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| 8/29/2004 12:00:00 AM

¿Cómo pagar la U.?

Dicen que entrar a la universidad es fácil, si se compara con lo que significa mantenerse adentro, más aún cuando hay que costear la carrera. Aquí, algunas indicaciones de cómo y dónde a conseguir financiación.

"Felicitaciones, ¡usted ha sido aceptado para estudiar en nuestra facultad! Favor cancelar el valor del semestre en la oficina de admisiones". Esta es la noticia agridulce que reciben miles de bachilleres cada año, felices porque pueden entrar a la universidad, pero angustiados porque no saben cómo la van a pagar. Y la cuenta de cobro se repite cada seis meses al comienzo del semestre, hasta acabar la carrera. Afortunadamente, en los últimos años en Colombia se han ampliado en cantidad y diversidad los instrumentos para financiar la educación superior. Hoy existen en el país más de 50 instituciones que ofrecen facilidades para costear los estudios de pregrado, según la Asociación Panamericana de Instituciones de Crédito Educativo, Apice.

Básicamente las ayudas se dividen en dos categorías: créditos educativos y sistemas de ahorro programado. Dentro del primer grupo, el Icetex ha aparecido tradicionalmente a la cabeza del menú. Pero a diferencia de años anteriores, hoy sólo tiene una línea de crédito para estudios de pregrado en Colombia: el programa Acces, un proyecto que da prelación a jóvenes de estratos bajos.

De los 22.000 créditos que desembolsó el Icetex el año pasado con Acces, 92 por ciento fueron para estudiantes de estratos 1, 2 y 3. En cambio, sólo el 23 por ciento se destinaron a carreras técnicas y tecnológicas, cuando la meta era del 60 por ciento. Los créditos del Icetex son para jóvenes con buen desempeño académico y cubren hasta el 75 por ciento del valor de la matrícula, según el estrato socioeconómico del estudiante. Tienen un plazo de 11 años de pago después de terminada la carrera universitaria. La tasa de interés para los estratos 1, 2 y 3 es del 12 por ciento nominal anual y del 18 por ciento para los estratos 4, 5 y 6. (Ver artículo anterior, página 100).

Las entidades financieras son otra interesante opción. Con los bancos, lo más importante es acudir a los que tienen líneas de crédito educativo especializadas. Su experiencia en este tipo de préstamos les permite la flexibilidad que otras entidades no tienen. Esto es, otorgan créditos a nombre del estudiante y premian el buen manejo de estos con renovaciones automáticas. Bancolombia, por ejemplo, tiene la línea CrediEstudio, que presta desde un millón de pesos hasta el ciento por ciento del valor de la matrícula, en cuotas fijas de seis,12, 24 y 36 meses a una tasa del 23 por ciento nominal anual. El Banco Santander tiene Supercrédito Universia, que no requiere codeudor y presta hasta el valor total de la matrícula a una tasa fija del 18 por ciento nominal anual. Conavi, en convenio con Apice, presta hasta 22 millones de pesos a 36 meses y a una tasa fija del 1,8 por ciento mes vencido. El Banco de Bogotá tiene líneas con plazos desde seis y 12 meses hasta créditos en los que el estudiante paga el 50 por ciento durante el semestre y el resto a cinco años en convenio con la universidad.

Aunque los bancos ofrecen tasas y plazos que no son sustancialmente mejores a los de créditos corrientes para cualquier fin, hay que tener en cuenta que estos créditos son más exigentes en cuanto a los requisitos de codeudor. Eso sí, a través de dichos préstamos el estudiante adquiere un historial crediticio, un requisito fundamental para cualquier interacción futura con el sistema financiero.

Las universidades también ofrecen crédito educativo. La crisis económica obligó a muchas de ellas a crear mecanismos de financiación que evitaran la caída del número de estudiantes matriculados y ahora, además de enseñar e investigar, parecen haberse especializado en una nueva actividad: el crédito directo. En la actualidad el 82,1 por ciento de las universidades en Colombia tienen establecido algún programa de financiación, según una encuesta realizada por el Fondo de Desarrollo de la Educación Superior (Fodesep).

