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| 11/10/1997 12:00:00 AM

COMO NOS VE EL MUNDO


UNA TRAGEDIA CON HEROES

PARA ESTE EXTRANJERO es casi imposible no pensar en Colombia como una especie de tragedia, una larga tragedia que se hace mas grande por el potencial que sin duda tiene Colombia de mejorar las vidas, y el nivel de vida de su gente.
Es una tragedia con muchos villanos; una tragedia de violencia; de la guerra guerrillera; de corrupcion politica; de drogas; de la demanda por drogas en Norteamerica y Europa; una tragedia, detras de todo eso, de pobreza. Pero tambien es una tragedia con heroes. Quiza, como editor de una revista internacional, no soy objetivo frente a este asunto. Pero bien arriba en la lista de heroes creo que deben estar tantos valientes periodistas colombianos, especializados y profesio nales, quienes dejan en alto los mejores principios de la libertad de prensa en circunstancias extraordinariamente adversas.
La libertad de prensa es, muy ciertamente, un concepto controversial. Lo es asi especialmente ahora en la Gran Bretana despues de la culminacion de nuestra propia tragedia, la muerte de Diana, princesa de Gales, y de Dodi al Fayed en un accidente automovilistico por el cual, a pesar de todas las otras explicaciones, las personas continuaran culpando a la prensa por su acoso e intrusión. En nuestro pais los editores invariablemente reclaman que sus actos, por mas sensacionalistas o de mal gusto, se justifican por "el interes publico ", un termino sofisticado que lo que en realidad dice no es nada distinto a que el publico esta interes sado en revelaciones y destapes de los glamorosos, los grandes y los poderosos Si el publico tiene interes, nosotros tene mos derecho de publicar: es en pocas pa Iabras lo que implica este argumento. Un reclamo conduce a toda nuestra profe sion al desprestigio.
Esta perdida de prestigio es impor tante por razones que van mas alla de las simples consecuencias de un evento como la muerte de Diana. Extiende sus ramificaciones sobre el papel de los medios en todas las sociedades, particularmente las que estan llenas de intrigas civiles y politicas. Porque este desprestigio debilita la posicion de los medios cuando lo que se esta manejando son amenazas mas serias. Porque, en un sentido mas amplio los medios con frecuencia son estigmatizados por la arrogancia con la cual se cree ejercen su poder sobre la opinion publica, un poder que se cree los periodistas no merecen y el cual se piensa usan de una manera maligna o caprichosa. Y esta critica no simplemente hace a los medios mas impopulares, los hace vulnerables al control legislativo.
¿Se justifica esta critica? ¿Y que puede significar para Colombia y sus medios de comunicación? La respuesta es si, la critica es justificada; pero tambien la critica es irrelevante frente a la amplia necesidad de libertad de prensa. Y la verdad de esta crítica es que de ninguna manera altera o disminuye la importancia, y el merito, del valor periodistico.
Como en cualquier papis, es inevitable que en Colombia haya periodismo malo, periodismo parcializado o incompetente, o simplemente corrupton ya sea en forma amplia o restringida. Tal periodismo no puede ser defendido, y no debe serlo. Pero el hecho de que exista ese periodismo no es razón para condenar o restringir en forma general la libertad de los medios. Si hay contadores malos, usted no corre para evitar que los buenos contadores hagan su trabajo. Por el contrario, usted busca desenmascarar a los malos. Hay que aplicar lo mismo a los medios.
Una prensa libre comete muchos pecados, pecados que no deben defenderse. Pero el valor de una prensa libre se mantiene a pesar de los pecados: el hecho de que ofrece al publico una ventana independiente para mirar a la sociedad, una ventana que por lo menos provee un control sobre los intereses y el poder de todos aquellos que buscan tiranizar a esa sociedad, sean políticos, militares, celebridades, grandes empresarios, guerrilleros u otros.
Cada periódico o locutor tiene sus propios sesgos, sus propias motivaciones posibles para ejercer la tiranía y la manipulación. Pero es por eso que es tan vital que haya competencia, una pluralidad de opiniones y de medios como fuente de noticias para que cada uno actue como fiscalizador del otro. Los lectores y los televidentes son generalmente astutos y suspicaces. Normalmente se puede contar con ellos para separar el oro de la escoria. Las leyes que amenazan con censura o prometen limitar la propiedad de los medios y las opiniones privaría a la sociedad de ese control. Y al final la perdida de ese control produce peligro más grandes que los males del comportamiento de los medios.
La importancia de esto para Colombia, en medio de su larga tragedia, no se puede sobreestimar. Lo que para este forastero es notable sobre su país es cómo ustedes han seguido progresando e incluso prosperando a pesar de las adversidades de guerrilla, drogas, asesinatos, secuestros, corrupción y pobreza. Su desempeño económico ha sido uno de los mejores de Latinoamerica, por lo menos lo era hasta hace dos años. Su situación política ha sido mas estable y hasta mas democratica que lo que uno esperaria, considerando las otras presiones.
Yo soy demasiado ignorante como para dar una explicacion apropiada a ese exito. Pero por la cual salto instintivamente =por mis prejuicios y observaciones anecdóticas de principiante=, es una explicación arraigada en que Colombia cuenta con una cultura de critica, de escrutinio e incluso de apertura. Esta cultura hace posible algo de periodismo valiente, cultura que a la vez es alimentada por este.
Uno no debe cometer el error de exagerar este punto. En una escena turbia y difícil como la que hay en Colombia el bulto de la maldad y la conducta inmoral no sera llevado a la luz del escrutinio periodístico. Muchas historias no seran investigadas y no seran publicadas, ya sea por la manipulación, intimidación o parcialización de propietarios y periodistas; o porque los malhechores tienen el poder para mantener sus acciones a la sombra.
Pero lo que mas importa en relación con esta cultura de crítica es que parte de esa conducta inmoral, algo de ese mal se expone en los medios. El temor a esa exposición; el saber que existe el riesgo de que en algun lugar, en alguna revista o periódico o cadena radial o televisiva hay alguien dispuesto a decir la verdad, tiene un efecto poderoso para fomentar el bien. Funciona como una especie de restricción. Pone un obstaculo en el camino al abuso de poder. No es suficiente para prevenirlo del todo. Pero es mucho mejor que no tenerlo.
Es, en otras palabras, un componente necesario de una sociedad civilizada y progresista. Es un componente que ciertamente no es suficiente para garantizar ni el progreso ni la civilización. Pero juega un papel importante en preservar la posibilidad del progreso. En circunstancias tan violentas e intimidantes como las de Colombia, en donde la gente de diversas profesiones y caminos de la vida necesitan valor para luchar por un futuro mejor, la evidencia de valentía y de veracidad en los medios, en sus periodistas y en sus propietarios, ofrece un apoyo vital y un estímulo. Y la revista SEMANA puede estar orgullosa de su trayectoria en este sentido.
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