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| 10/6/2007 12:00:00 AM

¿Cambio de rumbo?

El profundo contraste en el manejo que dieron a sus gobiernos Angelino Garzón, gobernador del Valle, y Apolinar Salcedo, ex alcalde de Cali, deja maltrecha la capital y fortalecido el departamento.

Como el agua y el aceite, con esta sencilla y manida frase se pueden describir las gestiones de los gobiernos de Angelino Garzón y Apolinar Salcedo. Fieles a sus posturas sobre el ejercicio de la administración pública y de acuerdo con sus oficios, Garzón es comunicador social, y Salcedo, abogado; el primero sostuvo un gobierno de puertas abiertas, y el segundo, un gobierno plagado de cuestionamientos y enredos jurídicos. Por eso hoy, mientras el Valle presenta el mejor balance de la última década, Cali tiene en vilo su futuro, debido a la corrupción que la consume.

Garzón, que llegó a la Gobernación resistido por algún sector influyente de la sociedad vallecaucana y precedido por la incertidumbre de lo que un gobierno de centro izquierda pudiera aportarle al departamento, recoge los frutos de una cuantiosa inversión en materia social y el juicioso trabajo para recuperar las finanzas del Valle, lo que le otorga, a escasos tres meses de terminar su período, una popularidad que supera el 70 por ciento y un alto reconocimiento a su gestión desde todos los sectores sociales y económicos.

En contraste, Salcedo, ciego desde los 7 años, quien llegó a la Alcaldía precedido de la más alta votación registrada en Cali y que por su extracción popular despertó gran expectativa sobre lo que pudiera hacer en favor de los caleños más necesitados, no pudo terminar su período al ser destituido por la Procuraduría debido a sus actuaciones dolosas en la adjudicación del contrato para recaudar los impuestos del municipio, por lo que enfrenta el más alto desprestigio que haya tenido un gobernante local.

Por la destitución fulminante de Salcedo, Cali tuvo que estrenar alcalde a mitad de año. Se trata de Ramiro Tafur, un ingeniero agrónomo que asumió las riendas de la ciudad en junio pasado y se ha dedicado, según sus propias palabras, "a organizar las cosas y sanear la administración municipal". La salida de Salcedo estuvo precedida de un último escándalo: la contratación en apariencia irregular de más de 25.000 millones de pesos durante el mes de mayo. Cuya ejecución es vigilada por la oficina del zar Anticorrupción, Rodrigo Lara, y una comisión especial de la Procuraduría, la Fiscalía y la Dijín, pues muchos de estos contratos presentan graves inconsistencias. Ya hay varios funcionarios en la cárcel por este grave saqueo a las finanzas del municipio.

No todo es negativo en el balance final que esta contradicción, entre el gobierno caleño y el departamental, plantea para los habitantes de la región. Hoy se vive en la Sultana del Valle una reacción al mal manejo de lo público y desde diversos rincones de la sociedad se están cerrando filas para impedir que continúe la debacle. "En el Valle contamos con la reserva moral suficiente para salir adelante", pregona por todas partes Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Comercio de Cali.

Su anuncio ha tenido un gran eco. Importantes personalidades de la región que provienen del sector privado, como Nelson Garcés y Fabio Rodríguez, e incluso el ex alcalde de Cali Rodrigo Guerrero, a quien se recuerda como el último buen burgomaestre, se están postulando para llegar al Concejo y la Asamblea, entidades que vienen a ser las juntas directivas de Cali y el Valle.

Pero además hay varias iniciativas ciudadanas para promover el voto masivo el 28 de octubre, como 'Ponga la cara por Cali', liderada por la Unidad de Acción Vallecaucana, y otras como la campaña de foros ciudadanos, 'Si yo elijo bien', que busca brindar espacios para que la gente conozca las propuestas de los candidatos. Esta última iniciativa ha realizado foros con los candidatos a las alcaldías de nueve municipios y dos más con los aspirantes a la Gobernación de Valle.

En medio de la campaña para elegir los sucesores de Garzón y Tafur, la gente se pregunta si la hora del cambio para Cali ha llegado, y manifiesta su preocupación por la continuidad que tengan los programas y las acciones de Garzón, que tan buenos resultados obtuvieron. En este caso es particularmente sensible el hecho de que el departamento vuelve a estar con el semáforo en verde, por lo que contará con cuantiosos recursos a partir de 2008. Los vallecaucanos están sorprendidos por el ruido que genera la campaña de quien puentea las encuestas, Juan Carlos Abadía, sin embargo, hasta ahora no tiene una sola denuncia concreta sobre sus acciones, que pueda descalificarlo en su carrera por llegar al palacio de San Francisco, sede del gobierno departamental.

En Cali la cosa está más definida y Francisco Lloreda se perfila como el claro ganador. Este es un personaje querido por la mayoría de caleños, quienes le reconocen su alta preparación para tomar las riendas de la ciudad en un momento crítico para la viabilidad de la misma.

En resumen, los vallecaucanos quieren continuidad en la Gobernación y un cambio de rumbo para la Alcaldía de su capital. ¿Habrán entendido esto los candidatos?
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