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| 1/29/2011 12:00:00 AM

Así se vivieron los ochenta

Los suscriptores de SEMANA recordaron los lugares más representativos que frecuentaban en esa década. Aquí algunos.

Bogotá

Teatro Skandia
 
Me acuerdo de haber ido recién lo estrenaron, en 1978. Ya durante los ochenta su fama cobró más fuerza y era un lugar que frecuentábamos los jóvenes a los que, como yo, en ese entonces nos gustaba la cultura. Y nos pegábamos la rodadita hasta allá, porque quedaba en la avenida 19 con 109, y eso era muy al norte de donde vivíamos.

Camilo Guzmán


Café Imperial

Si alguien deseaba complacer su paladar en los años ochenta, tenía que degustar los platos internacionales de Café Imperial, en donde se encontraba la sociedad de Bogotá. Ubicado en la calle 82 con carrera 13, se inauguró en 1981 y fue el segundo lugar en abrir sus puertas en lo que hoy es la Zona Rosa de la capital y cuando era una zona residencial. Se distinguía por el tipo de servicio, su coctelería internacional y su art déco.
Jorge Enrique Amaya


Quiebracanto

Soy fanático de la salsa, y cuando estudiaba en el Rosario tenía un grupo de amigos a los que también les encantaba. Ese era el plan de todos los viernes. Salsa en vivo, que era lo mejor que tenía el lugar, ron y, si se podía, algún levante.

Juan Sebastián Sarmiento


Media Torta

El 20 de febrero de 1982 se abrió al público la Media Torta, de Bogotá, tras una remodelación en la que pavimentaron las graderías y se inauguró un mural. Este espacio de integración social es, desde ese año, lugar de presentaciones de artistas nacionales e internacionales y un espacio para conciertos de todos los géneros musicales.

Róger Mejía


Crepes & Waffles

Este restaurante nació en 1980 en la carrera 11 con calle 85, en donde empezó a funcionar una crepería con un estilo rústico francés, con su barra en madera y un ambiente informal. Su segundo punto de atención se abrió en 1982 en el Centro Internacional, y se convirtió en el lugar de los ejecutivos. La foto, tomada en 1986, corresponde al punto de venta de la avenida 19 con calle 120.

Rodrigo Triana


El Barón Rojo

A comienzos de los años ochenta, la discoteca Von Richthofen (El Barón Rojo) nació para los jóvenes bogotanos que acababan de terminar la universidad y no tenían todavía responsabilidades. Se abrió en una casa en la carrera 13 con calle 82 y estaba rodeada de residencias familiares.

Mauricio Rozo Gómez


Parque Timiza
 
Uno de los lugares más visitados por las familias en Bogotá era el Parque Timiza, en donde se disfrutaba de juegos mecánicos y se recorría el lago en bote. En la foto, tomada por Leonardo Hurtado Guzmán a sus hijos durante un paseo dominical, se ve uno de los muelles que había en el lugar. Izquierda atrás, Luini; en el centro, Aída; al lado, Sandra, y adelante, Luis Guillermo.

Leonardo Hurtado


Hotel Tequendama

Por sus habitaciones desfilaron las personas más importantes que visitaron el país en los últimos 50 años. Su Salón Rojo es sin lugar a dudas el más emblemático. Yo fui a ver a Julio Iglesias cuando se presentó allá en la década de los ochenta. Era un escenario prestigioso, en donde se presentaban las grandes estrellas.

Juan Ascencio Mendoza


Unicornio Club Disco

En la zona rumbera de los años ochenta, la avenida Pepe Sierra, funcionaba la discoteca Unicornio Club Disco, en donde las parejas podían divertirse en un ambiente con luz baja y escuchar toda clase de música por tandas. El lugar era frecuentado por adultos y jóvenes.

Diego Alzate 
 
 
Cali

Restaurante Café Paseo Los Turcos

En la década de los ochenta, el Restaurante Café Paseo Los Turcos, localizado en la avenida cuarta norte 10-118, en Cali, era escenario de grandes tertulias intelectuales. Los caleños veían cómo en este lugar personajes que brillaban en diferentes artes en el país se reunían todos los días en las tardes y hablaban hasta altas horas de la noche.

