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| 4/17/1989 12:00:00 AM

ANTIOQUIA

OTRO LIDERAZGO PAISA
No se detiene Antioquia. Ni las intolerancias de los matones, ni las contingencias de la naturaleza, ni las famas negras que caen sobre el departamento como un telón de fondo, alcanzan a prender la luz roja al impetu que no da treguas ni conoce claudicaciones.
No se detiene este departamento de 64 mil kilómetros cuadrados, de montañas imposibles y de valles ariscos y de quebradas múltiples. Su vocación agrícola en la provincia y su inclinacion industrial y comercial en la urbe, sobreviven intactas. Y crecen, todos los días crecen, a un ritmo que ya se volvió costumbre y que a nadie parece sorprender.
El último síntoma de ese crecimiento sin freno son las exportaciones menores. Antioquia, que siempre había participado en grande en el acumulado de la venta de café al mundo con su región del suroeste, que es la que más grano produce en toda Colombia, dio el salto a la diversificación. Y hoy por hoy, con cifras consolidadas que hablan, que gritan, que muestran que en todo su territorio hay un esfuerzo regado y tenaz por crecer, la llegada de dólares, de trabajo y de fe al país.

UN PUÑADO DE DOLARES
Cuando se dice "un esfuerzo regado" y se habla de todo el territorio, es porque el desarrollo no está limitado a las urbes del Valle de Aburrá que corona Medellín, ni a ese segundo piso que es el Valle del Oriente y que tiene en Rionegro a su principal perla, sino que es en todo el departamento en donde se respira un aire de crecimiento.
De acuerdo con los datos consolidados por la Unidad de Estadística de la Cámara de Comercio de Medellín, con base en cifras oficiales del Incomex tanto en Medellín como en Turbo, entre 1987 y el año pasado, el crecimiento de las exportaciones llamadas menores, pero que de a poco van siendo mayores, pasó de los 387 millones 815 mil dólares a los 453 millones 797 mil dólares. Comparadas las dos cifras, se está hablando de un aumento del 17% en un año.
Esta manotada de dólares significa el 19% de lo que el país entero exportó en productos distintos al café el año pasado. La cifra nacional, por cierto, entusiasma, tal y como lo registró SEMANA en su edición número 357: hasta hace unos años el café significaba el 60% de las exportaciones colombianas. Hoy ese rubro es el 25%. El total de las exportaciones menores llegó el año pasado a los 1.780 millones de dólares.

DIENTES, GRANADILLAS Y "OTRAS HIERBAS"
Para conquistar ese campeonato de exportaciones menores, aparte de fe y de trabajo, Antioquia le ha puesto creatividad y combatividad a la meta.
Fe y trabajo -para empezar- que se ven en la importancia que dentro del volumen total de ventas al exterior tienen el banano y el plátano productos típicos de una región consternada: Urabá.
Esa parte de Antioquia que mira al oceáno Atlántico y que aparece cada rato en las noticias por cuenta de ametralladoras ciegas y sicarios canallas, sigue sin detenerse en su productividad. El año pasado, las exportaciones de esos productos crecieron en un 30% en relación con 1987, al pasar de la cifra de los 188 millones 313 mil dólares, a los 244 millones 382 mil dólares.
No se detiene, pues Antioquia, ni ante la masacre ni ante la violencia alborotada. Aparte de fe y de trabajo, el fenómeno de las exportaciones menores tiene de base creatividad y combatividad. La creatividad está ahí, desenvainada e insólita, como lo demuestra una cifra: desde una planta que queda en el oriente de Medellín, cerca a Guarne, donde trabajan 260 personas, se exportan dientes artificiales a 36 países distintos. Es decir que muchas sonrisas de Europa, Estados Unidos y Japón corren por cuenta de esta fábrica insólita, líder excéntrica en un producto exótico.
Así, por el uso de esa creatividad que obliga a la combatividad para abrir mercados desde Antioquia, se exportan 143 mil dólares en animales vivos y otros productos del reino an¡mal; 14 millones de dólares en plantas y flores y muchos otros dólares en textiles y confecciones, en vidrios de Peldar, en papel, en cartón, en calzado, en cepillos y en juguetes y en botones y cierres y en 100 ó 200 productos más. Dentro de ellos, hay que destacar unos que confirman la fe en la tierra. Porque no sólo es desarrollo industrial y no todo es humo. También la tierra an tioqueña se levanta para propiciar cultivos que se vuelven frutas, que se van en barcos, que llegan a Puertos y después a almacenes y después a mesas y después a bocas... De las frutas, hablamos de las frutas.
Aparte de los reyes del banano y del plátano, en Antioquia hay otros 302 empresarios haciendo mercadeo en el exterior. Ellos -empecinados agricultores que en un comienzo fueron tachados de utopistas memorables- son los que cultivan uchuva, tomate, higo, maracuyá, granadilla y lulo.
Aparte de la uchuva, que ha enloquecido de curiosidad a más de uno en el mundo, la granadilla es la reina de hoy. La cultiva una cooperativa ejemplar en Urrao, un pueblo del suroeste bañado por un río inolvidable que se llama El Penderisco. La labor de comercialización de estas frutas exóticas no ha sido fácil. Pero no ha importado a esta manada de agricultores paisas que han creado empresas de comercialización internacional y se han dado el lujo de hacer su corona: llegar hasta el Salón Mundial de Alimentación en París y dar a probar esos tomates que se cultivan en Entreríos, los higos de Sonsón, las uchuvas de Guarne y Marinilla, el maracuyá de Sopetrán, las granadillas de Urrao.
Así, pues, que estos paisas no paran. Siguen airosos en su creación de empresas y felices con esos resultados de las exportaciones menores, que les dan otro primer lugar en el país.

