Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1990/05/28 00:00

Atentado a la historia. Nota de archivo

¿Con los asesinatos de Jaramillo y Pizarro murio tambien la apertura?

Atentado a la historia. Nota de archivo

Antonio Navarro Wolf ha asumido un gran reto. Al aceptar ser candidato a la Presidencia de la Republica en remplazo de Carlos Pizarro Leongómez no solo se esta jugando su propla vida, Sino la vida de un experlmento que estaba viviendo el pais y de cuyo exito dependen en gran parte las posibilidades de que haya paz en Colombia: la apertura democratica.
Este proceso esta ahora mas enredado que nunca, pues muchos consideran que despues de los eventos de la semana pasada, al lado del cadaver del jefe del M-19 yacia tambien el cadaver de ese proyecto.

La apertura democratica en Colombia estaba representada por dos experimentos politicos: la formacion de la Union Patriotica y la integracion del M-19 a la vida civil. El primero consistio en crear un partido politico que sirviera de puente para que las FARC lo atravesaran en su camino hacia la desmovilizacion. Nunca pudo cumplir este proposito. Simplemente permitio que se ampliaran las fronteras de coalicion del viejo Partido Comunista y que creara un movimiento de izquierda un poco mas amplio. El M-19, por su parte, despues de haber siclo debilitado militarmente y haber perdido uno por uno a todos sus jefes (ver pagina 36), decidio jugarse la carta de la paz. Esta consistia en dejar las armas a cambio de ciertas condiciones, para bajar del monte y venirse a la ciudad a hacer politica. Aunque por razones ajenas al gobierno las condiciones no se pudieron cumplir, el M-19 siguio adelante y, dado el relativo éxito de la meteorica carrera politica de Carlos Pizarro, habria que concluir que el experimento les estaba resultando.

De estos dos experimentos, el segundo era, a los ojos de la opinion publica, mas convincente que el primero. Y esto por una sola razon: por que mientras la UP nunca pudo quitarse de encima la imagen de seguir atada a las FARC, el M-19 puso todas sus cartas sobre la mesa. Como la estrategia comunista siempre se ha centrado en combinar todas las formas de lucha para llegar al poder, la dualidad FARC-UP parecia ser una etapa mas dentro de ese juego. O por lo menos eso les parecio a muchos colombianos, incluyendo al ex ministro de Gobierno, Carlos Lemos, cuya cabeza rodo no tanto por haberlo dicho como por la infortunada coincidencia de haberlo expresado dias antes que mataran a Jaramillo.

Pero independientemente de las diferencias entre los dos experimentos, el hecho es que ambos representaban el esfuerzo del sistema de abrir compuertas y romper el esquema politico creado por el Frente Nacional, que al darle juego solamente a los partidos liberal y conservador, era arbitrariamente excluyente. El Frente Nacional sirvio en su epoca, pues habia solucionado un problema coyuntural tan grave en su momento como el del narcoterrorismo en la actualidad: la violencia--casi la guerra civil--entre los dos partidos tradicionales. Pero la forma de casarlos para que dejaran de dispararse, si soluciono el problema entre ellos creo uno nuevo, no entre los que se quedaban adentro, sino entre estos y los que se quedaban por fuera del sistema. Y estos ultimos incluian todas las voces disidentes que por una u otra razones, o no se sentian identificados en el esquema bipartidista o cuando menos querian que entre las dos fuerzas principales hubiera un esquema democratico gobierno-oposicion, más que una coalicion obligatoria.

Dieciseis años de esto mas doce de aplicacion del articulo 120 de la constitucion, que mantenia el espiritu del bipartidismo excluyente, llevaron a que la terapia con que se habia eliminado la violencia partidista, por aplicarse demasiado tiempo, terminara creando problemas mas graves que lo que habia solucionado.

En medio de este panorama, cada vez mas sectores entendieron que el sistema politico habia que abrirlo. Al fin y al cabo, uno por uno todos los grupos guerrilleros habian tenido su origen en la democracia restringida obligatoria del Frente Nacional, desde las FARC, que termino siendo la unica alternativa que le quedo al Partido Comunista despues de 1958, hasta el M-19, que surgio por el supuesto fraude que e! sistema le monto al general Gustavo Rojas Pinilla por ha berse enfrentado electoralmente al bipartidismo. El movimiento guerrillero adquirio en Colombia tales dimensiones que ni siquiera la efectividad militar de la administración Turba), contra esas organizaciones logro aniquilarlas.

Entonces, las administraciones Betancur y Barco comenzaron el proceso de apertura. La primera con dialogos y treguas llenos de sangre y de fracasos. Y la segunda, con la aplicacion, por primera vez en 28 años, del esquema gobierno-oposicion, con tan mala suerte que a pesar del valor politico que se requirio para ponerlo en practica, la coyuntura --principalmente por cuenta del narcoterrorismo--no podia haber sido mas inadecuada, y hoy son muy pocos los colombianos que creen en la conveniencia de mantener el experimento.