Vanessa Henao Rengifo


Cenadero El Bochinche
La chuleta, que sigue siendo uno de sus encantos, convocaba a todos los caleños después de la rumba. Salíamos de las discotecas Séptimo Cielo o Honka Monka directo para allá. Y parece que el tiempo no pasara. Se encuentra el mismo vigilante, en la misa casa vieja y acogedora de la calle 11 con carrera 15, con los mismos meseros y cocineros. Es bueno ir a recordar la juventud.

Carlos Victoria


Cinemateca

Dentro del Museo La Tertulia, ubicado en Cali en la avenida Colombia n.° 5-105 Oeste, se encuentra la Cinemateca, una dependencia que por los años ochenta fue el archivo más importante del cine en esta ciudad, visitado por muchos estudiantes y dedicado a recuperar, catalogar y archivar documentos y material sobre el séptimo arte. Antes era un cine club, donde se podían ver proyecciones en salas. Después, a comienzos de 1980, con una colección de películas de 16 mm y de 35 mm, toda una novedad, inició la etapa de Cinemateca.

Eugenio Jaramillo


Hotel Aristi

Desde hace más de cincuenta años, es uno de los clásicos de la ciudad. Todas las grandes personalidades que llegaban a Cali se hospedaban ahí y durante los ochenta cualquier evento social que se respetara ocurría allí.

Nicolás Angulo

 
Bucaramanga


El Gran Hipopótamo

El aretaco, una arepa santandereana rellena de pollo, carne o camarón, convocaba a los santandereanos, especialmente a los aficionados del fútbol, cuando el establecimiento era expendio oficial del Atlético Bucaramanga y realizaba programas radiales con jugadores invitados que departieran con los asistentes. El fútbol se fue, pero los bumangueses seguimos encontrando en el barrio San Alonso nuestros mejores platos típicos.

Claudia Cárdenas

 
Medellín

Hatoviejo

El restaurante Hatoviejo, ubicado en la avenida Las Palmas, en Medellín, se destacó por su arquitectura colonial, su ambiente familiar y porque era un punto de encuentro de amigos. La foto, tomada en 1985, recrea la hora del almuerzo, en el que los comensales podían elegir entre comida colombiana y especialidades a la parrilla.

Édgar Jaime Isaza


Motel Los Colores

Los moteles eran más famosos en los años ochenta que ahora. Con mis amigos siempre nos íbamos de rumba hasta altas horas de la madrugada y la rematada era allá, en Los Colores. O si no, era el plan con la novia. Ir a algún restaurante y luego ir allá.

Luis Felipe Madrián


Sandiego

El primer centro comercial de Colombia, construido en 1972, era uno de los sitios más visitados por ser un lugar para la familia y donde los niños disfrutaban de los triciclos, que aún conservan. Su ubicación estratégica, comenzando la avenida Las Palmas, lo convirtió en el punto de encuentro para salir de la ciudad hacia el oriente antioqueño.
Patricia Sánchez


Hotel Nutibara
 
A finales de los ochenta, mi negocio se expandió de Bogotá hacia Medellín, lo que me obliga a viajar constantemente. Para hospedarme me recomendaron el Nutibara, en el centro de la ciudad, y desde entonces me quedo ahí. Me acuerdo del bar, era buenísimo, y un punto de encuentro incluso para los que no eran huéspedes.

Santiago Segura


Casa Gardeliana

En este ameno lugar solíamos reunirnos a tomarnos una copa y a escuchar grupos de tango de talla internacional en vivo; ese era el plan obligatorio en esos años ochenta para quien visitaba la casa, ubicada en el barrio Manrique en la Cra. 45 n.º 76-50 sobre la avenida Carlos Gardel. Fueron unas noches de tertulias inolvidables, iban Jorge Luis Borges, Manuel Mejía Vallejo, muchos intelectuales. En ese momento no se había convertido en museo ni en monumento histórico y cultural de Medellín, como hoy; sin embargo, la casa siempre fue un sitio con una mística especial.

Estela Jaramillo


Ástor

La repostería ya tenía sedes en los aeropuertos José María Córdova y Olaya Herrera, en El Poblado y, la de siempre, ubicada en la calle Junín, reconocida como el salón de té de los paisas. Allí iban antioqueños de toda clase y turistas a comer los moros más famosos de la región (pequeñas tortas en forma de sapo) y a tomar jugo de mandarina, tradición que no ha cambiado hasta hoy.

Jorge Ardila 
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