Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1997/12/15 00:00

ARRIBA SANTANDER

Silvia Fernanda Ortiz alcanzó el título de Señorita Colombia para Santander. Esta bumanguesa de familia de reinas se perfiló como favorita desde que arribó a Cartagena.

ARRIBA SANTANDER

Tuvieron que pasar 10 años para que el departamento de Santander lograra reconquistar el título de Señorita Colombia. La nueva soberana de la belleza es Silvia Fernanda Ortiz Guerra, una bumanguesa de 21 años, 1,78 metros de estatura y estudiante de tercer semestre de administración de empresas. La última vez que este departamento obtuvo el título fue en 1987 cuando el jurado eligió a Diana Patricia Arévalo, prima hermana de la nueva reina colombiana. La virreina fue Adriana Hurtado Novella, una hermosa caleña que hasta último momento fue una de las grandes favoritas durante estas fiestas novembrinas. El jurado calificador eligió a Rocío Alexandra Bernal Fajardo, candidata de Cundinamarca, como la primera princesa. La exótica guajira, Rossana Redondo Solano, alcanzó la corona de segunda princesa. Y la bogotana Karen Sofía Guáqueta Chavarriaga se quedó con el título de tercera princesa. De esta manera finalizó la edición 45ª del Concurso Nacional de la Belleza, que este año reunió en el Corralito de Piedra a 23 candidatas departamentales. En esta oportunidad no hubo grandes favoritas ni tampoco sorpresas durante la velada de coronación. La nueva señorita Colombia, Silvia Fernanda Ortiz, realizó grandes esfuerzos para poder competir en Cartagena. Junto con su prima Diana Patricia recorrió las oficinas de la empresa privada de Bucaramanga en busca de patrocinio. Fue así como logró conseguir 16 millones de pesos, los que invirtió en su preparación y vestuario. Uno de los presupuestos más bajos si se compara con los de otras candidatas, que llegaron a gastar cerca de 100 millones de pesos. Silvia Fernanda es egresada del colegio La Merced en Bucaramanga, donde se destacó como deportista. Integró la selección de baloncesto departamental y participó en varios torneos nacionales. Vive con sus padres en el municipio de Lebrija, famoso por los cultivos de piña, ubicado a 45 minutos de la capital de Santander. Para su preparación, que estuvo a cargo del estilista Javier Murillo, se fue a vivir a Bogotá durante seis meses. Proviene de una familia muy unida. Entre tíos, tías, abuelos y primos conforman una sociedad de 150 personas. La mayoría de ellos vive en Lebrija. Los fines de año realizan una gran reunión para recaudar fondos, los cuales son invertidos en el cuidado de los ancianos y los niños abandonados. Este año la nueva soberana de la belleza se vinculó a la Asociación Damas Pegaso, que adelanta una gran obra social para ayudar a los niños desamparados. Silvia Fernanda llegó a Cartagena con un programa de gobierno para su mandato si era elegida. Este consiste en adelantar una serie de proyectos encaminados a la construcción de escuelas públicas en los municipios más pobres en su departamento. En su entrevista privada con el jurado internacional Silvia Fernanda les contó la historia de las hormigas 'culonas'. Ellos, aterrados de que en su tierra se comieran esos insectos, le pidieron detalles de la curiosa receta. Con gran desparpajo la nueva reina relató el secreto. Amante de los animales, sueña con conseguir un presupuesto que le permita adelantar una campaña para recoger los perros callejeros. Silvia Fernanda es una mujer sencilla, espontánea, constante y disciplinada. Su filosofía es trabajar duro para alcanzar las metas que se propone. Así lo hizo en Cartagena.

