Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2005/04/24 00:00

Año de bodas

Superadas las vacas flacas, el sector financiero colombiano se fortalece y consolida para aguantar la competencia feroz que se avecina. La mejor táctica para posicionarse en ese nuevo tablero son las fusiones.

Año de bodas

El sector financiero terminó por fin en 2004 de sacudirse los estragos que causó la crisis de finales de los 90 y se estrenó en una nueva moda: las fusiones. Las entidades financieras cuentan ahora con un atractivo inusual en el último lustro: cada vez ganan más dinero, su rentabilidad se ha disparado y el porvenir que les predicen los expertos invita al optimismo. Así las cosas, los matrimonios no se han hecho esperar. El enlace del año, contra el cual se tendrán que medir las próximas fusiones, fue el de Bancolombia, Corfinsura y Conavi. Varios analistas señalan con expectativa que esa operación es el detonante de una nueva ola de consolidación en el sector financiero.

"El año 2005 será sin duda alguna un año de mucha actividad", dice Bruce MacMaster, de Inverlink. La razón de tanto movimiento en el sector se esconde principalmente en las cuentas de las entidades financieras. Las cifras no dejan de ser imponentes: en 2004 la banca ganó 2,9 billones de pesos, las utilidades más altas de su historia y lo que supone una escalada del 62 por ciento con respecto a los 1,8 billones de 2003.

El pastel de las ganancias estuvo bien repartido entre los bancos públicos, nacionales y extranjeros. Los bancos nacionales aumentaron sus ganancias 54 por ciento, hasta 723.000 millones de pesos. Los extranjeros, por su parte, duplicaron sus utilidades al pasar de 156.000 millones a 360.000 millones. En el sector público el incremento de los beneficios fue de 185.000 millones hasta llegar a 490.700 millones. La clave de este avance en las ganancias de los bancos, que además se observa durante los últimos años, se esconde principalmente en la calidad crediticia.

Después de pagar caro el estancamiento económico de finales de los 90, las entidades financieras han ido disciplinadamente reduciendo sus tasas de morosidad. Las buenas calificaciones que han sacado brillan en especial en el apartado de cartera vencida. La relación de cartera vencida frente a la cartera bruta, el indicador por excelencia para saber si los bancos escogen bien a sus clientes a la hora de prestar dinero, fue del 3,3 por ciento en 2004, siendo inferior al indicador de diciembre de 2003 que había alcanzado 6,8 por ciento. En otras palabras, mientras hace un año de cada 100 pesos prestados los bancos estaban sufriendo para recuperar 6,8 pesos, ahora son sólo 3,3 pesos.

La mejoría de la calidad crediticia se nota en especial en la sección hipotecaria, una de las variables que más duro golpeó a los bancos durante la crisis. El vencimiento de estos préstamos pasó del 24 por ciento en 2003 al 12 por ciento en el año anterior. Los niveles de vencimiento de créditos de consumo (5 por ciento) y comercial (3 por ciento) han retrocedido incluso a los niveles donde se situaban antes de la crisis.

Los bancos también se han esforzado por mejorar su cubrimiento de cartera vencida, es decir, la relación entre los préstamos que han entrado en la casilla de impagos y las provisiones de la entidad financiera para asumir esos lastres. El cubrimiento de la cartera vencida superó en 2004 el 130 por ciento, una cifra que coloca por primera vez en mucho tiempo a los bancos colombianos en el mismo nivel que sus contrapartes en América Latina. Antes de la crisis, este indicador rondaba el 35 por ciento. El promedio que se observaba en la región en esos años era superior al ciento por ciento.

Los préstamos de la banca han dejado de sangrar sus cuentas y se han transformado en una fuente de ingresos. Aun así, el crédito otorgado por la banca creció un tímido 1,38 por ciento en 2004. Asobancaria, el gremio que reúne a los bancos del país, sostiene que ese dato debe ser analizado a la sombra de los últimos años. "Después de haber registrado caídas cercanas al 17 por ciento durante la crisis, el año pasado se presentó una importante recuperación", señala un informe de la entidad. En 2002, el crecimiento anual de la cartera seguía tiñéndose de rojo al retroceder 1,53 por ciento.

Y es que los préstamos no son precisamente la principal fuente de ingresos para la banca. El incremento en las utilidades responde más bien a actividades extracurriculares que no están ligadas directamente a la función principal de los bancos, léase captar y prestar dinero. La valoración de sus inversiones financieras, la liquidación de inversiones y la labor de intermediación fueron las principales variables que le permitieron registrar mayores ganancias en 2004, según reconoce Asobancaria.

