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| 4/22/2002 12:00:00 AM

¿Cómo crecer?

Los cambios en la lista de las 100 empresas a lo largo de la última década deja lecciones sobre la estrategia que deben seguir para crecer exitosamente.

La comparacion de las 100 empresas más grandes de Colombia con sus similares de otros países no las deja muy bien paradas, por lo menos en cuanto a tamaño se refiere. Una compañía como la mexicana Bimbo, por ejemplo, vende al año 3.700 millones de dólares. Es decir, 10 veces más que la empresa más grande del sector de alimentos en Colombia. Una proporción similar es la que se encuentra al comparar Bavaria con el también mexicano grupo Modelo, o cualquiera de las cementeras nacionales con Cemex.

Es cierto que esas empresas operan en una economía mucho más grande que la colombiana. Pero no es menos cierto que son compañías que se han globalizado exitosamente. Están presentes en todo el mundo y compiten de tú a tú con las empresas de países más grandes que México. Son compañías que hace 10 ó 20 años no eran muy distintas de sus similares colombianas pero que supieron apoyarse en su mercado de origen para expandirse afuera.

En Colombia, guardadas todas las proporciones, también se hallan casos de empresas que a lo largo de los últimos años han llevado a cabo una estrategia de crecimiento exitosa. Esto se ha reflejado en el aumento de su cuota de participación en el mercado interno y en su expansión en el exterior. Ya hay decenas de compañías nacionales que hacen presencia directa en otros mercados, sobre todo de países andinos y centroamericanos, pero también en otras partes. Un caso que sobresale es el de Carvajal, que está en 17 países.



La decada

Un ejercicio interesante es mirar cómo han evolucionado las empresas más grandes del país en los últimos 10 años. La gráfica muestra un grupo de compañías colombianas que estaban entre las primeras 50 en ventas en 1991.

Un caso notable de crecimiento es el de Almacenes Exito. En 1991 esta empresa vendió 161.000 millones de pesos de entonces. Si desde ese año a la fecha la compañía hubiera incrementado sus ventas al mismo ritmo que creció el PIB, en 2001 (después de actualizar por la inflación) debería haber vendido cerca de un billón de pesos. Pero vendió más de tres billones. En otras palabras, a lo largo de la década la compañía creció mucho más rápido de lo que lo hizo el resto de la economía.

No fue la única. Historias similares se pueden contar de Exxon Mobil, Carulla y Supertiendas Olímpica. También se pueden encontrar casos de compañías que a lo largo de la década se quedaron sin impulso y terminaron perdiendo participación en el PIB. El caso más notorio es el del Fondo Nacional del Café. Pero también hay otros, como el de Coltejer, la Compañía Colombiana Automotriz y Monómeros Colombo Venezolanos.

La suerte que corrieron estas empresas muestra cosas interesantes. En muchos casos el crecimiento de la compañía se explica por la trayectoria del sector. El Fondo Nacional del Café sería un buen ejemplo de esto. En otros casos los resultados podrían estar influidos por las fluctuaciones de los precios de los productos. Pero la mayoría de las veces lo que muestra la gráfica es que la suerte de la empresa estuvo determinada por las decisiones que se tomaron para crecer.

Las tres compañías de la muestra que más crecieron tienen una cosa en común: se fusionaron con algún competidor. Dos de ellas, que son Exito y Carulla, encontraron además un socio extranjero que aportó recursos frescos de capital para el crecimiento. De otro lado, muchas de las que más aumentaron su tamaño tienen otra cosa en común: les apuntaron a los mercados externos.



Grupos abiertos

En los últimos años se ha hecho evidente el cambio en la estrategia de crecimiento de los grupos económicos. Cuando prevalecía la mentalidad de economía cerrada los excedentes de un negocio (por ejemplo la cerveza) se invertían en otros sectores dentro del mismo país. A medida que las empresas crecían se iban copando más y más sectores en la misma economía. El ejemplo paradigmático es quizás el Grupo Santo Domingo, que llegó a parecer omnipresente en la economía colombiana.

Con el tiempo se hizo evidente que esta estrategia lo único que implicaba era una gran concentración del riesgo en un mercado y un portafolio de negocios inmanejable en la práctica. Los grupos colombianos ya aprendieron muy bien esta lección y por eso ahora los empresarios hablan tanto de no perder el foco. Es decir, de reconocer en qué áreas son buenos y dedicarse sólo a ellas, evitando distracciones.

