Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2003/08/11 00:00

Con los 'jeans' puestos

Querido igualmente por los creativos, los confeccionistas y los consumidores, el 'denim' continúa su reinado en el universo del vestido.

Con los 'jeans' puestos

La personalidad, el gusto, la forma del cuerpo, el color y la calidad de la tela son algunas de las especificaciones que cada persona busca al comprar unos jeans, una prenda que se ha vuelto indispensable y particular para todas las personas.

Ese viene siendo el compromiso que, ante las interminables exigencias, han adquirido los jeans con sus fieles adeptos, Sobre todo en los tres últimos años en los que el índigo ha aumentado su popularidad y acogida. Tanto es así que ha sido portada de las más prestigiosas publicaciones del mundo de la moda.

Por eso no es raro ver a algunas de las estrellas del cine, como Gwyneth Paltrow, Jennifer López o Britney Spears, vistiendo jeans insinuantes en algunas de las famosas fiestas de Hollywood o Nueva York.

Con el favoritismo que tanto estrellas, personalidades y la gente en general han tenido por estas prendas empezaron a surgir marcas muy exitosas como Seven, Sass&Bide o Juicy Jeans, reconocidas ya a nivel mundial.

Ese mismo protagonismo hizo al índigo objeto de importantes investigaciones por parte de tejedores y confeccionistas, que le han adaptado a un sinfín de rostros nuevos. Y es que los jeans hace ya mucho tiempo que no tienen su cara básica; esa que concibió hace ya bastantes años Levi Strauss para el trabajo pesado. Hoy tiene diferentes construcciones, impresiones de color, relieves, nuevos efectos de tintorería y lavados que le dan otra apariencia y tacto.

Otra de las transformaciones que ha sufrido el denim es con relación a su peso. Actualmente se consiguen en el mercado telas de siete a 14 onzas, dándole una gran flexibilidad a su uso. Esto ha llevado a que ya no sólo es utilizado como prenda de vestir, también en la decoración ha cobrado gran importancia.

El confeccionista pide todo el tiempo innovación. Telas sulfurosas, con lavados claros o con colorantes que permiten conservar el aspecto como nuevo por 25 lavadas. Todo cabe en el universo de los jeans. Tanto que el mismo consumidor aporta apliques o pintura, dando su toque de exclusividad. Incluso hasta los cambios mundiales han afectado al jean.

Después del 11 de septiembre se dio un replanteamiento de valores como el consumismo y una cierta nostalgia surgida de la sensación de inseguridad. Así nació el amor por el vintage, es decir, por aquellas prendas que hablan de uso, que traen recuerdos, que evocan vida. Surgió así el mercado de los jeans de segunda y los preciados viejitos de las antiguas marcas como Lee, Wrangler o el Levis Nevada.

De este último se sacaron solamente 500 réplicas en 1880 del modelo 501, y son ejemplares muy valiosos que se venden en tiendas como What goes Around Comes Around, en Nueva York, o American Classics en Londres.

De la misma manera volvió a reconocerse el valor de la manualidad, pues si unos jeans tienen procesos a mano son más apreciados. Es el caso de Chevignon. "Para nosotros hacer un blue jean significa pasar por cinco o seis manos. Una que con un cepillito haga un desgaste. Otra que lave de tal forma, otra que haga la tintura, etc. Esto hace que una prenda sea distinta de otra, aportándole un valor que la gente aprecia", dice Paula Spera, diseñadora de esta marca.

Incluso esta fue la tendencia que mostró Ralph Lauren en su más reciente colección, en la cual exhibió faldas victorianas con parches en denim, combinadas con tops bordados o muy elaborados.

Jean Paul Gaultier, por su parte, se dio a la tarea de convertir la pieza más mundana, un overol de jean, en una bella pieza de noche repleta de cuentas que brillaban con la luz. Y en el campo de los negocios se sabe de una alianza de Cristian Dior con una empresa de jeans realizada hace poco.

Esto demuestra que el mundo de la alta costura no desprecia esta prenda, que está en el corazón del consumidor de hoy y que, además, puede contener tanta creatividad como cualquier otra base que se use para construir un vestido de alta costura.

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