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| 8/19/2006 12:00:00 AM

¡Boyacá es para vivirla!

El departamento se la está jugando como nunca en incentivar su turismo. Pero también se hacen esfuerzos para mejorar su infraestructura, impulsar la industria, solucionar sus problemas sociales y, ante todo, salir del olvido.

Boyacá atraviesa por un momento de transformaciones y expectativas. Se prepara para el advenimiento del TLC, que no dejó bien parado a su producto estrella, la papa. Sin embargo, los empresarios se preparan para enfrentar la nueva realidad y se asocian para sacar adelante a sus industrias.

Entre tanto, la infraestructura, según su gobernador, Jorge Eduardo Londoño, se convirtió en la prioridad para poder incentivar, entre otras cosas, el turismo, y así aprovechar las bondades que brinda la región.

Con este informe especial se quiere rescatar a Boyacá en diversos aspectos, comenzando por descubrir por qué es un destino imperdible, exquisito.

¿Por qué? Su nombre significa, en lengua chibcha, región de manto real, lo que describe muy bien el color verde de sus paisajes, el ocre de sus desiertos, las lagunas y cascadas azules como zafiros, la cortesía de sus pobladores, la majestuosidad de sus construcciones y las creaciones de sus artesanos. Este manto está ubicado en la cordillera Oriental, entre los llanos del Casanare y el río Magdalena, lo que la dota de valles y montañas, nevados y desiertos.

El departamento tiene una extensión de un poco más de 23.189 kilómetros cuadrados, y 123 municipios, una variedad térmica que va desde los 11 hasta los 36 grados centígrados. Su diversidad climática y topográfica facilita la práctica de deportes extremos como el montañismo, la escalada, el rapel y el parapente.

Todos los recorridos en Boyacá son seguros, existen operadores turísticos locales, regionales y nacionales que ofrecen planes por los diferentes recorridos, como los de 'Vive Colombia viaja por ella'.

Además, cuenta con una adecuada infraestructura de alojamiento, tanto en hoteles tradicionales como en alojamientos rurales, que se implementan a través del programa 'Aposentos boyacenses'. Los precios son competitivos, así como la ubicación geográfica, dada la cercanía con Bogotá y facilidad de desplazamiento hacia Bucaramanga.

Para acceder a esta región única como destino turístico, se crearon diferentes circuitos y anillos turísticos que cobijan todo el departamento, entre los que se destacan los de la Provincia de Sugamuxi, Oriente y Neira (o Valle de Tenza) y los de las Hinojosa y los Dinosaurios.

Circuito Provincia de Sugamuxi

Conformado por Tibasosa, Sogamoso, Firavitoba, Pesca, Iza, Cuitiva, Tota, Aquitania, Monguí, Tópaga, Mongua, Gámeza, Corrales y Nobsa.

Tibasosa es un pueblo de casonas coloniales, con jardines y huertas frutales entre las que sobresale la feijoa, catalogada como la fruta exótica del país y de la cual se fabrica una gran variedad de productos. Luego se encuentra Sogamoso, 'la ciudad del Sol', una localidad que después de ser la ciudad sagrada de los muiscas, hoy se perfila como un centro industrial, por su industria metalúrgica. Pasando por Firavitoba y Pesca se llega a Iza, un municipio rodeado de paisajes espectaculares con haciendas ganaderas y piscinas de aguas termales. Luego de recorrer a Cutiva, se llega a Tota, una localidad fundada en 1537 donde se encuentra la laguna del mismo nombre que, con un área de aproximadamente 60 kilómetros cuadrados, y alrededor de 67 metros de profundidad, es considerada la más grande de Colombia. Entre sus atractivos hay cinco islas, entre las que se destacan San Pedro y la hermosa Playa Blanca. En este lugar también se pueden practicar deportes náuticos y comer las mejores truchas del país. La laguna está a 3.015 metros sobre el nivel del mar y en sus cercanías se presentan fuertes fluctuaciones de temperatura, que puede oscilar entre 0 y 22 grados centígrados.

En esa misma ruta están Monguí, tal vez el pueblo más bello de Boyacá, por su estilo español, y famoso por la elaboración de balones de fútbol. Y también Nobsa, con el complejo turístico de Puntalarga, ubicado en la autopista Duitama-(Belencito)-Sogamoso.

Circuito turístico de Oriente y Neira (Valle de Tenza)

Comprende los municipios de Guateque, Sutatenza, Tenza, Garagoa, Macanal, Santa María La Capilla, Chivor, Pachavita, Chinavita, Somondoco y Guayatá.

