Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1997/02/24 00:00

CAMARON QUE SE DUERME

De la noche a la mañana los ahorradores colombianos se econtraron llenos de responsabilidades y sin saber cómo enfrentarlas.

CAMARON QUE SE DUERME


LAS ALCANCIAS EN forma de marrano pasaron de moda. Los mecanismos de ahorro han cambiado tanto en los últimos tiempos que hasta los más enterados se ven en dificultades a la hora de analizarlos. No están distantes los tiempos en los que las decisiones de inversión de muchos colombianos se limitaban a buscar un pedazo de tierra para el futuro, mantener un saldo en el banco para el mediano plazo y tener efectivo en el closet para lo que se pudiera necesitar.
Pero con el paso de los años las cosas fueron cambiando. Con la creación del UPAC y el auge de las corporaciones de ahorro y vivienda los ahorradores se acostumbraron a que había una nueva opción que, además de la corrección monetaria, ofrecía una mínima rentabilidad real, a cambio de lo cual limitaba la liquidez de los recursos.
En la década de los ochenta, mucho antes de que la serie 'Hombres' estuviera siquiera en la mente de alguien, algunos inversionistas avezados sentaron las bases para que la compra de acciones dejara de ser negocio de unos pocos y se convirtiera en una opción de inversión interesante, aunque con muy baja liquidez. Pero la más grande revolución del sistema financiero colombiano se ha dado en lo corrido de los noventa, y como resultado de ella hoy en día el ahorrador tiene múltiples opciones para escoger, con diversos niveles de rentabilidad y de riesgo. A pesar de esas innovaciones, y aunque parezca mentira, el momento más importante para la mayoría de los ahorradores colombianos desde el punto de vista financiero sigue siendo el día que se vence el tradicional CDT.

DESINFORMACION
Y es que, a diferencia de lo que sucede en los países desarrollados, en Colombia no existe una verdadera cultura del ahorro. Aunque algunos crean que se las saben todas, la mayoría de los ahorradores no conoce sus propias necesidades financieras, y mucho menos las opciones de inversión que existen en el mercado. Ese es el caso de aquellos que toman un crédito para vivienda donde se lo dan y no en la institución que mejores condiciones financieras ofrece, o el de los que adquieren un CDT en el banco en el que tienen la cuenta corriente, sin investigar las oportunidades que ofrece el mercado. Eso para no hablar de los que saben mucho de los rendimientos brutos que ofrecen diversas opciones financieras, pero ignoran por completo el costo de las comisiones.
La desinformación no se limita al desconocimiento de los distintos instrumentos de ahorro y sus características específicas. Lo más grave del asunto es que la inmensa mayoría de los ahorradores colombianos ni siquiera tienen muy claro para qué necesitan ahorrar, y por tanto tampoco saben qué instrumentos financieros les convienen. Muchos piensan que la única prioridad es comprar casa y carro, y ante los dilemas que plantea la posibilidad de una enfermedad, la necesidad de pagar la educación de los hijos o la eventualidad de un retiro, prefieren invocar la socorrida filosofía según la cual por el camino se arreglan las cargas.
Aunque la mayoría no se haya dado cuenta, las cosas han cambiado mucho para los ahorradores en los últimos tiempos y ahora la responsabilidad de las decisiones individuales es mayor. Buena parte de esa transformación se originó en las reformas estructurales que vivió la economía colombiana a comienzos de la década, especialmente aquellas relacionadas con las normas laborales y de seguridad social. Para Constanza Nieto, presidenta de Pensiones y Cesantías Horizonte, "el país ha dado un brinco en términos de responsabilidad personal. Antes había un Estado y un patrono que, llegado el momento, nos pagaría nuestra pensión y nuestras cesantías. Ahora nos toca planear nuestro propio futuro".

PLANEACION FINANCIERA
Las cosas son aún más complejas de lo que parecen, pues los mecanismos de previsión más populares y generalizados se pueden quedar cortos para atender las necesidades básicas. Por ejemplo, para muchas personas de ingresos altos puede terminar siendo insuficiente la pensión que recibirían en el futuro si se atienen tan sólo a ahorrar en un fondo privado de pensiones obligatorias. De hecho, las estadísticas señalan que los montos de ahorro deben ser sustancialmente mayores para las personas de ingresos medios y altos, si es que quieren mantener su nivel de vida después de su retiro.
Pero el tema de las pensiones no es nada comparado con lo que puede pasar si no se toman previsiones adecuadas en el campo de la educación y la salud. Si usted no quiere que su hijo sea autodidacta, más vale que empiece a ahorrar desde ya. Cálculos financieros señalan, por ejemplo, que una persona debería ahorrar 37 mil pesos al mes durante veinte años para pagar la carrera universitaria de un hijo. Pero mientras estos costos son relativamente previsibles, los de la salud lo son menos. Entre algunos profesionales del sector circula un chiste pesado, según el cual, lo peor que le puede pasar a una persona a los 55 años es tener una operación imprevista, que la deja con veinte años más de vida y 50 millones de pesos menos en el bolsillo.
Con semejantes desafíos, los motivos para ahorrar ordenadamente son más que suficientes. Sin embargo, aunque exista la voluntad, muchos ahorradores no saben qué hacer. Y es que para cada persona debe existir un plan de ahorro particular, que tenga en cuenta sus características específicas en lo referente a edad, estado civil, numero de hijos, propiedades, condiciones de salud, etc. En palabras de Jaime Paredes, presidente de Skandia, una de las entidades que más ha trabajado sobre el tema de la planeación financiera en el país, "hemos querido romper con la tradición de esquemas de ahorro que no tienen en consideración quién es el cliente, porque en cada etapa de la vida hay necesidades de ahorro e inversión diferentes".
Claro está que existen ciertas pautas básicas que un ahorrador corriente podría seguir si quiere hacer una planeación financiera eficiente para su futuro. Sin embargo, la regla de oro según la cual a menor edad mayor posibilidad de asumir riesgos, resulta insuficiente para diseñar un portafolio con responsabilidad. Por eso los conocedores del tema recomiendan buscar asesoría de un experto, no sólo porque es un buen negocio para ellos sino porque entre el marrano y los mercados de futuros hay una distancia tan grande como de la mula al jet. Y nadie está como para ponerse a marranear con su futuro.

¡A PLANEAR!
Pautas para diseñar un portafolio de inversión personal
* Mientras más riesgosa sea una opoción financiera, mayor rendimiento ofrece.
* Cuanto más joven sea una persona, mayores riesgos puede asumir en sus decisiones financieras.
* Las poersonas de mayor edad deben sacrificar rentabilidad para ganar seguridad.

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