la revista La Solidaridad Obrera un serie de caricaturas ridiculizando al general Franco. Gracias a la intervención del entonces cónsul en esa ciudad, Eduardo Guzman Esponda, y al gobierno de Estados Unidos, quedó libre y regresó al país. Lo que él no sabía es que muy pronto eligiría de nuevo el exilio voluntario.
El 9 de abril de 1948 revivió desde su apartamento de la calle 21 con carrera séptima, minuto a minuto, los dolores del régimen militar en España y ante la posibilidad de una situación similar en Colombia optó por irse a vivir a Chicago con su esposa Graciela Pachón de Gaviria. Sólo cuatro meses más alcanzó a trabajar para SEMANA.
VIVIR DE LA CARICATURA
Según los cálculos de algunos reporteros de su época, que aún trabajanen distintos medios de comunicación colombianos, Franklin debía ganar aproximadamente 15 pesos por cada portada y ofrecía su trabajo, con buena acogida, a otras publicaciones como El Tiempo y tl tspectador. Pero, ¿qué tenían de singular sus dibujos como para permitirle vivir de un arte tan joven en el país? Jorge Franklin no era, como la gran mayoría de sus colegas, un retratista. Y su estética llena de aplastantes figuras geométricas reñía, más que con las tendencias de la época, con su primera formación, la que recibió en San Bartolomé, un colegio de los jesuitas en Bogotá.
Es que deIltro de su apacible temperamento algo ha despertado durante su vida entera el deseo de innovar: la caricatura. Esa fue la razón que lo llevó a España antes de los 25 años. Por lo mismo, decidió solicitar un espacio para exponer en la Galería Bacardí de Miami Beach y esperar dos años a que se lo dieran, cuando se trasladó allí definitivamente con su mujer y sus dos hijos. Al fin lo logró, presentó una serie de 27 imágenes de personajes internacionales y hasta el día de hoy, año tras año, sigue exponiendo.
Tanta entrega o, puesto en otras palabras, ese temperamento suyo, suave en la forma y recio en el fondo, lo han llevado, además, a ser uno de los elegidos dentro del libro que ahora prepara el Banco de la República para difundir lo mejor de lo mejor dentro de los caricaturistas colombianos.
Por lo pronto, este es el sencillo tributo que SEMANA le rinde y nada mejor para complementarlo que algunas de sus propias portadas en las siguientes tres páginas.

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