Domingo, 19 de febrero de 2017

| 1991/09/02 00:00

COMPUTADORES

COMPUTADORES

IMPRESIONES DEL SIGLO XX
SIN LUGAR A DUDA, DIA A DIA LA TECNOLOgía se desarrolla a una velocidad sorprendente.
Las personas no alcanzan a comprar el último computador con la mejor impresora cuando al año el equipo ya es obsoleto.

Pero la inversión en equipos de sistemas es tan grande que la solución está ligada al mantenimiento de los equipos.

Consejos van y vienen en relación con los computadores. No fumar, no comer cuando se trabaja en ellos, seguir las instrucciones y taparlos cuidadosamente en las noches. Un tratamiento casi de recién nacido.

No obstante, uno de los equipos más abandonados de las orientaciones de los especialistas es la impresora. Aquel aparato que rutinariamente, de un lado al otro deja las huellas del pensamiento humano sobre las resmas de papel.
Generalmente, los usuarios distinguen dos tipos de impresoras: las láser y las de cinta, estas últimas conocidas como impresoras de impacto o de matriz de puntos.

Con la llegada de la impresora láser una multitud de usuarios pensaron que sus impresoras de matriz de puntos habían sido arrasadas por la nueva tecnología láser, como suele suceder en el mundo cambiante de la tecnología.

Y aunque la impresión en la láser no tiene competencia en materia de calidad, las impresoras de impacto de 18 ó 24 agujas ofrecen actualmente una buena calidad de resolución.

Comparativamente, mientras la impresora láser saca una copia, la de impacto puede sacar 3 ó 4 simultáneamente con papel carbón. Y en tanto la impresora láser resulta una opción más costosa, la de impacto presenta una mayor reducción en esa materia. Prueba de ello es que un cartucho de toner para impresora láser es más costoso que una cinta para impresora de impacto.

Según algunos especialistas, es innegable el auge de la impresora láser. No obstante, para aquellas empresas y personas que cuentan todavía con impresoras de impacto, es importante hacer una serie de recomendaciones que alargan la vida de los equipos.

DE LA CABEZA AL RODILLO
El primer paso que se debe realizar según los expertos es ubicar el control de copias que posee toda impresora de impacto.
Dicho control permite establecer la distancia existente entre la cabeza de la impresora y el rodillo. La orientación de los expertos es la de revisar siempre que esta distancia sea correcta antes de imprimir algún documento.

Cuando la cabeza queda muy separada del rodillo, la impresión de la copia es débil y puede llegar a pensarse erróneamente que la cinta está defectuosa o que la impresora está dañada.

Por otro lado, en el caso en que el usuario desee sacar varias copias del mismo documento simultáneamente, es importante colocar la cabeza a mayor distancia del rodillo. El riesgo de no hacer esta operación es el daño de la cabeza de la impresora.

DETRAS DE UNA CINTA
Sin lugar a dudas, la cinta es a la impresora lo que el aire a los seres vivos.
Por eso, una selección adecuada de la cinta puede alargar la vida del equipo.

Para seleccionar la cinta hay que tener en cuenta la tinta, el nailon, la longitud de la cinta, la unión, la inversión y la tensión de la misma.

Las tintas para una impresora de impacto contienen un bajo nivel de pigmentos sólidos para conservar la vida de la cabeza de la misma así como la resistencia de las agujas de la impresora.

Por su parte, los dos tipos de nailon que ofrecen mayor duración y nitidez en la impresión, son el normal y el de alta densidad. Este elemento se escoge de acuerdo con el número de agujas que tenga la cabeza de la impresora.

De esa manera, el nailon normal se recomienda para impresoras de nueve agujas mientras el de alta densidad se aconseja en impresoras de 18 ó 24 agujas.

Igualmente, la unión entre los extremos

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