Evidencia de lo anterior han sido las movidas recientes del Grupo Empresarial Valores Bavaria, para seguir con el mismo ejemplo. Después de cortar el ‘subsidio’ de la cervecera a otras compañías el grupo se ha dedicado a salir de todas aquellas inversiones que no tengan perspectivas de generarles valor a los accionistas y darles proyección internacional a aquellos negocios que sí tengan sentido.

La estrategia de crecimiento de las grandes empresas también contempla la búsqueda de socios externos. Un ejemplo claro es el del Grupo Empresarial Antioqueño. Según explica Nicanor Restrepo, su presidente, las compañías del conglomerado se han dedicado a buscar socios internacionales de primera línea, que aporten capital y conocimiento y estén dispuestos a quedarse con una participación minoritaria en las empresas. La inversión que hizo la alemana Muchener Re en Inversura es el último pero no el único caso.

El capital fresco que aportan los socios nuevos les da a las empresas una gran capacidad de crecimiento. No obstante esta fuente de recursos también tiene sus límites. Quizá el mayor inconveniente es que cuando hay que capitalizar las empresas y los dueños originales no tienen la plata y los socios externos se pueden quedar con la mayoría accionaria.

El grupo Prisa de España, por ejemplo, tenía desde hace tres años un 19 por ciento de Caracol Radio. Pero hace unas semanas se reacomodaron y el socio externo aumentó su participación al 60 por ciento. Hay que aclarar que en este caso no hubo una capitalización de por medio. Lo que hicieron fue aportar las acciones de Caracol a una red internacional de medios, que cuenta con emisoras en cinco países (incluyendo Estados Unidos y Francia). Ahora Valores Bavaria será dueña del 40 por ciento de esta red, que es un negocio más grande que Caracol Radio.



La odisea

Las alianzas internacionales para financiar el crecimiento son una opción que está reservada quizá para las empresas más grandes del país. Para las compañías que no encabezan los rankings de su respectivo sector, en cambio, el asunto es más difícil. En realidad para los empresarios medianos en Colombia crecer es una verdadera odisea.

El mayor problema es el financiamiento. En otros países las compañías tienen tres opciones para conseguir plata: emitir acciones, emitir títulos de deuda en el mercado de capitales o buscar crédito bancario. En Colombia las dos primeras opciones casi no se usan, lo cual deja a los empresarios únicamente con la tercera alternativa, que tiende a ser la más cara.

La financiación que se obtiene en el mercado de capitales es más barata y flexible, pero también más exigente en otros campos. En cuanto a la información que se debe suministrar al mercado, y cada vez más, en cuanto a las prácticas de gobierno corporativo. ¿Cuáles son las garantías concretas que la empresa ofrece a los accionistas minoritarios? ¿Qué tan independiente es la junta directiva y cuál es su mecanismo de elección? ¿Qué tan transparente es la contabilidad de la compañía? Estas son las cosas que hoy en día les preguntan a los directivos de las empresas que salen a captar recursos financieros al mercado de capitales.

Pero ya se están empezando a ver casos en Colombia de compañías con estrategias de crecimiento innovadoras. ISA, por ejemplo, es una empresa que tiene claro para dónde va. Quiere seguir dedicada a lo que sabe hacer, que es transportar energía, pero hacerlo también en otros países. Ya tiene presencia en Ecuador y Perú y está concursando en una licitación que, de serle adjudicada, convertiría a la empresa colombiana en la mayor transportadora de energía del Perú.

Para financiar la expansión no ha dudado en emitir títulos masivamente, y para que se los compren ha adoptado unas prácticas de gobierno corporativo que están a la vanguardia en el país en este frente. “Si hay credibilidad y confianza, aparece la plata. Y donde hay plata, podemos invertir y crecer”, afirma Javier Gutiérrez, presidente de ISA.

Los próximos 10 años van a ser quizá más difíciles para las empresas colombianas que los que ya pasaron. A medida que avanza la integración hemisférica la competencia será cada vez más fuerte. Se pondrán a prueba las estrategias de las compañías colombianas y se sabrá cuáles de las que actualmente ocupan los primeros lugares en los indicadores de tamaño seguirán ahí en las 100 empresas de 2012.
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