Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/05/02 00:00

ANTIOQUIA

ANTIOQUIA

BOOM HOTELERO
CUANDO UNA CIUDAD SE CONVIERTE EN centro de negocios y de servicios de salud a nivel latinoamericano, cuando se abre paso la promoción de una capital que cuenta cada día con mayor calidad de vida para sus habitantes gracias a la gran cobertura de los servicios públicos y el respaldo permanente de los habitantes a la administración municipal, cuando ejecutivos del mundo entero dirigen su mirada a ella para invertir, cuando llegan cientos de visitantes dos veces al año para observar desde ella las tendencias de la industria textil colombiana en un par de imponentes ferias anuales, cuando hay nuevos eventos culturales que empiezan a tomar forma como la Feria del Libro, cuando la ciudad se mueve sin descanso... es hora de que crezcan también los servicios hoteleros.
Para nadie en el país es un secreto que a principios del mes pasado, cuando se celebró en Medellín Colombiatex, la feria de insumos y confecciones más importante del semestre, sucedió lo que dice la canción: "No hubo cama pa' tanta gente". Algunos visitantes del exterior tuvieron que ser alojados en fincas cercanas y hubo inversionistas que incluso viajaron a Bogotá a dormir para regresar nuevamente cada uno de esos tres días al Palacio de Exposiciones de la capital antioqueña.
No es exagerado decir, que una de las grandes fracturas en la planeación de la ciudad hasta el momento fue su infraestructura hotelera. Esto es claro aunque apoyarse en cifras no siempre resulta fácil. Cada hotel maneja sus propios índices de ocupación y desde luego el sector turístico en conjunto funciona con los datos suministrados aquí y allá sin ninguna forma de verificación.
Además, la verdad es que dice más tomarle el pulso a las grandes avenidas, los centros comerciales y los restaurantes en los fines de semana y las ferias claves que regirse por los 69 por ciento o los 86 por ciento de ocupación mensual que figuran en los informes.
Por fortuna, hoy Medellín ha entendido que necesita más hoteles y el sector privado está tomando en serio la responsabilidad de ofrecerlos. Es uno de sus retos.

Los nuevos proyectos
En octubre del año pasado, comentaron a SEMANA los gerentes de antiguos y nuevos hoteles, hubo un remezón del sector turistico en Medellín. Se anunció que serian construidos entre 15 y 18 proyectos y los críticos se manifestaron en todos los medios de comunicación para señalar de manera enérgica que, realmente, era demasiados.
Hoy, la situación ha cambiado y sólo quedan aquellos que ya tenían el plan de las obras y las inversiones en firme. Son básicamente cuatro proyectos, todos en El Poblado y sus alrededores, el nuevo eje de la vida empresarial de Medellín. Aunque también parecen estar en pie dos proyectos más en Laureles.
Para caracterizar el tarjet de todos ellos bastan dos palabras: presidentes y gerentes. Claro, de distintos niveles y en compañías nacionales e internacionales. Y así, lo que resulta importante destacar es que al parecer la tendencia será repartir el mercado, pues las características de cada uno de ellos son bien diferentes.

Para todos los gustos
En Sotoverde, unos pasos abajo de la desembocadura de la quebrada La Poblada, se construye actualmente Park 10 Executive Suites, un hotel en la franja de Gran Lujo como sólo hay otro en el país en este momento, concretamente en Bogotá.
En él han invertido importantes empresas paisas del campo textil y otros sectores. Son en total 23 propietarios entre industrias y particulares y el equipamiento se mantendrá con obsolescencia nula, pues será manejado por el sistema de leasing.
Park Hotels S.A. es la empresa operadora creada especialmente para manejar el proyecto. Ella se encargará de las 55 suites, el restaurante, el pub y los demás servicios para un nivel de presidentes y gerentes generales de grandes compañías.
Otro gran proyecto que se adelantará a partir de este mes en la ciudad es el Forte Medellín Hotel, con la operación de Forte Hotels Ltda., la misma firma que maneja el Orquídea Real en Bogotá, la construcción de Ramón H. Londoño y Coninsa, y el manejo fiduciario de Alianza y Sufiducia. Aquí, la propiedad es otra: los 950 inversionistas aportan, hasta ahora, 10 millones de.pesos, aunque desde luego la cifra va en ascenso. Ellos conformarán un patrimonio autónomo y su inversión comenzará a retornar en el tercer año.
Dos de las grandes ventajas de esta iniciativa serán su excelente ubicación a 40 minutos del aeropuerto José María Córdova y a cinco del Olaya Herrera cuando se concluyan las obras del plan vial. Y además, su lujosa zona húmeda que competirá en belleza y confort con la que ofrecerá el Poblado Plaza tras la espectacular ampliación que hoy adelanta.
Los dos grandes proyectos hoteleros restantes que se inician con paso firme en Medellín son el Belfort y El Portón de Oviedo. Más o menos con el mismo perfil de clientes. Gerentes de todos los niveles y negociantes que visiten a la ciudad con frecuencia. En ambos casos se espera capturar un buen mercado en las grandes empresas que mandan constantemente a sus equipos ejecutivos a la capital antioqueña.
Mientras todo esto sucede, el Nutibara, el hotel más tradicional de la ciudad, a donde llegaron prácticamente todos los presidentes colombianos que visitaron por varios días a la ciudad en las décadas pasadas, contempla entre sus proyectos dividir sus torres en dos modalidades hoteleras: una de gran elegancia y tradición y otra para ejecutivos de ventas y comerciantes. Medellín, finalmente, contará con una infraestructura hotelera apropiada a su crecimiento.

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