Todo o nada
Atrás quedaron los días de ensayos, desfiles, entrevistas y fiestas. Había llegado la hora de la gran verdad. De saber de una vez por todas qué tenía cada una y cómo jugaría su última carta en busca del título de la más bella de Colombia. En ese momento las fuerzas estaban repartidas. Nadie se había atrevido a entregar el nombre de una superfavorita. Los entendidos en la materia tenían en sus apuntes los nombres de cuatro de ellas. Pero ninguno había sido capaz de decir cuál sería la ganadora.Con el credo en la boca e invocando al Divino las favoritas comenzaron su última y más larga presentación. Primero lo hicieron en traje de baño y luego de gala. ¿Qué ocurrió esa noche del lunes 17 en el auditorio del Centro de Convenciones? La historia comenzó en punto de ocho. Las barras que se hicieron presentes en el auditorio no paraban de vitorear los nombres de sus favoritas. Cumplidos los compromisos protocolarios la competencia comenzó en forma. Detrás del escenario los nervios hacían de las suyas. Los peluqueros, chaperonas y diseñadores no se daban tregua. Sus manos se multiplicaban para dejar de punta en blanco a sus pupilas quienes, hechas un manojo de nervios, no musitaban palabra alguna. Por fin llegó el momento esperado. Aparecieron sobre el escenario. Lo hicieron lentamente. Casi que flotando sobre la pasarela. Midiendo cada uno de sus pasos. Sabían que frente a ellas estaban puestos los ojos del jurado. En este primer round la candidata de Santander, Silvia Fernanda Ortiz, picó en punta. Pero muy cerca se ubicó Adriana Hurtado, la bella caleña. La representante de La Guajira, Rossana Redondo, no se quedó atrás y desde entonces se perfiló como una seria rival. Rocío Alexandra Bernal, de Cundinamarca, sabía que tenía cómo arañar el título y en el desfile en traje de baño conquistó los puntos suficientes para meterse en la pelea. La sorpresa en esa primera presentación la dio la tolimense Renata Aída Verástegui. Hasta ese momento nada estaba claro. Todavía faltaba mucho camino por recorrer. Mientras la cantante Soraya calmaba un poco los nervios del público las candidatas se alistaron para el gran desfile en traje de gala. Las que habían perdido terreno sabían que aquí estaba su última oportunidad. Fue el turno para el derroche y la elegancia. La hora del canutillo y la lentejuela. Los diseñadores dejaron volar su imaginación y le dieron rienda suelta a su creatividad. Las 23 candidatas lucieron como las grandes divas en una noche estrellada en Cartagena. Nuevamente Silvia Fernanda Ortiz logró el mejor puntaje. Esta vez Adriana Hurtado se ubicó un poco más distante. Rocío Alexandra Bernal se consolidó en el cuadro de favoritas, al igual que Rossana Redondo. Quien repuntó en este segundo desfile fue la bogotana Karen Sofía Guáqueta. La suerte estaba echada y ya no había cómo recuperar el tiempo perdido. Fue una noche de fiesta y gala. También hubo otros ganadores. Uno de ellos fue RCN Televisión. Bajo la conducción de Oscar Azula, un joven talento colombiano que hace apenas un par de años incursionó en el mundo de la dirección, por fin los televidentes pudieron apreciar un ágil y ameno programa de velada de coronación. La presentación estuvo a cargo de otros dos jóvenes talentos. Inés María Zabaraín lució hermosa y muy segura del papel que tenía al frente. Era la primípara del paseo pero se comportó como la más ducha en los temas de la belleza. A su lado estuvo Jorge Alfredo Vargas. Era su segundo año como presentador. Fue claro y tranquilo a la hora de emitir sus comentarios. Quizás el único pero de la transmisión fue el trabajo que se le encomendó a la modelo Adriana Arboleda. Ella fue la encargada de resumir los puntajes entregados por el jurado. Por su falta de experiencia y repetidas equivocaciones no fue convincente en sus intervenciones. Zapatero a sus zapatos. Así cayó el telón de la 45ª versión del Concurso Nacional de la Belleza. Ya es historia. Las directivas y comitivas departamentales comenzaron a pensar en la versión 98. La fiesta a la vanidad finalizó. ¡Que viva la nueva soberana!

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