Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/08/02 00:00

Bogotá, más segura

La capital es una de las ciudades con menor criminalidad en el continente. Ahora el propósito es que los ciudadanos lo sientan así y colaboren en la causa.

Si se involucra activamente la comunidad, Bogotá seguirá bajando sistemáticamente sus cifras de inseguridad

El 29 de mayo pasado, Joel Paolo Pinto, de 22 meses de edad, fue rescatado de la casa donde lo tenían sus captores, en el barrio Santa Bárbara de Bosa los 30 miembros del Gaula que participaron en la operación llegaron alertados por una llamada que reportó, en el 123, los detalles sobre lo que podía ser la suerte del niño secuestrado 24 horas antes. Un llamado a la colaboración ciudadana, que divulgaron todos los medios y que incentivó la Alcaldía de Bogotá, movió a la gente a actuar y solucionó la tragedia.

Este hecho se convirtió en ejemplo de cómo debía actuar la ciudadanía y dio peso a uno de los fundamentos de la política de seguridad de la actual Alcaldía, que vincula a los bogotanos en la solución de sus problemas de inseguridad, lo que permitirá seguir bajando las cifras de inseguridad, que ya son asombrosas. Según un estudio publicado por la Fundación Seguridad y Democracia, la capital es una de las ciudades con mejores índices de seguridad del continente y en estos momentos es la más segura de Colombia. La tendencia de la ciudad, revela el estudio, es a mejorar en el tema. La única dificultad es que la gente todavía parece no creerlo.

Pero según el documento, publicado en junio pasado, algunos análisis comparativos hechos por Naciones Unidas entre distintas ciudades importantes de Latinoamérica determinan que el índice de homicidios por cada 100.000 habitantes en Bogotá es 18, mientras en otras capitales las cifras son significativamente altas: Ciudad de Guatemala tiene 103; San Salvador, 95; Caracas, 87; Sao Paulo, 55; Río de Janeiro, 53; Brasilia, 38; Lima, 32, y Washington, 34.

Durante el primer trimestre de 2007 Bogotá presentó una disminución en la mayoría de los delitos. A pesar de que la percepción generalizada de inseguridad sigue siendo un factor de preocupación de la Administración, durante los primeros seis meses de gobierno de Samuel Moreno Rojas se obtuvieron avances en el control de delitos como la extorsión, que se redujo en 26,5 por ciento (de 113 casos en 2007 a 83 en 2008); y el hurto a residencias, en 44,5 (de 2.703 hechos en 2007 a 1.500 en 2008). La tasa de homicidios también mantuvo una curva descendente.

Adicionalmente, se ha registrado un número menor de casos de lesiones comunes (2.577 en el primer semestre de 2008) y de hurto a personas (apenas 4.906). Sólo que las cifras no son comparables con las de 2007: a partir del primero de febrero de este año entró en vigencia la Ley de Pequeñas Causas, que sustrae de esta contabilidad las lesiones personales que den incapacidad menor de 30 días y los hurtos por cuantías menores a 10 salarios mínimos.

Problemas quedan, y varios. "Hay unos derivados del conflicto armado interno, otros, del tráfico de drogas; los que se derivan de todos los procesos de ilegalidad que aún tiene la ciudad; hay delincuencia organizada, delitos menores, violencias privadas y todos los tráficos derivados de la posición privilegiada que tiene Bogotá, geográficamente hablando, como el tráfico medioambiental, el de armas o la trata de personas", explica Clara López, secretaria distrital de Gobierno.

Para Andrés Restrepo, subsecretario de Convivencia y Seguridad Ciudadana de la Secretaría Distrital de Gobierno, los mayores problemas que enfrenta la ciudad están divididos en cuatro grandes focos: el microtráfico de estupefacientes, que incluye la proliferación de 'ollas' y el incremento del consumo que degenera en violencias y delitos. La delincuencia organizada; el lavado de activos, que incentiva el contrabando, la especulación inmobiliaria, las pirámides y sitios de prostitución, y las violencias en ámbitos privados como el intrafamiliar y el escolar.