A pesar de haber encadenado cuatro años consecutivos de ganancias, sin embargo, los bancos todavía no logran curar del todo las heridas que dejó la crisis en el sector. Entre 1998 y 2000 se acumuló un resultado negativo de 8,2 billones de pesos (a precios de 2004), mientras que entre 2001 y 2004 las utilidades sumaron 5,6 billones. Pero la rentabilidad de los bancos se ha disparado, subió 20 por ciento el año pasado, y un oleaje de optimismo ha empapado a las directivas de los grandes bancos. "En unos cuantos años sólo habrá un puñado de grandes bancos. El tamaño y la eficacia serán las claves para sobrevivir", dice un directivo del Bbva.

Los expertos coinciden en que superadas las vacas flacas, el sector financiero colombiano necesita consolidarse y los bancos, para aguantar la competencia feroz que se avecina, tendrán que agrandarse y fortalecerse. La mejor táctica para posicionarse en ese nuevo tablero son las fusiones. El primero en mover sus piezas fue Bancolombia, por sí solo el banco más grande del país.

Con esa operación, Bancolombia no sólo selló su hegemonía en el mercado nacional, sino que también se abrió un espacio en el mercado internacional. El reto ahora es sentarse en la misma mesa que los grandes bancos del continente. "La única manera de reaccionar ante una mayor competencia y un sector cada vez más global es juntarse", dice Jaime Uribe, directivo de Bancolombia. La mayor entidad financiera del país tendrá el 22 por ciento del mercado, con activos por más de 27 billones de pesos y 4,5 millones de clientes. Una fusión de estas dimensiones, normalmente un verdadero quebradero de cabeza para las directivas, no será demasiado complicada. Después de todo, Conavi y Corfinsura eran prácticamente filiales de Bancolombia. "Compartimos las misma cultura corporativa, ya teníamos selladas alianzas estratégicas y nos conocemos muy bien, asegura Uribe. Con esta operación empezamos a figurar en el mercado internacional".

Aun con esta operación, los bancos colombianos siguen siendo pequeños a nivel internacional. "Los bancos colombianos todavía están a la cola del pelotón en el continente", dice MacMaster de Inverlink. Bancolombia, tras esta fusión, apenas ha conseguido entrar en la lista de los 15 bancos más grandes de América Latina.

Otros bancos también se han alistado para esta nueva etapa de la banca colombiana, aunque en la mayor parte de los casos el único objetivo es atrincherarse en el mercado nacional. La lista de bodas en el último año es considerable: Colmena y Caja Social; Aliadas con Banco de Occidente; Tequendama y Sudameris; Davivienda y Bansuperior. El gran interrogante es si los clientes se verán beneficiados por estas operaciones.

Los bancos dicen que sí. Aseguran que su red de distribución crecerá, serán más eficientes y recortarán gastos, lo que se traducirá en menos costos y mejor servicio para sus clientes. No obstante, Gustavo Ramírez, de Corvifalle, dice que no hay ninguna garantía de que esto será así. Las fusiones son complicadas. "Nadie puede predecir que no recortarán su red de sucursales", explica. MacMaster se suma a esta opinión. "Es imposible garantizar que los clientes saldrán ganando, lo que sí es cierto es que los bancos serán más fuertes". Otros temen que la vorágine de fusiones conlleve el despido de un buen número de empleados del sector. En Bancolombia aseguran que eso no pasará y si acaso ocurriera, serían los puestos directivos los que más sufrirán. "Teníamos tres presidentes y ahora sólo tenemos uno", dice Uribe. En cualquier caso, los expertos aseguran que las cifras de despidos ni siquiera se acercarán a las que se sufrieron durante la crisis.

Los analistas también señalan que se avecina una época de feroz competencia en el sector, uno de los factores que está impulsando las fusiones. Los bancos van a tener que poner sobre la mesa ofertas cada vez más competitivas para ganarse a sus clientes. Banqueros y expertos predicen que esa competencia debería de reducir una de las peores variables en el sector financiero: las altas tasas de interés a la hora de sacar un crédito. Convertir ahorros en préstamos (llamado margen de intermediación) es todavía costoso para la economía colombiana. Organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo han señalado que Colombia está entre los países con mayores márgenes de intermediación en el continente, superado únicamente por Venezuela y Brasil. La eficiencia administrativa es una de las claves que explica esos altos costos. Según varios banqueros, sin embargo, el antídoto para bajar esos costos es precisamente las fusiones y la mayor competencia.

Otro de los nubarrones que todavía no se despeja del horizonte de la banca es su bajo nivel de penetración en la economía nacional. Una buena parte de la población realiza sus actividades sin necesidad de utilizar alguna entidad financiera, una de las principales secuelas de la crisis que todavía se sienten en el sector.

Con estos retos, la banca ha emprendido la carrera hacia la meta de la consolidación. Banqueros y analistas coinciden en señalar que en el próximo año se verá más de lo mismo: las ganancias seguirán subiendo a ritmos similares, la rentabilidad del negocio seguirá alta y, por supuesto, se verán nuevos anuncios de bodas.

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