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| 8/15/1983 12:00:00 AM

COLOMBIA EN POCAS PALABRAS

No solo la Costa Atlántica posee bellezas para el turista. El Pacífio también quiere surgir

No solamente la Costa Atlántica es excelente lugar de vacaciones. En la Costa Pacífica, cada día, hay más y más cosas por conocer. El mismo Sol la ilumina; las playas, más primitivas, son extensas y el ambiente resulta realmente paradisíaco.
Se llega a Cali que es, tal vez, la ciudad más civilizada del país. En Cali hay que quedarse varios días. Por lo menos tres. Hay que observar, primero, el profundo civismo de esta región del país, caminar un rato por la ciudad, observar la iglesia de la "Ermita", las tres cruces, la estatua de Belalcázar y la Plaza de Caicedo. Después hay que visitar los alrededores: la antigua casa del "El Paraíso", convertida en museo y célebre por la "María" de Jorge Isaacs, y la mansión Campestre de Cañasgordas, antigua residencia del Alférez Real de Cali. Se pueden hacer paseos a los ríos y a pozos, como en Jamundí, o bien tomar el camino hacia la laguna de Calima, en donde la práctica del velero y los deportes acuaticos son la máxima atracción.
Para ir a la Costa Pacífica se toma la carretera Cali -Buenaventura. Una vez en Buenaventura, antes de iniciar el recorrido por el mar, se puede ir al "Hotel Estación", con estilo de la "bella época" francesa, quedarse una noche o tomarse una limonada, muy bien y originalmente preparada. Se alquila, entonces, una lancha que conduce, por el mar, a la población de la Bocana. Es típicamente costera. Un pescado delicioso y gente de color moreno que de inmediato arma conversación con el turista. Allí existen precarios hoteles, pero que hacen perfecto juego con el plan. Habitaciones que son cabañas costeñas o bien hoteles que pueden ser las mismas casas de los habitantes o casas grandes con vista directa al mar. Una playa inmensa, tropical, con muy pocos turistas y con un delicioso sol que ilumina el lugar hasta entrada la noche. En la mañana, en la playa, se ve gente jugando fútbol y cantidad de pescadores en el horizonte.
Después, también en la mañana, cuando el mar está tranquilo, se toma una lancha grande y se continúa hasta Juanchaco. En Juanchaco la región tropical toma pleno esplendor. El ambiente es de puro descanso. Existen bailaderos, en donde los negritos bailan salsa de una manera muy peculiar. Sancocho de pescado a toda hora. Paseos a las entradas que tiene el mar en los alrededores. El alojamiento se puede hacer en los barcos anclados, o en cabañas, carpas o en las mismas casas que los habitantes ofrecen a los turistas. La playa también es extensa.
Aves de diferentes tipos se ven llegar. Sol a raudales. Y, sobre todo, mucha tranquilidad que tan sólo es interrumpida por el trabajo de los pescadores. Es un ambiente primitivo que combina perfectamente una estancia en el sol y conversaciones con la gente del pueblo y con marinos. Más arriba, a una hora, más o menos, se encuentra Ladrilleros, que es población parecida a Juanchacho y en donde se encuentra la misma tranquilidad para descansar en la playa. Si se quiere, también desde Buenaventura se puede ir hacia la isla de Gorgona, en donde se encuentra un paisaje que no existe en otro lugar de Colombia, bañado por un mar absolutamente claro y azul. El viaje de regreso de Ladrilleros puede hacerse parando en los pequeños pueblos que hay sobre el Pacífico, todos ellos con ese distintivo tremendamente tropical que los caracteriza. Se puede seguir hacia arriba, hasta Bahía Solano, en donde hay hoteles y lanchas que llevan al turista por los ríos. Hay caminatas por la selva y visitas a los indios Cholos, que están a una hora de la playa. Se puede ir, por este lado, a las playas de Juná y Chadó, en toda la región costera de la parte media del Chocó. En esta zona está el sitio de "Cuevitas", lo más tropical del departamento. Es, sin embargo, mejor tomar avión desde Medellín para llegar a Bahía Solano, pues por el mar es bastante peligroso.

LUGARES DEL ATLANTICO
Lugares antes desconocidos para el turismo vienen siendo abiertos en toda la Costa Atlántica; no vale ya la pena quedarse tan solo en las grandes ciudades. De allí se puede partir a muchos sitios.
De Medellín se toma un avión hacia Acandía para luego tomar una lancha que va a Capurganá. Es Capurganá sitios, de descanso y lugar para conocer el cacerio de Zapsurro, anclado en una preciosa bahía, en el límite entre Colombia y Panamá. Por este lado las aguas del Mar Caribe son tranquilas. Posteriormente se puede viajar a Playa Blanca, de bellisimo paisaje y playa de arena brillante y agradable. Luego se regresa a Medellin, en donde tres días sirven para conocer el Jardín Botánico, el zoológico y algunos museos. Se continúa hacia Santa Marta.
Esta parte de la Costa Atlántica es la más conocida del país. En Santa Marta se puede descansar un tiempo en sus playas y continuar hacia el parque Tayrona. Este parque es otro paraíso colombiano. Lugar indigena en donde los indios tayronas implantaron toda una civilización, actualmente está en proceso de investigación la "Ciudad Perdida", que parece ser tan grande como el mismo Machu Picchu . Aparte de los lugares indigenas, donde se pueden conseguir collares y elementos precolombinos auténticos, hay una lindísima playa, la de Cañaverales, que es sitio en donde los turistas colocan infinidad de carpas para disfrutar del ambiente, el sol y la playa. Siguiendo la carretera principal se llega hasta la Guajira. Allí los indígenas que pasean en determinados sitios hacen que la antigua Colombia se observe a plenitud. En la Guajira el sólo hecho de conocer el desierto es ya un suceso para gente como los colombianos que poco conocen este tipo de accidente. En la bahía de la Guajira se destacan las pequeñas bahías de Manaure, Portete y Kosinetas y varias puntas que marcan el final del territorio colombiano.
Inevitablemente, si se va a la Costa Atlántica, hay que pasar por Cartagena. Pero no en tónica de turista del "Laguito", como la mayoría de gente, sino con el ánimo de conocer esta fabulosa villa que en los cuadernos turísticos mundiales se cuenta como sitio obligatorio. Recorrer "el corralito de piedra", sabiendo de antemano qué monumentos se van a visitar, debería ser imperativo del turista verdadero. Ir hasta San Fernando y San José es circunstancia ineludible, al igual que a Tierra Bomba y las islas del Rosario, auténtico paraíso del Caribe. Subir hasta "La Popa", recorrer el barrio "Manga", visitar a San Felipe y la casa del Cabrero, en donde viviera Núñez, son lugares imprescindibles para el que pretenda conocer a Cartagena. Y por la tarde dedicarse a hacer deporte, bien esquiar, jugar tenis, hacer velero, pescar o simplemente caminar por los alrededores.
Hacia el interior de la costa se puede ir, en épocas de festivales y fiestas, a Valledupar, región de la más profunda cultura musical del país, y de paso a Patillal, pueblo precioso casi perdido entre la Sierra Nevada de Santa Marta, lugar de alpinismo y camping. También está Sincelejo con su festival de corralejas y bellísimos mercados típicos, donde se pueden comprar sombreros de fina manufactura.
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