Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1990/07/23 00:00

CONSTRUCCION VIVIENDA Y DECORACION

CONSTRUCCION VIVIENDA Y DECORACION

LA ERA DEL PLASTICO
Los gruesos paredones de piedra desaparecieron de la construcción hace varios lustros. Para contemplarlos, hoy en día, sería necesario desplazarse hasta la zona rural y entrar en contacto con las casonas centenarias de los abuelos.

En las grandes ciudades, la reducción del espacio, el elevado costo de los predios y la necesidad de evacuar la mano de obra con rapidez llevaron, progresivamente, a la búsqueda de materiales más eficientes. La mampostería estructural y el prefabricado tomaron un auge decisivo por cumplir con algunos de estos requisitos de la vida moderna.

No obstante, a finales del siglo, las exigencias se hacen cada día más rígidas y factores como la seguridad y la duración han empezado a tomar la palabra en el cónclave de arquitectos, ingenieros y urbanistas.

La industria, apoyada como siempre en el desarrollo de la investigación científica, asumió la preocupación de los constructores y ha empezado a dar respuestas efectivas en la materia.

Una de las propuestas más llamativas es la de utilizar el P.V.C. en una amplia gama de materiales. De hecho, en la actualidad sería imposible encontrar una construcción donde no se halle esta resina plástica. Al menos se descubrirá la presencia de algunas de sus aplicaciones tradicionales, como el recubrimiento de cables, las tuberías para drenajes o la grifería sanitaria.

Sin embargo, debido a sus excelentes propiedades, el P.V.C., considerado como el más versátil de los plásticos, cada día recibe un tratamiento más protagónico en el infinito mundo de la construcción. Según el ingeniero Gonzalo Sandino, de la empresa Petroquímica Colombiana S.A., la mayor próductora de P.V.C. en el país, esta resina plástica es algo así como una panacea industrial, debido a la multitud de aplicaciones que tiene.

El P. V. C. ha estado presente, de tiempo atrás, en sectores como el automotor, el agrícola, el médico, el de los empaques, el alimentario y en general en toda la industria. También en el de la construcción, por supuesto.

En la actualidad son tantas sus aplicaciones en este campo, que es factible construir una casa exclusivamente con P.V.C. en sus variadas formas. Lo más sorprendente es que no es una exageración. Con el único objeto de comprobar su eficacia y su versatilidad, la empresa decidió presentar en su stand de la XVIII Feria Internacional de Bogotá -próxima a abrir sus puertas-, "La Casa de P.V.C."

Se trata de una casa de 73 metros cuadrados de construcción, divididos en una alcoba, un baño, una sala-comedor y una cocina, donde los pisos, los techos, las ventanas, los enchapes, las tuberías, y hasta los elementos empleados en su decoración y amoblamiento corresponden a aplicaciones.

En efecto, la resina termoplástica que se obtiene de la polimerización del cloruro de vinilo, derivado a su vez del etileno y de la sal, puede recibir múltiples tratamientos. Puede convertirse en un material flexible como una red telefónica, rígido como una teja o una canal, transparente como un vidrio, delgado como un papel de colgadura, grueso como una tableta para piso, y resistente como una puerta.

Y el P.V.C. transmite a todas sus aplicaciones esas características que lo convierten en la materia prima más solicitada de la actualidad. Es autoextinguible, no se oxida, no se corroe, no es conductor de la electricidad, es fácil de transportar y de instalar, es durable, resistente al ambiente y al impacto, liviano, de fácil mantenimiento y limpieza, y altamente decorativo.

Los arquitectos de la antiguedad tal vez nunca soñaron con la posibilidad de vivir en medio del plástico. Pero ahora, las diversas formas y presentaciones del P.V.C. han hecho posible una de las grandes ambiciones de la ingeniería. Seguramente, con el paso de los años, a los constructores no les pasará por la mente la idea de levantar una casa con materiales diferentes de los que provienen de esta materia prima que está revolucionando el mundo.

ALEGRIA EN LA COCINA

Muéstrame tu cocina y te diré cómo eres".
Esta podría convertirse en una de las máximas de la decoración, al paso que van las cosas. Cada día cobra más adeptos la idea de que este lugar de la vivienda debe ser agradable y acogedor, aunque posiblemente sea una de las zonas donde los visitantes pocas veces colocan su mirada. Al fin y al cabo el primer destinatario de la decoración de un espacio es su propio habitante.

¿Cuál es la tendencia que se está imponiendo en materia de decoración de cocinas? Eso es lo de menos. Lo importante es que este sitio también refleje el espíritu de quienes la utilizan y que para ellos se convierta en un lugar donde da gusto enfrentarse al arte de la culinaria.

No sobran, sin embargo, algunos consejos para que la cocina cumpla su cometido y para poder aprovechar al máximo un área que resulta cada vez más reducida en las construcciones modernas.

En primer lugar, defina un espacio y un color. Juegue con los tonos, pero conserve la uniformidad en la línea. Acuda al blanco -siempre tan apropiado para la cocina-, a los tonos pastel y a los recubrimientos tipo madera o a la madera misma.

Aproveche los rincones, las paredes y el piso para empotrar la estantería. Estos muebles no sólo sirven para guardar los utensilios de uso común, sino también -según la opinión de muchos decoradores- para disimular ciertos elementos que pueden alterar la uniformidad del espacio, como la caneca, el calentador o el lavaplatos eléctrico.

Procure que su cocina goce de luz y ventilación suficientes. Las ventanas y las claraboyas, además de cumplir una función de vital importancia, constituyen elementos claves de la decoración. Si se trata de una ventana pequeña, utilice una cortina plana, una persiana delgada o sencillamente aproveche el marco de madera para colocar detalles decorativos.

Si la cocina tiene campana extractora, déle un tono y utilice la superficie para colgar pailones antiguos o un reloj que guarde la línea. Si no le gustan las paredes desnudas, recúbralas con papel de colgadura o con baldosas. Si es un poco atrevido, dibuje sobre ellas motivos gastronómicos discretos o incluso ventanas artificiales.

Convierta los elementos comunes en elementos decorativos. Desde las botellas viejas, los frascos para guardar cereales, el recipiente de los condimentos y los canastos de mimbre, hasta las frutas y las hortalizas.

En definitiva, se trata de darle vida a la cocina. La vida suficiente como para que se convierta en uno de los lugares más acogedores de la casa.-

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