Lunes, 23 de enero de 2017

| 2006/09/02 00:00

“Aún nos falta”

Este año, el Viceministerio de Educación Superior tuvo un presupuesto de 1,65 billones de pesos en inversión pública. Pero, pese a los esfuerzos, Colombia sigue atrasada en cobertura.

El Viceministro reconoce que no se cumplió la meta de ampliación de cupos en educación superior: de la meta fijada (150.000), hasta la fecha se ha logrado el 59,7 por ciento

Un proyecto para evitar el retiro de los estudiantes. Una propuesta para controlar que los presupuestos de las universidades se enfoquen a la educación. Los mecanismos con que el Ministerio de Educación Nacional (MEN) supervisa la calidad de los programas. De estos y otros temas le habló a SEMANA el viceministro de Educación Superior, Javier Botero Álvarez.

SEMANA: ¿Por qué no existen lineamientos estatales para que las universidades no ofrezcan lo que quieren, sino lo que se necesita?

JAVIER BOTERO ÁLVAREZ: Porque podemos dar la información y las herramientas, pero no imponernos y decidir cuáles carreras se pueden ofrecer y cuáles no. Para eso se empezará a medir la demanda laboral, que sí puede resultar una variable muy importante a la hora de abrir cupos.

SEMANA: ¿Por qué Colombia sigue tan atrasada en el tema de cobertura?

J.B.A.: En el país la educación superior siempre ha sido muy elitista académica, social y económicamente. Pero nos esforzamos: en 1999, de los bachilleres que presentaron el Icfes, el 35 por ciento accedió a una Institución de Educación Superior (IES). En 2005, esta cifra fue de casi 65 por ciento.

SEMANA: ¿Las matrículas altas son una razón de la deserción?

J.B.A.: Es un factor, sin duda. Pero hay que tener en cuenta dos cosas, una, que en este momento el 50 por ciento de los estudiantes se encuentra en IES públicas; y dos, que los precios de las matrículas son proporcionales a lo que ofrecen: las bibliotecas, los profesores, los recursos. Por eso se transformó el Icetex, que ahora tiene mucha más capacidad y actualmente tiene cerca de 150.000 estudiantes con crédito.

SEMANA: ¿Se han planteado crear un organismo que regule los presupuestos de las universidades?

J.B.A.: En Colombia, por ley, todas las universidades son sin ánimo de lucro. Por eso se está trabajando en un plan único de cuentas que permita supervisar que los excedentes de las universidades no lleguen a bolsillos privados. Pero es un tema difícil, que causa mucha controversia en algunas instituciones.

SEMANA: ¿Cómo regula el MEN la calidad de la educación superior?

J.B.A.: Con varios mecanismos: el programa de registro calificado, que se creó en 2002 para sustentar que cada facultad cumpla con unos parámetros de calidad. La acreditación es un proceso al que se someten las carreras que así lo desean. Los Ecaes nos dan un referente de qué universidades gradúan a los estudiantes mejor y peor preparados. Y el observatorio, que mide el impacto laboral de los egresados.

SEMANA: ¿Qué pasó con las metas fijadas en ampliación de cupos para este año?

J.B.A.: No se cumplieron. Lo que pasa es que nosotros no tenemos la capacidad de controlar las matrículas. Las universidades no son un sector fácil, ellas son independientes y no se les puede obligar. Además los créditos nuevos del Icetex tuvieron mayor efecto en la deserción que en el ingreso de nuevos estudiantes.

SEMANA: ¿Cómo vamos en el tema de la deserción?

J.B.A.: Crítico. De cada cohorte, el 46 por ciento de los estudiantes se retira. Ahora se está trabajando con 70 instituciones de todo el país para que hagan seguimiento individual a los estudiantes, se reconozcan los factores de riesgo de la deserción y ésta se prevenga. Antes las universidades no lo veían como lo que es: un problema.

SEMANA: ¿La educación superior mejora el nivel de vida?

J.B.A.: Totalmente. Hace poco terminamos una misión de pobreza y la primera conclusión es que a mayores niveles de formación, mejores probabilidades de salarios.

SEMANA: ¿Hay planes de privatizar universidades estatales?

J.B.A.: Para nada. De hecho, acabamos de terminar el acuerdo con los acreedores de la Universidad del Atlántico, por ejemplo. Creemos que estas universidades son muy importantes. Colombia necesita un sector privado fuerte, así como uno público igual de fortalecido. y

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