Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/20/2002 12:00:00 AM

¿Cómo piensan ganar la guerra?

SEMANA confronta a los candidatos punteros sobre el tema más álgido de la campaña presidencial: el conflicto armado.

¿Como enfrentar la enorme amenaza de seguridad que pone en riesgo la supervivencia del Estado, que obstaculiza la recuperación económica, que tiene a la sociedad en la incertidumbre y está produciendo una catástrofe humanitaria? Es sin duda la mayor preocupación de los colombianos hoy, y es el eje central de esta campaña presidencial.

La gente quiere elegir al líder que gane la guerra contra los múltiples grupos terroristas. Y que lo haga en medio de una grave limitación presupuestal; de la manera más justa y menos costosa en vidas y dolor para la población y en el menor tiempo posible. Pero además orden público implica recuperar la presencia del Estado, no sólo militar sino social y de justicia. El desafío es gigantesco.

Por eso es crucial que los ciudadanos conozcan a fondo las políticas y las propuestas de seguridad de los candidatos presidenciales que tienen más opción de llegar a la Casa de Nariño. Con este fin SEMANA estudió los planes de Horacio Serpa y Alvaro Uribe y les envió cuestionarios detallados para que aclararan sus estrategias. Además citó a un grupo de expertos en violencia de diversas tendencias para que analizaran sus respuestas. Esta es la síntesis del ejercicio.

PREGUNTAS

SEMANA: Diga tres elementos principales sobre los cuales usted estructurará una nueva política de seguridad más eficaz.

Alvaro Uribe: Ejerceré liderazgo personal sobre el orden público. Fomentaré la cooperación ciudadana con la Fuerza Pública, organizando a un millón de colombianos que actuarán en sus comunidades como promotores de convivencia. Fortaleceré la Fuerza Pública para llegar a 100.000 soldados profesionales y aumentaré en 100.000 el número de policías.

Horacio Serpa: Primero, es necesario llegar a un consenso en cómo vamos a luchar y para qué. Segundo, hay que derrotar a la guerrilla y a los paramilitares dentro de las normas de un Estado democrático: con los militares, no con los paramilitares. De ahí que el profesionalismo de la Fuerza Pública es fundamental así como su especialización: la Policía a cuidar la gente, los militares a enfrentar a guerrilla y paramilitares y un bloque de búsqueda élite para desmantelar el terrorismo.

Comentario de los expertos: Las propuestas no presentan una política de seguridad. En el caso de Uribe ofrece medidas que no parecen estar integradas dentro de un plan estratégico. Por ejemplo, asegura que es mejor tener más Fuerza Pública pero no dice por qué ni con qué prioridades ¿Vale la pena duplicar toda la estructura de las fuerzas o sólo sus unidades más eficientes, como las Fudra? Por otro lado, aunque la propuesta serpista recupera la idea del consenso de la política de seguridad su discurso tampoco establece orden de prioridades, ni qué defender primero con los recursos actuales, ni cómo.

SEMANA: A los colombianos lo que más les importa es que no los masacren ni secuestren. Señale tres estrategias para darle mayor protección a la población civil.

A.U.: Pondré en marcha una red de alertas tempranas para impedir secuestros masivos, masacres, desplazamientos y toma de poblaciones. Solicitaré cooperación internacional en el área de logística y comunicaciones para mejorar la capacidad de respuesta de la Fuerza Pública frente a crisis humanitarias. Instituiré el sistema de recompensas para bonificar todos los lunes a los ciudadanos que nos permitan, con información oportuna, impedir secuestros y otros actos terroristas.

H.S.: No podemos plegarnos a uno de los actores para atacar al otro, ni meter a la población civil en una gran Convivir de un millón de hombres, ni quitarle piso a la inversión social militarizando el presupuesto. El Estado debe recuperar el espacio perdido en lo social, económico y político, explotar el campo y democratizar la propiedad de los medios de comunicación. Hay que dejar de lado la exclusión como política de Estado.

