Sábado, 25 de octubre de 2014

| 1995/05/01 00:00

ANTIOQUIA

ANTIOQUIA



LA NUEVA CARA
Al desaparecer el fantasma del narcotráfico, Medellín resurgió de las cenizas y los paisas volvieron a tener una vida normal.

HACE TAN SOLO tres años era imposible salir de noche. Los paisas se encerraban en sus casas a partir de las siete de la noche y las calles quedaban desiertas. El pánico se apoderó de una ciudad que entendió que para sobrevivir era mejor tomar precauciones. Hoy las cosas son muy distintas. El Valle del Aburrá tiene otra cara. Una de fiesta, de pachanga y de felicidad. Discotecas, restaurantes, centros culturales y teatros volvieron a abrir sus puertas y la vida nocturna se tomó de nuevo a la ciudad.
La rumba paisa se concentra en cuatro kilómetros de la avenida Las Palmas, donde se encuentran bares, discotecas y restaurantes para todos los gustos. Pero hay lugares especializados, como es el caso de Los Cristales, La Tranquera y Hato Viejo, dirigidos a ejecutivos. Para jóvenes están La Baviera, Britania y Bartolomé. El negocio de la rumba no es nada despreciable, pues según Jaime Alvarez, miembro del Comité Cívico de Las Palmas, en ese sector hay un flujo promedio de 8.000 personas cada fin de semana.
Definitivamente la nueva ciudad hizo que la vida de los paisas volviera a la normalidad, pero además el giro en la imagen de Medellín logró que el turismo en la región se incrementara considerablemente. Según Luis Bernardo Duque, director de Fomento y Turismo de Medellín, son muchos los visitantes que actualmente llegan a la ciudad con la intención de conocer un lugar que fue noticia a nivel mundial por varios años. Esas personas se encuentran con la sorpresa de que Medellín no tiene nada en común con una zona de guerra. Es así como solamente en diciembre, enero y febrero entraron alrededor de 6.700 turistas extranjeros a la capital antioqueña.
Son muchas las modalidades de turismo que se están explotando en la zona. Sin duda alguna la más importante es la de negocios, pues según Turantioquia un 73 por ciento de los extranjeros que llegan a la ciudad lo hacen por este motivo. Sin embargo, últimamente comenzó a despegar el turismo de salud pues, para Luis Bernardo Duque, Medellín ofrece tratamientos médicos al nivel de los países industrializados y a precios mucho menores. Por ello las diferentes clínicas y hospitales se unieron para promocionar sus servicios a nivel internacional.
Otro factor que influye en el incremento de visitantes a la zona es que Medellín es la sede de muchos de los eventos y las convenciones más importantes del país. Los mejores ejemplos son Colombiatex y Colombiamoda, que atraen a centenares de personas a la capital antioqueña. En ese sentido Alberto Echavarria, presidente de la Asociación de Industriales de Medellín -Andi-, enfatizó que el Palacio de Exposiciones en una época le dio pérdidas a la ciudad y desde hace unos años comenzó a dar balances positivos. De hecho, el palacio se amplió, y aún así siempre se mantiene copado.
Lógicamente, toda esa reactivación turistica hizo que aumentara la inversión en la infraestructura hotelera y la ocupación promedio se incrementó casi en un 35 por ciento desde que mejoró la situación de seguridad en la zona.
Para Duque, lo más importante es que se logró que el turismo dejara de ser 'de paso'. Ya los ejecutivos no vienen y se van el mismo día, sino que se quedan con sus familias disfrutando el fin de semana en la ciudad. De ahí que muchas personas estén aprovechando para hacer sus compras en Medellín ya que, después de todo, el comercio en la ciudad está en su máximo apogeo.

