Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/12/2011 12:00:00 AM

Así son los estudiantes colombianos

Estos son los perfiles de los ‘primíparos’ que cada año llegan a engrosar la comunidad educativa universitaria. Un vistazo a sus personalidades, actitudes y defectos.

Durante el segundo semestre de 2010 se matricularon a las instituciones de educación superior 1.674.420 estudiantes. Cada uno de ellos encierra su propio universo, es una personalidad única y enfrenta su primer día en la universidad lleno de expectativas y sueños. Que se hagan realidad depende de la manera como afronten los retos que les impone la academia y como la institución los vincule activamente. Ser ‘primíparo’ no es fácil, y la forma como cada quien sobrevive a esta etapa es todo un misterio que solo puede ser develado gracias a los perfiles elaborados por expertos.
 
Los rebuscadores

Son pilos. Vienen de barrios periféricos y deben madrugar mucho para llegar a tiempo a clase. Son egresados de colegios distritales y están en la universidad porque han estudiado lo suficiente como para ser merecedores de becas, ayudas o préstamos. Andan tan mal de plata que con frecuencia no tienen para comer y se les ve durmiendo en las zonas verdes mientras hay cambios de clase. La falta de dinero los vuelve rebuscadores. Son los que venden dulces, galletas y artesanías para levantarse lo del diario, y las universidades los apoyan en cierta medida, porque, de no ser así, posiblemente desertarían. De hecho, dentro de esta población está el mayor índice de quienes se retiran de la educación superior.

Los maduros

Asisten a clases en las noches o están en posgrado. Son ejecutivos con experiencia para quienes el estudio es un asunto serio y normalmente suele representarles un ascenso seguro. Tienen dos facetas: la primera, el regreso a la universidad después de tanto tiempo les complica la vida, son preguntones y a veces sobrados. Encuentran a sus compañeros menores poco interesantes y algo superficiales. En segunda instancia, resultan ser el alma de la clase. Sus compañeros más jóvenes aprecian pasar el tiempo a su lado, pues aprenden mucho de ellos y hasta son ejemplos dignos de emular. En el caso de los más mayorcitos, se ven afectados por los cambios tecnológicos, que suelen sortear gracias a sus vivaces compañeros más jóvenes. El trabajo en equipo es su mejor aliado.

Los forasteros

Vienen de lejos. Han dejado su tierra, su casa, su familia y sus amigos para vivir solos o con algún ciudadano de buen corazón que les tiende la mano. No tienen libertad de acción, pues viven compartiendo cuarto, baño, cocina y espacio vital. Este perfil es vigilado de cerca por las instituciones educativas ya que con frecuencia el torbellino de la universidad los arrastra y los aleja de sus objetivos. Pero, además, se pierden en las calles, desconocen el sistema de transporte y están expuestos a los engaños de los maleantes. Pensando en ellos, un grupo de estudiantes de provincia de la Universidad Javeriana creó el grupo de ayuda Out of Town, en el que se realizan actividades de integración, se les ofrece apoyo para conseguir lugares seguros para vivir y se les brinda apadrinamiento tanto en los estudios como en la realización de recorridos por la ciudad para que conozcan los caminos más seguros.

Las madres

Cerca del 25 por ciento de las deserciones son por embarazos. Por eso mismo, cuando retoman sus estudios, estas jóvenes son una población que requiere gran atención por parte de la comunidad educativa, ya que ellas deben hacer el doble de esfuerzo de las muchachas de su edad que no son madres. Deben enfrentar la responsabilidad de estudiar y criar un hijo, en muchas ocasiones sin tener la madurez suficiente para lograrlo. Se les ve cansadas porque hacen turnos dobles, pues en su mente está la idea de sacar su carrera adelante para darle un mejor futuro a su hijo. Suelen llegar tarde, pedir permisos frecuentes e incumplir con sus compromisos académicos. Estas situaciones siempre son comprendidas por los docentes que conocen su condición. Algunas universidades las apoyan con salacunas y jardines infantiles en los que les brindan asistencia a sus pequeños mientras ellas estudian.

Los aplicados

Se les reconoce porque vienen de ser los mejores de sus colegios, que casi siempre son privados de nivel superior, es decir, instituciones con excelentes referentes académicos. Son líderes por naturaleza, rápidamente se convierten en los monitores y ayudantes de sus profesores y su objetivo principal, además de obtener las mejores notas, es el de conseguir una beca y mantenerla. Suelen andar solos o en grupos pequeños, ya que no son aceptados con facilidad por el grupo.

Los ‘niños bien’

Aunque la mayoría no es así, algunos llevan la tecnología de punta a cuestas, andan en autos último modelo y, en algunos casos, los sigue uno que otro escolta. No tienen ningún inconveniente en responder a los profesores con un “para eso estoy pagando” y se niegan a seguir reglas estrictas, como horarios de entrada o exigencias de docentes ortodoxos. Son los menos aplicados y comprometidos, debido a que no tienen mayor noción de lo que les cuesta a sus padres tenerlos estudiando. Suelen pedir prórrogas y arrastres a los profesores y se les ve persiguiendo a los docentes por los pasillos al final de cada semestre.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.