Sábado, 21 de enero de 2017

| 1990/04/23 00:00

CONSTRUCCION VIVIENDA Y DECORACION

CONSTRUCCION VIVIENDA Y DECORACION

LA GRAN UNION
Hablar de diseño de interiores, como una actividad aislada, con vida propia, ha pasado de moda. La linea que ahora se impone en el mundo es la unión de la arquitectura de interiores con la decoración.

Para llegar al éxito en esta vía, la primera exigencia es realizar un estudio sobre la arquitectura que se pretende crear o las necesidades que se requieren dentro del espacio.

La convivencia con el personaje que va a habitar el espacio en cuestión basta para obtener excelentes resultados. A partir de esta experiencia se trazan objetivos importantes en materia del espacio en sí, la iluminación, el sonido, el estudio de los muros, los pisos y el estilo que se va a crear en ellos, para rescatar una línea que los incorpore a nuestros días.

Pretender hacer arquitectura de interiores sobre la base de una casa despojada o complicada, pura de líneas y con pocos muebles, puede resultar extraño: para esto se requiere un estudio a fondo con una planificación ordenada sobre las necesidades que el espacio debe atender, mediante un proyecto en el que se establecen líneas, un estilo, un color y los toques que se persiguen.

En nuestro medio la arquitectura de interiores es muy poco conocida. Ante todo, hay que reconocer que esta pretende, al mismo tiempo, rescatar ciertos elementos y mejorar otros, mediante el establecimiento de una linea que, en definitiva, lo que persigue es una mejor convivencia, al crear espacios perfectos para unas necesidades depuradas.

El éxito de esta gestión--vale la pena insistir-depende del análisis a fondo de las características generales del personaje que va a habitar el espacio: ¿le gusta leer?, ¿fuma?., ¿es sicólogo?, ¿quiénes lo visitan?, ¿cómo son sus fiestas?...

La integración de la arquitectura de interiores y la decoración logra los mejores resultados porque, en este caso, las dos actividades se convierten en un todo. El estilo se define desde el primer momento. La planeación permite que los diversos factores se integren. No se trata ya de colocar un espejo o una pintura en un muro que está en blanco, sino que cada muro, cada rincón, cada ventana... en definitiva, cada espacio, tiene una misión específica. El éxito en esta acción se logra cuando se puede definir desde el comienzo un estilo, con sutileza y elegancia.

Sólo falta el acabado.
Quizás se presente un conjunto de detalles en, el que no vale la pena arriesgar. El transcurso de la "obra" irá presentando nuevas perspectivas, irá sugiriendo el tono ideal para una pared, la textura para una tela determinada, dándole a cada detalle la importancia que merece.-

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