Guateque significa en lengua chibcha el 'señor de los vientos'. Está a 120 kilómetros de Tunja y ofrece centros recreacionales y balnearios. El recorrido continúa en Sutatenza, donde monseñor José Joaquín Salcedo Guarín fundó las escuelas radiofónicas. Tenza es uno de los principales centros artesanales de la región, con una variada elaboración de cestería y miniaturas en crin de caballo. Chivor posee minas de esmeraldas, Garagoa ofrece gran potencial de atractivos naturales para el ecoturismo, en el embalse de La Esmeralda y sus cascadas se practican recorridos y deportes de aventura.

Anillo turístico de Las Hinojosas

Conformado por Tunja, Soracá, Siachoque, Toca, Tuta, Cómbita, Oicatá y Chivatá

Lleva el nombre de Inés de Hinojosa, una bella venezolana de carácter fuerte y dominante que vivía con su sobrina Juana, una joven que se convirtió en su dama de compañía, por lo que la gente terminó llamándolas Las Hinojosas. Su recorrido turístico comienza en el Puente de Boyacá, continúa en Tunja, la capital del departamento, para luego recorrer siete kilómetros y llegar a Soracá, un municipio que cuenta con atractivos naturales como la plazuela y los tejos del diablo, las canoas y la cueva de los solteros. Unos 14 kilómetros más adelante, el recorrido llega a Siachoque, un buen lugar para el camping, la pesca deportiva y el ciclomontañismo. El camino continúa en Toca, a 31 kilómetros de Tunja, localidad que tiene atractivos naturales como el pueblo de piedra, la quebrada y el Chorro de la vieja, y el páramo de Cortadera y Cenital. El recorrido llega a Tuta, donde se puede disfrutar el sabor de las fresas y conocer la cueva del diablo, el alto de Bolívar, el monte miedoso, la piedra del cacique Tutasua y el cerro Ginua. La vía pasa ahora por los senderos ecoturísticos de Cómbita, a 10 kilómetros de Tunja, donde se puede disfrutar de una caminata mientras se conoce la cueva del chulo, las cascadas de Tilín y la chorrea y el páramo de la Peña con la laguna Colorada. El camino llega ahora a la tranquilidad de Oicatá, donde están el alto del zorro, la laguna verde, la quebrada de Pionono, la quebrada de las pilas y la fuente. Para terminar el anillo, a cinco kilómetros de Tunja, se llega a la ensoñadora Chivatá, una localidad más fría y alta que las anteriores cuyos principales atractivos son la Casa y el monumento a Las Hinojosa, el pozo de la vieja, la cueva del diablo, recorrer el paso del Libertador para luego reposar nuevamente en Tunja. En todos los municipios se encuentran alojamientos rurales del programa 'Aposentos boyacenses'.

Anillo turístico de los Dinosaurios

Integrado por Villa de Leyva, Ráquira, Gachantivá, Santa Sofía, Chiquinquirá, Sutamarchán, Sáchica, Moniquirá, Tinjacá y Arcabuco.

El recorrido comienza al oriente de Tunja, en Villa de Leyva, una localidad colmada de amonitas (fósiles) en sus caminos y construcciones coloniales, declarada monumento nacional en 1954. En esta localidad, a 2.143 metros de altura sobre el nivel del mar y con una temperatura de 17 grados centígrados, aún se ve a los campesinos vestir su atuendo típico y acoger los turistas como alguna vez lo hicieron con Juan Castellanos, Luis Vargas Tejada y el novelista José María Vargas Vila. Uno de los principales atractivos de la villa es precisamente su plaza, que en otra época fue escenario de fusilamiento. La plaza tiene en el centro una fuente hecha en piedra labrada y su suelo es totalmente empedrado, en donde se realizan importantes festividades como el mercado tradicional del 12 de junio, el festival de las luces, el 8 de diciembre, el festival de astronomía, las fiestas de la peregrinación a la Virgen del Carmen y el festival de las cometas, que se celebra en agosto, cuando la plaza se llena de visitantes nacionales e internacionales. Como dato curioso, en este lugar hay un fósil de un animal prehistórico conocido como cronosaurio, cuya existencia se calcula de hace 115 millones de años.