ESPLENDOR COMERCIAL
Nadie duda que el comercio es una pasión paisa. La astucia para negociar forma parte de la personalidad de cualquier antioqueño. Es por eso que grandes y pequeños establecimientos se riegan por todas partes, desde el granero de la esquina hasta el gran almacén por departamentos.
Desde que comenzó el proceso de apertura comercial, esta actividad se disparó pues el alza en las importaciones hizo que aumentara la oferta de bienes en el mercado. Sumado a lo anterior, según la Cámara de Comercio de Medellín, en los últimos años la demanda creció al presentarse una expansión en el crédito y en el gasto antioqueños. Esos factores hicieron que la actividad comercial de la zona creciera por encima del 5 por ciento en los últimos dos años. La satisfacción de los negociantes se puede notar en los resultados de la última encuesta de Fenalco-Antioquia. Para el 52 por ciento de los comerciantes de la región sus ventas fueron más altas con respecto a las del año anterior. Para el 29 por ciento fueron similares y sólo para el 19 por ciento estuvieron por debajo de los resultados alcanzados en 1993.
Pero no sólo los paisas están comprando en Medellín. No hay que olvidar que el turismo de compras viene despegando en los últimos años.
Según Luis Bernardo Duque, la infraestructura y el ambiente del comercio en la ciudad atraen no sólo a colombianos que viven en zonas aledañas como Pereira, sino también a visitantes del exterior. Tanto los paisas como los extranjeros aprovechan las grandes promociones de los puntos de fábrica, los centros comerciales y los almacenes de cadena como el Exito y Super Ley.
Todo lo anterior hace pensar que el crecimiento del sector comercial continuará, situación que es contraria en el caso de la industria antioqueña, la cual está atravesando serias dificultades.

DE CAPA CAIDA
El caso de la industria paisa no es tan alentador. Medellín es una ciudad fundamentalmente industrial. Dicha actividad representa el 33 por ciento del Producto Interno Bruto -PIB- del municipio. Esa cifra es elevada si se to ma en cuenta que para Colombia sólo el 20 porciento del PIB corresponde a la industria.
Según Antonio Picón Amaya, director de Fenalco Medellín, el problema es que la operación industrial antioqueña se especializa en la producción de bienes de consumo corriente: textiles, confección, cuero, tabaco, alimentos y bebidas. Dichos productos son los que están sometidos a una mayor competencia internacional. Por eso son precisamente los que más se prestan para el contrabando, la subfacturación y la piraterìa.
Ana Luz Cano, directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Profesionales Expertos Textileros y de la Confección, coincide con la opinión anterior al afirmar que lo que golpea actualmente al sector textil no es tanto la apertura económica sino los altos índices de contrabando. A pesar de que las compañías colombianas invirtieron millones en su modernización, las importaciones ilegales crean una competencia desigual.
El panorama para la industria de la construcción no es tan malo. Después de dos años de crecimientos formidables comenzó un proceso de desaceleración en la actividad edificadora. Sin embargo se espera que la actividad siga siendo importante en 1995.
Antonio Picón resume claramente la evolución de la construcción en los últimos años. Antes de la era del narcotráfico el precio del metro cuadrado en Medellín estaba a la mitad del bogotano. Actualmente ese costo en las dos ciudades prácticamente se niveló. No obstante, el gran boom de la construcción produjo de alguna manera una saturación en la oferta, sobre todo para las viviendas de alto valor. Lo anterior hizo que actualmente los constructores tomen más previsiones sobre la evolución de la demanda antes de ponerse a construir nuevos proyectos.

HACIA ADELANTE
A pesar de los problemas que afronta la industria, la situación global del municipio es muy positiva. El crecimiento económico antioqueño alcanzó el 4.8 por ciento en 1994 y se espera que para este año sea de 5.6 por ciento. Además, según Picón Amaya, el desempleo pasó de 10.5 por ciento en 1993 a 8.1 por ciento para diciembre de 1994. Dicho índice es uno de los más bajos en los últimos 15 años.
Otro factor alentador es la preocupación que se respira en Medellín por mejorar la condición social de sus habitantes. Según Antonio Picón, cada día es mayor el número de asociaciones y fundaciones que trabajan por el bienestar social de los paisas. Existen cualquier cantidad de proyectos que tienen como objetivo ayudar a indigentes, ancianos, mujeres, niños y jóvenes. En ese sentido, Iván Darío Cadavid, consejero presidencial en el municipio, recalcó que lo más importante no es producir pesos sino un desarrollo social que se está logrando a través de distintos proyectos de educación.
En fin, la nueva cara de Medellín no sólo logró que la ciudad volviera a nacer, sino que ademas consiguió que se proyectara una imagen positiva de la ciudad a nivel internacional. Lo anterior permitió que se creara un clima favorable para la inversión, que incluso comenzó a atraer a inversionistas extranjeros. Según Picón Amaya, la potencialidad de crecimiento para la región es enorme. Después de todo, "Medellìn es como una bola de nieve que apenas está comenzando a rodar".

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