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| 4/22/1991 12:00:00 AM

ANTIOQUIA

ANTIOQUIA, Edición 464, Sección Especiales, 14811 ANTIOQUIA
MARCANDO EL PASO
Cuando en 1902 se dio por terminada la guerra de los Mil Días, Colombia era un país desolado. Las terribles calamidades de la guerra civil parecían haber acabado con la escasa economía agropecuaria y se temía que en los años sucesivos la crisis se acentuara. Sin embargo, las medidas monetarias, fiscales y arancelarias que introdujo el general Rafael Reyes bajo su gobierno en 1905, lograron sacudir del letargo y la desgracia a un país que hasta el momento no conocía otra cosa que laviolencia.
Pero las reformas de la primera década del siglo no podían surtir efecto por sí solas. Hacía falta aprovechar la infraestructura, impulsar la industria naciente del país. Esta industria naciente, no podía serotraque la antioqueña.
El pueblo paisa había empezado su propio proceso de industrialización a tinales del siglo pasado. En 1870 ya funcionaban pequeños talleres de artesanías de cuero y calzado, se había fundado una cervecería, una ferrería y varías locerías en los municipios aledaños a Medellín. Mientras tanto, en la capital de la montaña nacía también la primera fábrica de telas, producto que iría a convertirse en los próximos años en uno de los estandartes de su industria. Así, al finalizar la guerra civil, Antioquia se hallaba preparada para afrontar con éxito sus consecuencias.
Durante los primeros 30 años de este siglo el crecimiento del departamento fue sostenido. En 1916, las fábricas textiles se habían extendido por Medellín y Jericó. Al mismo tiempo, crecía la industria de molinos de trigo y aparecían dos fábricas de cigarrillos, tres chocolaterías y dos fábricas de gaseosa. Para entonces, las vidrierías y cererías de Caldas habían adquirido una fama única.
La pequeña bonanza economica de los años 20, sin duda colaboró para que en esos años el país se diera cuenta del proceso industrializador antioqueño. La construcción del ferrocarril de Antioquia había sido un rotundo éxito. En sólo nueve años, las toneladas transportadas pasaron de 180 mil a 406 mil -un ejemplo sólido de la pujanza económica colombiana en esa época.
En ese mismo lapso, Antioquia acaparó prácticamente el mercado de las telas y logró intensificar la producción aurífera y minera en general. La evolución industrial de los paisas parecía no tener límites.
Sin embargo, Antioquia no se salvaría de la crisis económica mundial de 1929. Dicho traumatismo pudo ser controlada gracias a las exportaciones de café y a la producción de oro. Y a pesar de que los primeros años de la década del 30 se caracterizaron por una leve parálisis del sector, en el último quinquenio la producción industrial aumentó de manera ostensible. Tanto, que en 1946, los telares antioqueños ya elaboraban 186 millones de metros cuadrados de tela es decir, más del triple del volumen producido en 1936.
Los 50 y los 60 fueron igualmente prósperos. En este período aparecieron numerosas industrias químicas y paraquímicas, al igual que plantas metalmecánicas. En realidad, los años 60 representaron para este último renglón una década estimulante, como consecuencia de los beneficios tributarios concedidos por el gobierno de turno.
Así, la producción de artículos de cobre y acero, fibras, equipos mecánicosy aparatos eléctricos conoció un gran desarrollo.
La industria antioqueña se había configurado, no por pura casualidad, como una de las más sólidas del país. A pesar de altibajos que vivió durante las décadas siguientes, cuando varias de sus poderosas compañías sufrieron profundas crisis financieras, hoy ha logrado estabilizarse hasta alcanzar niveles de crecimiento sostenido.
Las causas de la efectiva industrialización antioqueña son varias. En primera instancia, el departamento siempre ha contado con mano de obra abundante.
La concepción de los antiguos mineros paisas de asegurar en su descendencia la fuerza del trabajo necesaria para progresar, constituyó sin duda un pilar fundamental.
De igual forma, la industrialización no hubiera alcanzado su meta, sin el tesón y la constancia de sus empresarios. El carácter emprendedor del antioqueño, capaz de correr riesgos con miras en un mejor futuro, hizo posible la recuperación en épocas de crisis. No de otra manera se explica que la industria antioqueña haya prosperado sin poseer capital abundante.
Hoy, la industria del departamento ha logrado incluso superar el riesgo de depender de una sola rengión. Para nadie es un secreto que durante los últimos 20 años ha existido un marcado predominio de la industria textil. No obstante su importancia, los empresarios antioqueños también han puesto los ojos en otras posibilidades de expansión.
Actualmente, la industria de alimentos elaborados representa un porcentaje considerable dentro de la economía departamental, al igual que la industria de las gaseosas, de licor y de cigarrillos.
Antioquia cuenta con importantes fábricas de cuero y calzado; una industria de manufacturas madereras que si bien no es muy significativa dentro del departamento, sí no es a la hora de competir en el interior del país. Las industrias quimicas han crecido substancialmente. Si tradicionalmente se elaboraban acidos para uso industrial, pinturas y resinas, hoy en dia los productos se han diversificado: nuevas fibras, derivados petroquimicos, pegantes y adhesivos.
Lo anterior, sin contar con la industria metalmecánica, tal vez la más antigua del departamento. Desde que en el siglo XIX se empezaran a formar las primeras fábricas de piezas de minería, su evolución no ha dejado de asombrar. A Antioquia se le debe la creación de la primera fábrica de producción de acero, la cual en 1989 produjo 120 mil toneladas.
Gracias a ella, Medellín es el segundo industrial metalmecánico, después de Bogotá y sus inmediaciones, con todo, Antioquia seguirá siendo considerado como el departamento industrial por excelencia.
Porque no otra cosa ha podido demostrar su historia.

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