Siguiendo el recorrido, se llega a Ráquira, la capital artesanal de Colombia, galardonada en 1994 como uno de los pueblos más lindos de Boyacá. Se caracteriza por sus trabajos en arcilla. Su nombre significa, en lengua chibcha, Ciudad de las ollas. Por sus diferentes productos, como jarrones, múcuras, tinajas y ollas de barro, las artesanías raquireñas han recorrido los rincones de Colombia y del mundo. El camino continúa en Gachantivá, un municipio ecoturístico por excelencia, cuyos principales atractivos turísticos son la laguna de las coloradas, el puente de Matarredonda, el pozo de la Vieja, la cascada la Periquera, el balneario la Vega, el Campanario, la microcuenca La Honda y los vestigios del Gachantivá viejo. El camino pasa ahora por Santa Sofía, la capital de la curuba, donde también se produce laurel y pan de cera. La ruta continúa en Chiquinquirá, donde se encuentra la basílica del Nuestra Señora del Rosario, localidad en la que se fabrican instrumentos musicales como tiples, bandolas y guitarras, al igual que objetos en tagua (marfil de origen vegetal). De Chiquinquirá se puede continuar hacia Sutamarchán, famosa por su longaniza. Sigue en la ruta Sáchica, conocida como la Jerusalén de Colombia, allí se encuentran olivares sembrados hace 180 años, se puede visitar el parque de los Olivos, el templo doctrinero, declarado monumento nacional, la Cruz Atrial y la Piedra del Castigo. Luego se llega a Moniquirá, llamado el municipio dulce de Boyacá, por su gran producción de panela, bocadillos y demás dulces. Entre sus atractivos turísticos se encuentran los termales de Salitre, el salto de los Micos y los Golondrinos, la reserva Forestal Serranía y las cuevas de Pueblo Viejo. Siguiendo por el anillo de los Dinosaurios se encuentra Tinjacá, de cuya temperatura, de 16 grados centígrados, se dice que es la mejor del país. Para finalizar esta ruta se debe llagar hasta Arcabuco, donde se puede degustar deliciosas almojábanas, hojaldras y repollas, cuajada con melao, besos de novia y merengues.

Circuito turístico Tundama -Norte y Gutiérrez

Está conformado por Duitama, Paipa, Santa Rosa de Viterbo, Cerinza, Belén, Soatá, Boavita, La Uvita, San Mateo, Panqueba, Guacamayas, El Cocuy, Guicán, El Espino y Chiscas.

Desde Tunja, el recorrido nos lleva a la hermosa población de Sotaquirá,con una arquitectura unificada y bellos paisajes para el disfrute del ecoturismo y la degustación de trucha y productos lácteos. Siguiendo la ruta está Paipa, a 45 kilómetros de Tunja, uno de los principales destinos turísticos del departamento por su infraestructura hotelera, como la del hotel Sochagota y la histórica Casona del Salitre. Entre sus principales atractivos turísticos se encuentran los termales, donde se realizan actividades dirigidas por especialistas en talasoterapia (método que se basa en la utilización del medio marino como agente terapéutico), hidroterapia y aeróbicos. Otro atractivo es el lago Sochagota, en el que se pueden practicar deportes acuáticos y, muy cerca de allí, aparece el monumento a los lanceros del Pantano de Vargas, obra de Rodrigo Arenas Betancourt. En el mes de septiembre se realiza, en este municipio, el festival nacional de bandas, uno de los encuentros musicales más importantes del país.

Más adelante está Duitama, que cuenta con una infraestructura hotelera de 20 establecimientos. Siguiendo por este circuito se encuentra Santa Rosa de Viterbo, donde están el anillo de Cuché, un extenso valle con árboles frutales, el páramo Pan de azúcar y la escuela de policía Rafael Reyes. El recorrido continúa en el municipio lechero de Belén, continúa con Cerinza y Susacón hasta llegar a la hermosa Soatá, famosa por su palma de dátil, dulces, limones rellenos y bocadillos de arroz. La ruta sigue en Boavita y en La Uvita, que recibió su nombre gracias a la cantidad de uvas camarones que se cultivaban en su territorio. Luego se puede visitar San Mateo, Panqueba, Chiscas, El Espino, Guacamayas (famosa por sus artesanías de cestería en rollo de llamativos colores), Güicán y llegar hasta el Cocuy, la cuarta ciudad del nuevo reino, fundada a comienzos de 1541. Allí se encuentra la Sierra Nevada del Cocuy, que tiene 23 picos y lagunas como La Plaza y La Grande.
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