"Tenemos que garantizar una mayor accesibilidad del ciudadano a la justicia, tanto a la formal como a la complementaria", comenta andrés Restrepo.

En el Plan de Desarrollo quedó establecido el programa Bogotá segura y humana. Hay focos lógicos, como la prevención de los conflictos urbanos, el fortalecimiento del Sistema Distrital de Justicia y de la Policía Metropolitana, pero también factores que permitirían cambiar la mentalidad de los habitantes para siempre y en pro de la tranquilidad.

Como la información a la comunidad sobre seguridad ciudadana. O un punto en el que insiste Clara López: "el énfasis de la actual Administración radica en la prevención. El objetivo es intervenir los espacios geográficos de mayor afectación zonas críticas e incrementar los recursos para infraestructura en seguridad, prevención y convivencia ciudadana".

Un claro ejemplo de esta prevención es la atención inmediata que el Distrito le brinda a la población vulnerable que llega a la ciudad. Al adelantarse, se evita de antemano que haya un incremento desmedido de la inseguridad.

También hay planes para intervenir los sectores donde tradicionalmente han confluido violencia y delito. Durante la administración de Luis Eduardo Garzón se gestionó la seguridad integral de sectores como el centro, la carrera séptima, la avenida 19, la avenida primero de mayo y zonas puntuales en la localidad de Kennedy. De ahí nació la estrategia de intervención.

En efecto, el Plan de Desarrollo 'Bogotá Positiva: Para Vivir Mejor', establece las zonas críticas en seguridad y convivencia que, según el Subsecretario de Seguridad, "… aunque sólo ocupan un poco más del 10 por ciento del área urbana de la ciudad, concentran el 40 por ciento de delitos de mayor impacto". Este año se tiene programada la intervención de ocho de ellas, con una inversión de 4.800 millones de pesos.

Lo que se hará, además de permitir la seguridad, cambiará el aspecto de los lugares: se hará una intervención espacial, que incluye atender problemas como la mala iluminación, el mal acceso de las vías, los depósitos de escombros y otras situaciones que favorezcan los delitos. También se trabajará con las comunidades vulnerables de cada sector como recicladores, vendedores ambulantes y jóvenes en riesgo. Se iniciará una acción policiva y judicial para reducir la venta de sustancias sicoactivas, la prostitución, el tráfico y porte de armas, la pornografía y la economía ilegal; y por último, se inculcarán aspectos relacionados con la cultura ciudadana, que serán una forma más de prevención.

Por otro lado, se buscará que la Policía Metropolitana de Bogotá - (Mebog)-, se integre con la comunidad. Su cualificación ha dado ya resultados positivos: en los últimos cuatro años se capacitaron en Policía de vigilancia 3.970 uniformados con una inversión de 2.580 millones de pesos. Además, 2.965 funcionarios de la Policía Judicial de Bogotá, quienes recibieron capacitaciones con una inversión de 1.785 millones de pesos.

Todos los proyectos que tienen que ver con el mejoramiento de los niveles de seguridad en la capital concluyen en un gran objetivo: "Fortalecer las redes sociales de reconciliación, atender las poblaciones en condiciones de vulnerabilidad y generar la más completa red de atención de cuantas existe el país: la atención a población desplazada y reincorporada", concluye Clara López.

Según la Secretaría Distrital de Gobierno, la inversión prevista para los próximos cuatro años en asuntos relacionados con la convivencia y la seguridad ciudadana asciende a la suma de 1,2 billones de pesos, que serán invertidos en infraestructura de seguridad, movilidad y comunicaciones para la fuerza pública; programas de prevención de violencias y delitos; promoción de derechos humanos y atención a poblaciones en condiciones de vulnerabilidad. Esta es la suma más alta que ha invertido la ciudad en este tema. La expectativa es que los esfuerzos impacten de manera positiva la seguridad y la convivencia ciudadana, y que, sobre todo, además de que Bogotá sea segura, los bogotanos la sientan segura.

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