Las universidades brindan una amplia variedad de plazos, pagos de contado complementados con cheques posfechados y pagarés, según las necesidades y el desempeño académico de cada estudiante. La mayor ventaja está en los convenios que tienen con entidades financieras. En muchos casos, estos convenios interinstitucionales permiten mejores plazos y tasas más bajas. Los Andes, por ejemplo, tiene convenios con 12 bancos a través de los cuales presta hasta el ciento por ciento del valor de la matrícula. Los plazos para el pago van desde seis meses hasta 126 meses, distribuidos de varias formas: o se paga una parte mientras se estudia y la otra una vez terminada la carrera con máximo 36 meses de gracia, o 50 por ciento durante el semestre y el otro 50 al momento de terminación del crédito o seis cuotas mensuales sobre el valor del préstamo o cheques posfechados diferidos máximo a seis meses.

De igual forma, la Universidad Javeriana permite el pago con tarjeta de crédito, o la opción de pagar en varias cuotas, a diferentes plazos y en montos hasta del 80 por ciento del valor de la matrícula. El Externado presta hasta el 50 por ciento del valor de la matrícula, a plazos de 30, 60 y 90 días pagaderos en una, dos o tres cuotas. La Sabana otorga financiación a corto plazo con una primera cuota del 30 por ciento y el saldo del 70 por ciento a dos meses, a través de cheques posfechados a una tasa fija del 2,16 por ciento mes vencido. El Rosario, por su parte, financia el 80 por ciento del valor de la matrícula con respaldo de cheques posfechados máximo de 120 días. También tiene un préstamo a largo plazo que otorga a los estudiantes siempre y cuando cumplan con los niveles académicos y económicos exigidos para este tipo de beneficio por la universidad. Este consiste en el pago de un interés mensual del DTF + 2 puntos sobre el monto otorgado y la devolución del dinero al finalizar los estudios.

Otra opción de crédito poco conocida son las cajas de compensación familiar. Muchas ofrecen montos de financiación, por lo general, de hasta el ciento por ciento de la matrícula con tasas inferiores y requisitos de codeudor menos exigentes que los de las entidades bancarias. También están algunas fundaciones como la Carlos Michelsen y Antonia de Michelsen, o la Fundación Educativa Central Seguros, que prestan hasta el total de la matrícula en créditos a corto plazo y sin necesidad de codeudor.

Universidad prepaga

Para las familias que aspiren enviar a sus hijos a la universidad tienen también la alternativa de ahorrar con este fin desde que éstos son pequeños. Aunque existen en Colombia varios planes para prepagar y asegurar la universidad, esencialmente se conocen dos: los seguros universitarios, que garantizan los 10 semestres de una carrera profesional sin importar la institución académica elegida, y los fondos fiduciarios, que permiten ahorrar una importante cantidad de dinero para amortizar el costo total o parcial de la universidad.

Aunque a simple vista pueden parecer lo mismo, pues buscan la continuidad de los estudios, lo cierto es que presentan unas notorias diferencias. En los fondos fiduciarios, los padres fijan unas metas de ahorro de largo plazo y, junto con las fiduciarias, calculan los montos periódicos necesarios para cumplirlas. Algunos fondos penalizan o no permiten el retiro anticipado para fines distintos a los académicos. Pero hay un riesgo: el ahorro no garantiza el cubrimiento total de la universidad. Los vaivenes de los mercados financieros pueden impedir que se acumule el capital suficiente para responder por la educación superior del beneficiario, o por el contrario, conseguir ahorrar más de lo que se necesita.

Los seguros universitarios, por su parte, tienen como meta el pago total de los 10 semestres de la carrera, sin tener en cuenta ni el tipo ni los costos de la institución que elija el beneficiario cuando ingrese a la universidad. Es una garantía que cubre todo el programa y su costo oscila entre 18 y 32 millones de pesos, que pueden pagarse de contado o financiarse a través de una entidad crediticia.
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