Comentario: Uribe desconoce el actual Sistema de Alertas Tempranas y por lo tanto no habla de fortalecerlo o transformarlo. Además no es muy claro en cómo la ayuda internacional en comunicaciones y logística protegerá mejor a la población civil. En el caso de Bojayá, por ejemplo, sí hubo comunicación pero eso no impidió la masacre. Por el lado de las recompensas, la experiencia del país en inteligencia ha demostrado que este ha sido uno de los temas más espinosos de manejar. Es atractivo hablar de dar recompensa pero no hay claridad sobre los criterios para hacer los pagos y el manejo de la información.

Serpa entiende la protección a la población como atención social del Estado. No obstante, no contesta la pregunta sobre cómo darle seguridad a la gente agobiada por la violencia y se limita a criticar indirectamente a Uribe. No se entiende cómo, por ejemplo, producir más en el campo puede proteger a la población civil de una masacre.

SEMANA: Ambos proponen aumentar el número de soldados profesionales. ¿De dónde va a sacar los recursos?

A.U.: No sacrificaremos inversión social. Calculamos que con un esfuerzo gerencial podemos optimizar en un 30 por ciento el actual presupuesto de defensa, liberando recursos para el incremento. El dinero que hoy se destina para los soldados que prestan el servicio militar obligatorio se reorientará para financiar los nuevos soldados profesionales. No niego la posibilidad de un impuesto para aumentar la seguridad, sin afectar a los pobres, a la clase media ni la reactivación.

H.S.: No sacrificaré la inversión social. Con resultados inmediatos contra la corrupción obtendremos ahorros para la política social y de seguridad. Con cooperación internacional obtendremos aportes directos tipo Plan Colombia. Haremos convenios de absorción de cosechas de cultivos alternativos a los ilícitos. Mejoraremos el perfil de la deuda externa para liberar recursos para lo social y la seguridad. También debemos recibir apoyo económico para la lucha antiterrorista y no sólo antinarcóticos.

Comentario: Uribe propone un esfuerzo gerencial que libere un 30 por ciento de recursos para el incremento del pie de fuerza. No obstante, un estudio reciente de la Contraloría General de la República calcula que el sector defensa podría ahorrar unos 692.000 millones, es decir, un 16 por ciento de su presupuesto, con recortes en salud, pensiones y contrataciones. La idea de Uribe de cambiar soldados profesionales por regulares genera nuevos costos; un profesional es más caro que un recluta.

Por otro lado, el aumento en el pie de fuerza, pasar de los 55.000 soldados profesionales actuales a 100.000, como lo propone Uribe (Serpa no da una cifra exacta) es una tarea larga y costosa. Entrenar cada soldado toma tres meses y sostenerlo unos 30 millones de pesos adicionales al año e implica automáticamente un aumento en uniformes, armas, municiones y entrenamiento y transporte. Esto requiere una financiación sólida y sostenible y las fuentes que proponen los candidatos no parecen serlo. La propuesta de Serpa es más difusa aún pues no se sabe cómo disminuir la corrupción en el área de salud, por ejemplo, va a liberar recursos para soldados; ni tampoco cómo va a conseguir nuevos recursos vía deuda externa.

SEMANA: ¿Dónde pondrá usted el énfasis de la acción de unas Fuerzas Armadas ampliadas: en la presencia de las tropas en el mayor territorio posible del país o en la movilidad de las tropas con mayor capacidad aérea?

A.U.: Mejoraré la presencia de la Fuerza Pública en todo el territorio nacional con un adecuado cubrimiento por parte de la Policía y el Ejército sin que eso restrinja la movilidad de las tropas.

H.S.: En mayor inteligencia preventiva y ofensiva, mayor movilidad, mejores comunicaciones y mayor especialización de los recursos disponibles. Aumentaré el pie de fuerza policial en las ciudades con el apoyo de alcaldes y gobernadores para garantizar la presencia de la Fuerza Pública en todo el territorio nacional.

Comentario: La pregunta es clave porque implica una decisión estratégica. Por duro que suene no todo se puede defender. Una política de seguridad debe decidir si apoyar la movilidad o reforzar la presencia territorial. Por ejemplo, mejorar la movilidad es invertir menos recursos en entrenamiento de soldados y más en compra y mantenimiento de helicópteros; implica menos tropas regulares y más fuerzas élites. Y en este escenario no tendría sentido ampliar los soldados profesionales en 45.000.

