Jueves, 19 de enero de 2017

| 1986/11/24 00:00

CONSTRUCCION Y VIVIENDA II

CONSTRUCCION Y VIVIENDA II

EL SUEñO DE LA CASITA PROPIA
Todas las rifas, todas las ventajas crediticias que ofrecen las entidades públicas y privadas, todas las oportunidades bancarias y financieras tienen que ver con la gran obsesión de los colombianos: una vivienda.
Un simple techo donde pasar mejor la vida, un techo que defienda de la lluvia y el sol se ha convertido en la meta soñada por millones y millones de hombres y mujeres, quienes todos los cinco primeros días del mes tienen que pagar sumas enormes para cubrir los arriendos, mientras crece el malestar porque saben que, de ese dinero invertido en ese pago, no obtendrán beneficio alguno, aparte del uso del inmueble.
Algunos expertos en materia de vivienda, en distintos foros sobre el tema realizados en los últimos meses, se han mostrado preocupados porque el país, sus autoridades, sus gremios económicos y sus dirigentes, realmente no tienen una idea exacta, una noción apropiada de lo que es eso: la vivienda.
¿Qué es la vivienda para los colombianos?
Esa es la pregunta básica que hay que resolver inicialmente para poder entrar a buscarle remedio a los demás males.
¿Por qué tantos millones de colombianos se desesperan, se ponen histéricos, se embarcan en numerosas deudas con el fin de obtener un préstamo que les permita comprar casa, así sea en sitios que tienen pésimos servicios públicos y hasta donde no quieren llegar los choferes de las busetas?
¿Hasta dónde llega realmente el problema dramático de la vivienda?
Según estos expertos (entre ellos, el vicepresidente técnico de Camacol Fabio Giraldo), primero que todo hay que definir el real déficit cuantitativo de vivienda porque, después de numerosos análisis, se ha llegado a una conclusión seria: las cifras que se entregan frecuentemente sobre el número de viviendas que hace falta, o sea, las casas que deben ser construidas, no tienen nada que ver con la realidad del país.
Algunos dicen que hacen falta 600 mil viviendas: pero, ¿quién tiene la fórmula matemática para, con certeza, afirmar que ese número es el que hay que construir?
¿Cómo se puede medir la carencia de viviendas que sufren los colombianos?
¿Cuantas casas hay que construir, donde y cómo, en qué condiciones?
¿Cuántas familias actualmente necesitan una casa y cómo harán para pagarla?
Numerosas soluciones han sido puestas en marcha en los últimos años con el fin de darles casa a quienes no la tienen, pero en una forma improvisada, precaria, casi irresponsable.
Primero que todo, dicen los expertos en vivienda y construcción, hay que realizar un censo de las necesidades de vivienda.
Un censo concebido con el solo propósito de saber en forma científica y real cuántos colombianos no tienen casa, a quiénes hay que construirles vivienda, quiénes deben recibirla primero que otros y dónde.
Ahora, cuando se sepa con claridad dónde están y cuáles son las necesidades que en materia de vivienda soportan los colombianos entonces se llega a otro nudo del problema: ¿que condiciones debe tener la vivienda? Y este otro dilema: realmente, ¿qué es la vivienda? ¿Qué es lo que quieren los colombianos que la piden? ¿Saben lo que están pidiendo, saben de qué elementos consta lo que ellos necesitan y exigen?
La vivienda, a grandes rasgos, es un bien particular con ciertos atributos. Pero, ¿cómo se sabe cuáles son esos atributos? ¿Quiénes, realmente, necesitan la vivienda?
Una vez que el concepto de vivienda y la noción de su utilidad y, sobre todo, la medida de las necesidades en este campo ya estén concretados, hay que conocer con calma la magnitud y los alcances de este problema, que es demasiado serio, y entonces se debe buscar una línea de acción, se deben buscar los recursos, se deben establecer prioridades, hay que poner a trabajar en forma coordinada a los organismos públicos y privados con el fin de que no dupliquen esfuerzos y así sucesivamente se va llegando a las verdaderas raíces del conflicto y, por lo tanto, a la solución, sólo en parte, de esta crítica situación.
Mientras tanto, quedan las inquietudes: cuántos colombianos necesitan vivienda, qué es la vivienda, dónde debe estar ubicada, qué compromisos adquiere el beneficiado, etc.

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