A pesar de todos estos obstaculos y sobre los cadaveres de miles de colombianos, las fuerzas de la historia iban en la direccion de la apertura politica. La UP estaba aguantando estoicamente el exterminio fisico de sus dirigentes y militantes, sin rendirse.
No importa a quien mataran, alguien estaba dispuesto a reemplazarlo y recoger la bandera. Mas significativo aun, en su ultima etapa habia logrado que se le empezara a reconocer que era algo realmente diferente de las FARC. En cuanto al M-19, a pesar de que estaba viendo lo que le sucedia a la UP, decidio seguir el mismo camino.

Todo esto se habia cristalizado en las candidaturas presidenciales de Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro Leongomez, dos de las figuras mas carismaticas que se habian paseado por el panorama nacional en los ultimos años. Tan carismaticas que su juventud, su "pinta", su oratoria y sus personalidades descomplicadas y modernas hicieron olvidar a muchos lo que representaban ideologicamente, y les estaban generando un grado de aceptacion que si lejos de darles una oportunidad de alcanzar el poder, si les garantizaba que se volviera realidad el anhelo de una apertura democratica. Es decir, que la UP y el M-19 podian haber llegado a tener un papel que jugar dentro del sistema.
Un papel moderado, por supuesto, pero suficiente para considerar que bajar del monte habla quedado justificado.

A juzgar por una encuesta del Centro Nacional de Consultoria, de Carlos Lemoine, la firma mas respetada en Colombia en este campo, despues de las elecciones de marzo Jaramillo y Pizarro contaban con intenciones de voto para las presidenciales de alrededor del 10% del electorado que debian haber significado en esas elecciones cerca de un millon de votos. No menos significante es el hecho de que, ya muerto Jaramillo, las expectativas electorales de Pizarro estaban creciendo. En una encuesta del Instituto de Opinion Nacional, divulgada a mediados de la semana por Caracol, Pizarro le ganaha a Rodrigo Lloreda en siete capitales del departamento, incluyendo a Bogota. Las cifras eran Valledupar 12.7 para el candidato del M-19, 2 para el social conservador; en Santa Marta, 14.2 contra 2.5; en Riohacha, 12 contra 6.7; en Neiva, 6 contra 4.7; en Cartagena 5.6 contra 3.9; en Barranquilla, 13.3 contra 6.3, y Bogota, 5.8 contra 5.1. En terminos nacionales ganaba Rodrigo Lloreda no solo por cuenta del resto de las capitales, sino por muchas ciudades intermedias y pueblos tradicionalmente conservadores. Pero que Carlos Pizarro Leongómez, el hombre que comandaba el M-19 cuando la toma del Palacio de Justicias y el que ordenó el secuestro de Alvaro Gómez, le estuviera ganando en siete capitales de departamento a Rodrigo Lloreda Caicedo, dos veces ministro, embajador en Washington y designado a la Presidencia, era una clara prueba de que nuevas fuerzas politicas estaban calando en la opinion publica. Como dato curioso, en dos de esas siete ciudades Pizarro no sólo le ganaba a Lloreda sino a Gomez. En Santa María 14.2 contra 13.3 y en Barranquilla 13.3 contra 12.5.

Otra confirmacion impresionante en este mismo sentido es que en otra encuesta de Lemoine llevada a cabo en la semana que siguio al asesinato de Jaramillo, se revela que la UP tiene para los colombianos mejor imagen que el Partido Conservador y casi tan buena como el liberal. A la pregunta, "¿Tiene usted una opinion positiva o negativa de los siguientes partidos?", el resultado fue el siguiente: Partido Liberal, 71.1 de opinion positiva, 28.9 negativa; Partido Conservador, 40.4 positiva, 59.6 negativa; U P 68.1 positiva, 31.9 negativa; M-19, 36.5 positiva, 63.5 negativa. Aunque indudablemente hay un factor emotivo detras en el altisimo indice de aceptacion de la UP por la cercania con el asesinato de su candidato, esto lo que permite anticipar no es tanto que vaya a bajar sino que despues de los eventos de la semana pasada, lo mismo sucedera con el M-19. Teniendo en cuenta que las dos fuerzas estan acefalas y en subienda es probable que esto haya tenido algo que ver con la decisión de Navarro Wolf de lanzarse a la campaña presidencial. La vida de Navarro, su campaña presidencial y la apertura democratica se enfrentan a un enemigo de un calibre nunca visto antes en la historia de Colombia. Son fuerzas criminales que en los ultimos años habian pasado de la delincuencia comun al enfrentamiento con el Estado.
Ahora, de manera inverosímil, estan pasando del enfrentamiento con el Estado al enfrentamiento con la historia.

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