Lunes, 16 de enero de 2017

| 2000/09/18 00:00

Belleza al natural

Cómo aprovechar la tecnología para lograr una figura armoniosa.

Belleza al natural

Fue a comienzos de los 90 que se dio el boom de la famosa cirugía estética. Desde entonces se ha vuelto tan común el uso del bisturí y de los implantes, que incluso un cuerpo hermoso y natural llega a producir admiración. Algunos expertos han coincidido en señalar que la masificación de la cirugía estética no solamente trajo consigo una mejora en los niveles de autoestima tanto en hombres como en mujeres que por años habían vivido acomplejados con su físico. El hecho de que no exista ningún reproche social hacia las cirugías estéticas, en parte porque se miran como una herramienta de embellecimiento del cuerpo que hace feliz al alma, ha hecho que muchas personas abusen de ellas con la excusa de que prácticamente todo es operable y mejorable. Lo cierto es que hoy en día la cirugía estética no solamente se preocupa por complacer los caprichos del paciente: está enfocando sus baterías a la reivindicación de la belleza armónica y natural. Ello no va en contravía de las últimas tecnologías, pero sí del uso del quirófano para mejorar una parte del cuerpo en desmedro de las demás. Cada vez son más los centros de belleza y los cirujanos preocupados por la belleza integral de sus pacientes. Las mujeres han comenzado a entender que el busto grande no necesariamente es el que más se ajusta a su talla y estatura y los hombres están optando por cirugías de nariz que respeten la forma de su rostro.

Es por ello que los tratamientos, quirúrgicos o no, están incorporando nuevas tecnologías y especialidades médicas al servicio de una belleza integral y armónica. Ejemplo de ello son los avances en la cirugía estética y los procedimientos que ayudan a moldear la figura. Entre los primeros, cabe destacar el uso de la tecnología láser y las infiltraciones, y, en el segundo, del ultrasonido.

Su majestad el láser Lo último en blefaroplastia, nombre del procedimiento quirúrgico para eliminar las bolsas de grasa que se forman bajo los ojos y en los párpados, es el uso del láser en reemplazo de las tijeras y el bisturí. La intervención es mucho más rápida y prácticamente no hay sangrado. El calor del láser no sólo garantiza incisiones más precisas sino que además ayuda a cicatrizar y deja pocos moretones en el rostro. A pesar de que el bisturí sigue siendo el más empleado en cirugías mayores como el busto o la nariz, lo cierto es que el empleo del láser está ganando terreno en lo que al tratamiento de la piel, arrugas, manchas y vello se refiere. Es importante señalar que en la actualidad se emplean diferentes tipos de láser, según el procedimiento por realizar y hay más de 20 variedades.

En materia de depilación, el láser se ha convertido es una de las grandes novedades. Con equipos como el Flash Pulsed Light, un aparato que emite diferentes frecuencias de luz según el tipo de piel, se pueden trabajar áreas mayores que con equipos láser tradicionales. El Flash Pulsed Light es tan preciso que puede quemar el folículo donde se aloja el vello sin afectar la piel. La depilación con láser es mucho menos dolorosa que la aplicación de cera o de electrólisis, y además reduce en un 99 por ciento la producción de nuevos vellos, de modo que puede considerarse un tratamiento muy exitoso a largo plazo. También es ideal para los casos de vellos rebeldes que crecen hacia dentro de la piel lo que provoca la llamada foliculitis inflamatoria y para mujeres y hombres con exceso de vello en el rostro, acné o pieles sensibles a la rasuración.

Quizás uno de los campos en los que más se ha notado el avance de la tecnología láser es el del tratamiento de arrugas y la eliminación de manchas, lunares, cicatrices o surcos faciales. Gracias al llamado láser surfacing o rejuvenecimiento facial, es posible aplicar el láser en zonas de la piel en donde se presentan líneas de expresión pronunciadas. Es importante que los interesados en este tipo de tratamientos estéticos reciban la asesoría de médicos expertos en cada caso. Las intensidades en la aplicación de rayos láser varía necesariamente según el tipo y color del piel del paciente. Por lo general las pieles más oscuras son las más sensibles a las manchas, aunque un láser mal manejado puede provocar quemaduras serias en cualquier paciente.

Para verte mejor Si en alguna especialidad se ha dado una revolución total gracias a la tecnología láser, es en la oftalmología. Si antes se necesitaba de un médico que tratara las deficiencias de la vista y otro que realizara el tratamiento de las arrugas alrededor de los ojos, ahora es posible encargar a un solo especialista de ambos asuntos. Oftalmólogos especializados en cirugía oculoplástica, orbitaria y reconstructiva, pueden realizar un tratamiento quirúrgico para eliminar acumulaciones de grasa en párpados o una cirugía láser para corregir problemas de miopía, hipermetropía o astigmatismo. “La idea es que sea un solo médico el que asista al paciente, tanto en materia estética como oftalmológica, de modo que un procedimiento quirúrgico con láser en la región de los párpados no vaya a representar ningún riesgo para la vista”, señala Juan Andrés Delgado, un reconocido cirujano en esta especialidad.

Nuevas técnicas Otro de los descubrimientos exitosos en materia de tratamiento de arrugas, es la inyección o infiltración de botox, una toxina que produce parálisis transitoria de los músculos que actúan sobre la piel del rostro y dejan marcas de expresión con el paso de los años. Lo tradicional era tratar esas arrugas o surcos mediante la aplicación de peelings químicos o mecánicos, (tratamientos para ‘lijar’ la piel y regenerarla), pero las inyecciones de botox han dado resultados excelentes como alternativa no quirúrgica contra las líneas de expresión. El procedimiento es muy sencillo, ambulatorio, y sirve también para casos de pacientes accidentados que han sufrido traumas severos en el rostro.

Adiós al exceso de grasa La tecnología para combatir las acumulaciones de grasa en diferentes partes del cuerpo también han dado un paso importante. Gracias a la liposucción ultrasónica se pueden combatir las células grasas sin afectar los vasos sanguíneos. La técnica emplea una cánula que emite rayos ultrasónicos encargados de desprender la grasa lo que facilita así el trabajo del cirujano. Este procedimiento permite llegar a zonas difíciles como la espalda y la región supraumblical y no reviste mayores dolencias para el paciente, que al cabo de cinco u ocho días puede retornar a sus actividades normales. A diferencia de la liposucción tradicional, cuyo principio básico es la succión de la grasa, la de ultrasonido produce menor sangrado y amoratamiento en las zonas tratadas.

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