VENDER ES AYUDAR
Otro de los rubro que ha crecido e Antioquia y especialmente en Medellín e el de la construcción. Los índices demuestran que, con Bogotá, la capital de Antioquia está a la vanguardia en esta materia.
Pero no sólo ha crecido en muros, en cemento, en obreros, en arena. El crecimiento de la industria de la construcción ha traído la necesidad de profesionalizar las ventas ante la demanda gigante de apartamentos y casas.
Para ello, desde 1986 un grupo de paisas se inventó una atractiva manera de vender: La Casita de Ventas.
Jorge Chiquito, gerente de la Casita de Ventas de El Poblado, llegó de Estados Unidos con ideas muy novedosas acerca del mercadeo en propiedad raíz, y con la asesoría de la agencia de publicidad Quorum le dieron forma a la idea de la Casita de Ventas, teniendo en cuenta la falta que le hacía a la ciudad un sitio donde se pudiera ir a comprar sin congestiones y con amplias facilidades de parqueo. Primero fue casita de El Poblado y luego vinieron las de Laureles y Oriente, en Rionegro.
En la Casita de Ventas se puede comprar o consignar todo tipo de propiedad raíz, según las necesidades del cliente; allí se asesora en mercadeo, publicidad y ventas de exhibición o realizan estudios de factibilidad a los diferentes proyectos. El cliente encuentra en la casita desde lotes hasta haciendas, en un solo lugar.
El equipo humano de la Casita de Ventas está integrado por 47 personas, permanentemente actualizados en las ventas, el mercadeo y la propiedad raíz gracias a la participación en seminarios dirigidos por expertos en la materia. Las comodidades surgen a pedir de boca; si el cliente no puede ir, le mandan el vendedor para que lo visite en su casa, o incluso le envían al chofer para que lo recoja.
Por la gran acogida de la Casita de Ventas de El Poblado, y con miras a darle una mayor cobertura en el servicio a los antioqueños se abrieron otras dos sedes en diferentes puntos: una en el sector de Laureles y otra en el sector del Oriente antioqueño con filial en la Fe. Además en vacaciones una sede móvil se desplaza a Cartagena, porque como dicen sus gerentes, La Casita de Ventas está donde la gente quiere que esté. La Casita de Ventas, por su parte, maneja un medio informativo especializado en venta raíz. Es una revista creada para promocionar proyectos, que circula mensualmente con un tiraje de 40 mil ejemplares. Además, con la sistematización, el cliente ahorra tiempo y recibe un servicio integrado porque en cualquiera de las tres encuentra lo que se ajuste a las diferentes necesidades.
La Casita de Ventas es, pues, la única en su género en el manejo de la propiedad raíz. Ninguna otra tiene la infraestructura, el conocimiento y la capacidad de poder absorver, consignar y vender las propiedades que ofrece, sin tener que pagar más por su servicio.
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