En cambio, si se privilegia la presencia territorial, esto implica otra distribución de recursos. Por ejemplo, si la prioridad es devolverles la seguridad a las carreteras, se necesitan más carros y menos helicópteros. Es decir, que aun optando por presencia territorial se necesita establecer prioridades. Los candidatos tampoco señalan la necesidad de que esa presencia territorial vaya más allá de asegurar militarmente una zona sino que el Estado haga presencia permanente, que les robe el territorio a la guerrilla o a los paras para siempre. Plantearse “estar en todo el territorio” es un imposible militar. Por el lado de la propuesta serpista, la mayoría de los municipios y departamentos no cuentan con recursos para cofinanciar la Policía.

SEMANA: ¿Cómo va a evitar que los poderes que le dé a la Fuerza Pública un estatuto antiterrorista no se usen, como ha sucedido en Colombia, para perseguir supuestos enemigos ideológicos y no a terroristas? ¿Limitaría las libertades?

A.U.: El modelo de seguridad democrática que propongo no busca perseguir al disidente político. Un estatuto no busca aplastar las libertades sino protegerlas. No pretendo restringir la libertad de prensa ni de asociación. Sólo quiero facilitar la labor de las autoridades para detenciones, allanamientos e interceptaciones, manteniendo todas las garantías jurídicas y procesales. No me opongo a que las poblaciones sean censadas y su movilidad controlada si fuere necesario para evitar el terrorismo. Frente al habeas corpus, bajo ninguna circunstancia puede restringirse el acceso a las garantías judiciales para protección de los derechos fundamentales. Otra cosa es introducir alguna flexibilidad en el período. No podemos continuar con demoras de 30 días para interceptar un teléfono y liberar a un secuestrado. En casos expresamente consagrados por la ley permitiré interceptaciones telefónicas y allanamientos sin orden judicial.

H.S.: Vamos a combatir el terrorismo dentro del marco de la Constitución, no por fuera de él. No será tarea fácil, como lo demuestra la campaña contra Pablo Escobar. El Estado no puede competir en barbarie con los terroristas. Para enfrentar al terrorismo no sólo hay que fortalecer la Fuerza Pública. También la justicia y eso se hace brindándole seguridades excepcionales como las que se dieron en Italia a los fiscales antimafia. Cambiaré el modelo de concentración excesiva de poderes en cabeza de la Fiscalía en uno acusatorio y altamente protegido. Los abusos se evitan mediante la intervención judicial, que estará apoyada y alimentada, pero no sustituida, por la inteligencia de la Fuerza Pública. No tocaré la libertad de prensa ni de asociación lícita. Respetaré las expresiones sociales y no permitiré que se criminalicen.

Comentario: Ninguna campaña define claramente quiénes son los terroristas y esto es clave para evitar que se persiga a cualquier persona. La idea de Uribe no está conectada con sus otras propuestas de seguridad, como la red del millón de informantes. Además no especifica si la información de estos ciudadanos tendrá peso judicial. Se contradice al afirmar que no restringirá el habeas corpus pero sí flexibilizará su período. La clave del habeas corpus es el corto tiempo en que el ciudadano puede estar retenido. Siete días no es de ninguna manera lo mismo que 48 horas en cuanto a ese derecho se refiere.

Plantear, como Serpa, que combatirá al terrorismo dentro de la ley, no es más que lo que la Constitución obliga. Con su idea de la justicia antimafia al estilo de Italia no se sabe si propone la resurrección de una justicia sin rostro. Llama la atención que ninguno de los dos restringiría en lo más mínimo la libertad de prensa, ni siquiera las entrevistas en vivo a los terroristas, cuando esto está prohibido aun en democracias sólidas como Gran Bretaña.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1830

PORTADA

En la cuerda floja

La economía avanza a paso muy lento. Se necesita con urgencia un estartazo, pero el desánimo y el pesimismo limitan las posibilidades de una recuperación.